Si alguien me preguntara cuál ha sido la mayor satisfacción con el libro Meditación, le diría que está representada por las miles de gracias recibidas, los cientos de abrazos y las lágrimas de alegría con que tantos me han obsequiado: ese es mi mayor premio.
Comencé a meditar por una inspiración natural, es como si esa información ya estuviera grabada en mis genes. Sin embargo, todo tomó un giro más serio y profundo el día en que tuve una exaltación de la consciencia, y en completo éxtasis, la visión del mundo comenzó a cambiar, permitiéndome acceder a un estado de paz, armonía y gran fortaleza mental.