Generales De Dios Pdf

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Jodee Bouman

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Aug 4, 2024, 9:39:38 PM8/4/24
to exgedogli
CLCes una organizacin internacional dedicada a la distribucin de la Biblia, libros cristianos y una variedad de medios cristianos. CLC trabaja en ms de 45 pases. Se representa por ms de 122 libreras, 18 almacenes de distribucin, 22 pases con actividad editorial y 21 idiomas en los que publicamos. El trabajo CLC en cada pas se configura autnomamente, pero estamos unidos por nuestra visin comn. Lea ms acerca de CLC

El obispo Tim Coalter es el obispo principal de la Iglesia de Dios de la Profeca. l es un lder de lderes, proveyendo un liderazgo de inspiracin a los presbteros generales, obispos nacionales y miembros de la Iglesia de Dios de la Profeca en 135 naciones alrededor del mundo. Anterior a su seleccin como obispo principal en la Asamblea Internacional de 2022, Coalter sirvi a obispos estatales/regionales/nacionales en ms de 1,700 iglesias en los Estados Unidos, Canad y Bermuda como el presbtero general de Norteamrica; capacidad que sirvi del 2014 al 2022. Antes de eso, el obispo Coalter sirvi por 28 aos en el ministerio pastoral y actualmente reside en Cleveland, Tenes. [Junto a su esposa,] han sido bendecidos con tres hijos y ocho nietos.


Puntualmente el libro Los Generales de Dios, de Roberts Liardon, cumple con estas caractersticas. Es un libro creado para ser como un soplo que no tiene otro objetivo ms que despertar en el lector un hambre por ms de Dios, un hambre por hacer de nuestra vida una que deje una marca en la tierra y en la historia de la humanidad.


Este es un libro que tiene que ser indispensable para la vida de todo creyente, y hago especial nfasis en esto porque muchas veces ignoramos nuestra herencia espiritual, desconocemos el precio que pagaron muchos de nuestros antecesores en la fe para que el Reino de los Cielos se manifestara aqu, en la tierra, siendo pioneros en campos desconocidos trayendo impactos y cambios en la manera en la que vivimos nuestro llamado y relacin con Dios.


El autor, Robert Liardon, logr reunir las historias de personas que pareciera que fueron sacadas de relatos bblicos por la manera en la que vivieron su llamado, por la forma en la que Dios se manifestaba a travs de ellos, desafiando a todos los que los rodeaban a vivir una vida radical, de entrega y sacrificio en pos de cumplir con la asignacin divina.


Sin embargo, el autor entiende que, as como la Biblia nos relata las grandes proezas que hicieron los personajes bblicos y cmo Dios intervena en sus vidas haciendo milagros y maravillas, tambin es muy explcita al mostrar la parte ms frgil de estos personajes, dndonos a entender que ellos, independientemente de sus grandes proezas, fueron tambin personas como nosotros, con debilidades, fallas y errores. En palabras del autor:


Es muy fcil para nosotros asombrarnos por lo grandes que fueron, por su fama y por sus obras, pero como bien deca el autor, los deseos de la carne siempre estn presentes en todas las generaciones, en todas las almas. Y creo en lo personal que es de vital importancia leer estas historias para aprender de los aciertos y de los errores.


Debemos estar agradecidos por estos grandes hombres que, independientemente de cmo muchos de ellos terminaron sus vidas, de sus errores y desaciertos, debemos orar para que el Seor levante personas apasionadas como lo fueron los generales de Dios, que no tengan miedo a caminar en la plenitud del llamado divino, pero tambin pedir a Dios la sabidura generacional que podemos aprender al leer este tipo de libros.


An recuerdo leer entre lgrimas cuando me adentraba en sus historias y en cmo muchos se desviaron del camino correcto llegando al final de su vida. Algunas son ms trgicas que otras, pero no puedo negar que desde que le estas historias un fuego en mi corazn comenz a crecer cada vez ms pidiendo al Seor que en esta generacin se levanten generales que puedan repetir y hacer proezas aun mayores que las que estos grandes hombres de Dios hicieron.


