EMPATIA
Empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del
otro,
de usar sus zapatos durante un kilómetro (como pedía
Aristóteles),
de comprender lo que un semejante siente porque eso
que siente
es lo que tenemos en común, Nuestra humanidad.
Empatía no es simpatía.
No soy empático con quien me “cae” bien ni con los de
mi grupo.
La empatía trasciende largamente a la simpatía y
contiene a la aceptación,
a la comprensión, a la compasión.
Cohabita con el amor.
La empatía nos hace
humanos.
¿Qué han hecho de la empatía los jueces que liberan a
asesinos que,
al volante de sus autos, siegan vidas, destruyen
familias, tronchan amores?
¿Qué han hecho de la empatía los médicos que no son
capaces de mirar a un paciente a los ojos,
de tocarlo y, si es necesario, de abrazarlo?
¿Qué han hecho de la empatía los terapeutas que sólo
ofrecen frías interpretaciones
a cambio de dolores en carne viva?
¿Qué han hecho de la empatía los políticos,
sindicalistas, legisladores y funcionarios
que,
corruptos hasta los huesos, roban lo que es de
todos y desprotegen a quienes deben servir?
¿Qué han hecho de la empatía los “estadistas” que
corren servilmente a salvar bancos corruptos
pero desertan de atender el hambre en el
mundo?
¿Qué han hecho de la empatía quienes fabrican
enfermedades para vender medicamentos
y lucrar con la salud de otros?
¿Qué han hecho de la empatía los burócratas
(empleados, “servidores”) públicos
que maltratan a quienes les pagan sus sueldos (el
“público”)?
¿O los gobernantes que “aumentan” 8% a los jubilados
mientras engordan obscenamente
(y sin poder explicarlo) sus propios patrimonios?
Acaso nunca la conocieron, acaso nunca la recibieron
de nadie,
acaso nunca la oyeron nombrar.
La empatía es una flor poco cultivada en nuestra
sociedad.
Y donde no se la cultiva, se extiende el
desierto.
SERGIO
SINAY