Para concluir, es obviamente más difícil, más riesgoso, más doloroso y encartoso salir a experimentar el mundo. Es más sencillo, pero muy irónico, el sentarse a leer sobre el desierto del Sahara o sobre la selva Amazónica, en la sala de la casa, a la luz de una lámpara, con el calor de una fogata, con un plato de comida caliente y bebida; y suponer que se aprendió algo, que se sabe lo mismo que el narrador. Para mí, leer tanto y citar a otras personas para interpretar nuestras propias vivencias, o las de otros es una excusa para no salir a vivir el mundo, una excusa a no tener respuestas, o a que no nos gusten las repuestas.
El 02/12/11, Esteban Botero <uesteba...@hotmail.com> escribió:
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Ana María Medina