El Domingo, 12 de Diciembre del 1993, noventa y tres personas se reunieron en Zion Hill en Cleveland, TN. Esta ubicacin, un terreno de cinco acres donado por un miembro de la iglesia de Cleveland, se convertira en el sitio del nuevo complejo de oficinas del Cuartel General y el santuario de la iglesia local en Cleveland. Entre los que se reunieron haban cinco Supervisores de Estado (Georgia, Tennessee, Alabama, Mississippi y Virginia Oeste), as como ministros, miembros y amigos de La Iglesia de Dios. El clima era hermoso ese da, y el Espritu del Seor estaba all de una manera muy especial para manifestar su aprobacin en el servicio.


Los planes comenzaron inmediatamente para construir los dos edificios. De manera similar a lo que se describe en xodo 36: 3-7, el pueblo de Dios comenz libremente y abundantemente a contribuir a la construccin del complejo de oficinas del Cuartel. Debido a esta generosidad y voluntad para participar en el programa de Dios, el Cuartel General fue construido de manera oportuna para servir a las necesidades de la Iglesia.


Un servicio de dedicacin fue llevado a cabo el 1ro de Septiembre 1994, antes de la Asamblea General para dedicar la facilidad al servicio de Dios. El personal del Cuartel General comenz a trasladarse a las instalaciones recin terminadas el 3ro de Octubre del 1994.


En la 92a Asamblea Anual del 1997, el Comit de Medios y Arbitrios present una recomendacin a la Asamblea General sobre la compra de terrenos adicionales. Los Sndicos Generales haban aconsejado al comit a recomendar la compra de un tramo de dos acres y medio de terreno directamente detrs y unida a la propiedad del Cuartel. Esta recomendacin se hizo con un triple propsito: 1) para proveer terreno para la expansin futura de la Iglesia; 2) para asegurar que el Cuartel General no estuviera cercanamente rodeado a viviendas u otros desarrollos; y 3) para evitar las posibilidades de que otros deseen utilizar la propiedad del Cuartel para acceder a sus propiedades. La Asamblea General unnimemente acept esta recomendacin, y el terreno fue comprado.


En 1999, el Supervisor General, Robert J. Pruitt, propuso una muy necesaria expansin de las instalaciones del Cuartel General. En la 94a Asamblea Anual, el Comit de Medios y Arbitrios recomend que se permitiese al Supervisor General y al Comit Administrativo avanzar en la elaboracin de planes para un proyecto de expansin de edificio. Una vez ms, la Asamblea acept la recomendacin con el consentimiento unnime, y los planes fueron inmediatamente implementados para avanzar con el proyecto.


La primera fase del proyecto comenz a principios del 2000 con una expansin de las instalaciones del taller de imprenta. Esta expansin abri espacios adicionales para la impresin y publicacin de materiales. Tambin proporcion la oportunidad de espacio de oficina adicional. Inmediatamente despus de esta remodelacin, fondos comenzaron a ser levantados para la segunda fase de la expansin. La construccin de un segundo edificio comenz poco despus. A pedido del Supervisor General, la Iglesia opt por seguir adelante con el proyecto slo a medida que se disponan fondos con el entendimiento de que no se contraera deuda durante el proceso de construccin.


La segunda fase del proyecto lleg a su fin bajo la direccin del Supervisor General, Stephen E. Smith, el 28 de Mayo del 2009, slo dos das antes del Instituto de Entrenamiento Bblico, cuando se concedi un permiso de ocupacin para las nuevas instalaciones. Un servicio de dedicacin para las nuevas instalaciones se llev a cabo el Domingo 13 de Mayo del 2009, durante la 104a Asamblea General.


