Mi posición durante la clase era que uno nace con las mismas capacidades (potencia que se puede desarrollar) que todas las demás personas. Durante el debate, se preguntó si las mujeres nacen con las mismas capacidades como los hombres. Yo sostenía que sí, dado la oportunidad, mujeres se han muestro tan diestras, inteligentes, valientes, etc. como los hombres. Hay ejemplos de soldadas, astronautas, doctoras, juezas, presidentas, etc. que apoyan a esta hipótesis. Es decir, existe evidencia empírica que indica que en sus conjuntos, los hombres y las mujeres nacen con las mismas capacidades. (Lamentablemente para mi argumento, me parece que hay evidencia empírica que apunta a que entre los individuos sí hay diferencias naturales de capacidades, pero eso cabe mejor en la hipótesis de Agustín).
¿Qué tiene todo esto que ver con la justicia? (Un resumen de lo que se dijo en clase).
Platón entendía que la polis justa sería aquella en la que cada ciudadano fuese como un artesano que supiese hacer y hiciese bien su propio y único oficio en función del bien de los otros, es decir, del bien común.
Platón identificaba tres condiciones para la existencia de una polis:
1. Que sea satisfecha la provisión de los elementos necesarios para la subsistencia.
2. Que sea satisfecha la seguridad y la defensa.
3. Que sea satisfecha la necesidad de un orden o gobierno.
Existirían tres sectores (productores, guerreros, y gobernantes) que correspondieran a las tres condiciones para la existencia de la polis. Cada individuo haría lo suyo y no se ocuparía en muchas actividades. “Lo suyo” refiere a la capacidad con la que uno nace. Es decir, para Platón, parecía que uno nacía con ciertas capacidades y no con otras. Por ejemplo, al nacer, ciertas personas no tenían esperanza de gobernar, por lo más que se esforzaran.
Paula, decís: Lo injusto se contrapone a lo justo …Y si lo justo es lo injusto? ¿Si lo justo es el derecho a la propiedad privada y la herencia y justamente es el principio mayor de las injusticias? ¿Quién lo determina? La sociedad en su conjunto? Por consenso?...
“…La vida en sociedad es consensuada, es acordada. Este consenso y este acuerdo se transcribe en normas y reglas de juego (leyes) que deben ser defendidas y respetadas por todos los que integran esa sociedad…”
O sea: no existe la lucha de poder. Todos estamos de acuerdo con lo que dicen los jueces… ¿no hay diferentes interpretaciones de los hechos? ¿No hay claros intereses en juego? Todos los que cometen un aborto están siendo injustos y deben ser condenados. Pero son 700.000 abortos por año solo en la argentina. ¿Qué hacemos?. ¿Los médicos son cómplices de estos hechos. ¿Los condenamos a todos?.
Si suponemos que existe una naturaleza de la justicia (a priori) estamos suponiendo que existe la realidad en un estado puro, objetivo. Yo entiendo que no es así. Que la realidad no existe en un estado puro. Por lo tanto tampoco la justicia. Porque si así fuese, sería demostrable a través de hechos que es justo y que no. ¿Existe la realidad en un estado puro? O ¿solo hay interpretaciones de la realidad?. ¿Quién podría describir la realidad objetivamente? Pienso que es imposible. Porque obligatoriamente la información tiene que ser procesada. Tan solo el hecho de describir algo con un lenguaje habla de esto. Inevitablemente, las cosas se plantean desde una perspectiva (desde los anteojos que se tienen puestos: nociones conceptuales, prejuicios, interpretaciones, etc).
Por lo cual entiendo que no existe una justicia a priori, sino la construcción de la justicia (o lo que es lo mismo, diferentes justicias). Lo que inevitablemente me lleva a pensar en el concepto de poder. Quien más poder tenga dirá que es justo o injusto. En todo caso, habrá una lucha constante por este poder. Para esto se apoyarán en diferentes instituciones, o manejo de capitales según el autor que leamos.
