Rosevelyn I. Serrano A.
unread,May 11, 2011, 11:20:43 PM5/11/11Sign in to reply to author
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to FORMACIÓN SOCIO CRITICA PNF-IMI
Venezuela es un país rentista, en el sentido de que su principal
recurso, el petróleo, genera un ingreso que no
tiene contrapartida productiva. Aunque en un comienzo la renta
petrolera viabilizó el programa democrático, el
colapso del modelo rentista a fines de los 70 se tradujo también en
una crisis de la democracia. Sobre esta crisis se montó Hugo Chávez,
quien una vez en el poder no solo no corrigió, sino que aumentó, los
rasgos más negativos de este diseño económico, y les sumó un manejo
del poder populista que, lejos de mejorar, ha deteriorado la calidad
de la democracia en Venezuela.
Chávez encarna, como ningún otro líder latinoamericano actual, lo que
Carlos de la Torre ha llamado «populismo radical», que se caracteriza
por el nacionalismo, el rechazo a los patronesneoliberales y la
promesa de refundación nacional a npartir del establecimiento de una
democracia directa
El cúmulo de transformaciones vividas en el sistema político
venezolano en la última década y las
expresiones de crisis de los años más recientes contienen tendencias
contradictorias. Por un lado, en la
crítica al modelo democrático vigente desde 1958 hay indicios de
maduración y crecimiento en la
población y en algunas organizaciones --nuevas y viejas-- que apuntan
hacia la búsqueda de un orden
más pluralista y equitativo. A pesar de los avatares y dificultades de
los últimos años, los sondeos de
opinión pública siguen reportando que la mayoría de la población
favorece un orden democrático respecto de uno autoritario; pero
también se recoge en ellas que la población desea un orden democrático
diferente mejor al actual. Diversos intentos de reforma socioeconómica
e institucional apuntan hacia la profundización o mejoramiento de la
democracia.
El momento actual contiene tendencias contradictorias, en las que
coexisten presiones para
conducir al país hacia alguna de las direcciones señaladas. Las viejas
reglas del sistema político, sus
proponentes y sus instituciones más representativas están cuestionados
y el contexto socioeconómico
es adverso. El aspecto más crítico es el del decaimiento
socioeconómico y el de la frustración de las
expectativas colectivas. El manejo y la resolución favorable de esta
cuestión será determinante para
inclinar la balanza hacia alguna de las opciones. En las actuales
condiciones, garantizar la efectiva vigencia del Estado de derecho, la
equidad socioeconómica y la estabilidad del sistema político se han
convertido nuevamente en los principales retos que debe afrontar la
sociedad venezolana.
Desde mi punto de vista, la crisis de los partidos políticos a llevado
al avance de la antipolítica como nueva forma de acción política,
aparte de cuestionar a los actores tradicionales (la clase política y
los partidos políticos), se presenta como una alternativa de
participación en nuestro contexto latinoamericano y principalmente en
países como Brasil, Perú, Bolivia y recientemente Venezuela, donde lo
antipolítico aparece como una respuesta frente a las formas
ineficientes y agotadas de la política tradicional impuesta
ydesarrollada preponderantemente por los partidos políticos. Yo pienso
que el declive, y si se quiere la crisis de la forma partido, junto a
la frustración de la expectativas y demandas por parte de los
ciudadanos, ha conducido a la búsqueda de nuevas formas, actores y
organizaciones de acción y participación política, que aprovechan la
situación de cuestionamiento de las formas tradicionales para
presentarse como una alternativa no sólo de gobierno, sino de cambio,
principal promesa y slogan de estos “nuevos liderazgos”. Así lo fue en
el Perú de Fujimori y lo es en la Venezuela de Chávez.