La interpretacin de las Escrituras es el proceso de descubrir a nivel personal lo que Dios pretenda que el texto bblico significara al revelarse por medio de sus autores humanos. A travs de la exgesis y la teologa se evala, sintetiza y aplica la inerrante Palabra de Dios.


Dios ha dado su Palabra al simple y no solo al erudito (Sal 19:7; 119:130), y es por eso que debemos incluso instruir a los nios en sus enseanzas (Dt 6:6-7; Sal 78:5-8; Ef 6:4). Sin embargo, siguiendo el patrn del sacerdote escriba Esdras, debemos estudiar la Palabra para poder hacer fielmente lo que demanda y luego ensearla fielmente (Es 7:10). El Seor llama a los cristianos a ser maduros en la manera de pensar, lo que significa anhelar la Palabra clara de Dios, comprender correctamente lo que es bueno y luego ser nios en la malicia (1 Co 14:20). Las personas ignorantes e inestables son las que se apropian de manera indebida de la Palabra de Dios, pero aquellos que estn bien informados y son firmes pueden entender de manera correcta las Escrituras (2 P 3:16). Pablo le dijo a Timoteo: Considera lo que digo, pues el Seor te dar entendimiento en todo (2 Ti 2:7). La interpretacin bblica no es una opcin. Los cristianos deben pensar rigurosamente en el Libro de Dios y hacerlo de una manera que miren a Dios en busca de iluminacin: el Espritu de Dios gua la mente humana y altera el corazn humano para que el intrprete pueda captar el mensaje de la Escritura (1 Co 2:13-14). Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qu avergonzarse, que maneja con precisin la palabra de verdad (2 Ti 2:15). El intrprete bblico maneja la Palabra de Dios sin vergenza solo cuando el Seor mismo aprueba la interpretacin. Por lo tanto, debemos interpretar cuidadosamente las Escrituras.


Estas verdades implican que la Escritura es tanto autoritativa como precisa en todo lo que declara. Para poder enfatizar que las afirmaciones de la Biblia son confiables e infalibles, la iglesia ha declarado histricamente que (a) en materia de fe (doctrina) y prctica (tica), la enseanza de las Escrituras es infalible, una gua confiable y segura, y que (b) en materia de hecho (ya sea historia, cronologa, geografa o afines), las afirmaciones de las Escrituras son inerrantes, totalmente verdaderas y dignas de confianza.[1] Ambos trminos significan algo comparable pero abordan esferas diferentes, y ambos se entienden correctamente solo en relacin con lo que los autores, guiados por el Espritu, pretendan transmitir en sus textos. Es decir, someterse a la autoridad de las Escrituras significa respetar las intenciones de los autores bblicos y las normas literarias bajo las cuales escribieron. Debemos permitir informes parciales desde diferentes perspectivas, parafrasear y resumir, y no debemos exigir que la Biblia d informacin definitiva o exhaustiva sobre cada tema (p. ej., el hecho de que Crnicas no mencione el pecado de David con Betsab [2 S 11-12] o la idolatra de Salomn [1 R 11]; la instigacin del censo de David por parte de Yahv en 2 Samuel 24:1, pero se atribuye a Satans en 1 Crnicas 21:1; la informacin adicional de que Manass se arrepinti de su profunda maldad en 2 Crnicas 33:10-19 [cp. 2 R 21:10-18]). Debemos tener en cuenta el lenguaje fenomenolgico con el que los autores describen un fenmeno tal como lo observaron o experimentaron, no necesariamente como ocurri cientficamente (p. ej., Jos 10:12-13; Mt 5:45). Adems debemos permitir que se informe de un discurso sin el respaldo de la veracidad de ese discurso; un personaje bblico puede decir realmente algo que no es cierto (p. ej., x 1:17-21; Jos 2:1-7; Hch 5:1-11). La Escritura es la Palabra misma de Dios, as que al interpretarla debemos confiar en que nunca nos apartar del camino y, por lo tanto, podemos abordarla como digna de tener la mayor influencia en nuestras vidas.

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