Resumiendo, diría: El concepto de justicia es un concepto arbitrario. Es una construcción histórica. Es lo que es pero podría ser exactamente lo contrario. Es una construcción subjetiva. Es una categoría, que se llena con contenido, y hay una constante lucha por imponer una visión sobre otra.
Paula, me parece que el problema radica en que por un lado definís lo que es justicia (de forma valorativa) y por el otro decís que no hay una naturaleza de la justicia. Lo cual es contradictorio. Es por esto que el ejemplo que se está tratando resulta complicado de resolver desde esta perspectiva.
Si pensamos que justicia es una categoría vacía, entendemos que para analizar un hecho tenemos que conocer las reglas de la sociedad en cuestión (el contenido que hay en la idea de justicia en esa sociedad específica). El caso del asesinato tomaría diferentes resoluciones en diferentes sociedades.
Con respecto a la pregunta de que si es posible la vida en sociedad sin reglas, expongo:
El hombre no vivió siempre en sociedad ni es social por naturaleza. Para que haya sociedad tiene que haber diferencia e individuo. Mientras que en la comunidad hay unión por semejanza, en la sociedad hay unión por diferencia. A esto le sumo que la sociedad tiene que ver (en un contexto histórico, político y organizativo) con la presencia del Estado y la Nación. Lo que nos lleva a pensar que para la existencia de la sociedad es necesario el monopolio de la fuerza en un territorio determinado (esta idea final se basa en el pensamiento de Max Weber).
Paula, la subjetividad está presente en cada acto de nuestras vidas. Todos los seres humanos somos atravesados por cada uno de los procesos que vivimos o que observamos, y no podemos no formar una opinión al respecto.
El sentido común es, en parte, eso. La “opinión” que una sociedad tiene de sí misma.
Sin embargo, considero, que lo que te propone Nicolás es separarte del sentido común (de lo “subjetivo”), como futura cientista social, y entender que, más allá de que las ciencias sociales no son exactas, se puede ejercer una disciplina en forma honesta e intentar, lo que para mí es, el más alto de los conocimientos, el político. *
Detrás de las “definiciones” de justicia, hay un ideal de sociedad, y debe ser ese ideal de sociedad el que necesita ser juzgado y analizado, políticamente.
Me parece que desde la soberanía infame hasta la autoridad ridícula, están todos los grados de lo que podría llamarse la indignidad del poder.
Michel FoucaultPaula: Es cierto, pasión y subjetividad no se excluyen; aunque yo nunca dije lo contrario, por otro lado. Decía exactamente eso. Lo que decía yo era algo así: empatía = pasión ; pasión = subjetividad. Por lo tanto, apelar a la Justicia (o definirla) haciendo uso de la noción de empatía como una especie de cualidad inherente a lo humano (o adquirida, por ejemplo, como virtud cristiana, da igual en cualquier caso), es sumergir a la aplicación práctica de la Justicia a un patrón demasiado inestable. Porque no existe una medida exacta de "empatía" como sensación ante un caso de injusticia dado. Se hace necesario (dirían Platón y Hobbes, y también Locke, aunque cada uno argumentando de forma distinta), para que la justicia en la práctica sea lo más idéntico posible a la
Justicia ideal, aferrarse a un esquema formal y abstracto: que es lo que llamamos Leyes. Y esas leyes se aplican acudiendo a criterios inherentes a la Ley misma; no acudiendo a criterios externos a la ley (como lo sería la "empatía"). Esto dirían ellos, creo yo. Por eso, lo que se excluye no es empatía y pasión, que son lo mismo; sino empatía y Ley ; o pasión y Ley ; o pasión y racionalidad. --- El vie 30-abr-10, Paula Urroz <paula...@gmail.com> escribió: |
No me parece que se excluyan: En la pasión hay subjetividad y viceversa, por la sencilla razón de que la pasión es subjetiva.Cuando somos pasionales no dejamos de ser subjetivos. Una (la pasión) es a la vez la otra (la subjetividad). |
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