Diversos medios periodísticos del Perú han denunciado que en los últimos 20 meses, en la zona noreste del Perú llamada Loreto han sido asesinados o desaparecidos 20 personas, bajo la acusación de ser “shamanes” o médicos indígenas.
Los medios nacionales, basados en fuentes de la zona, señalan como autor intelectual al intendente de Puerto Balsa, Alfredo Torres; y como jefe de la banda ejecutora, a su hermano Augusto Torres, conocido en la zona como “cazador de brujas”.
Una de las motivaciones de estos dos hermanos Torres serían, según los medios, el fanatismo religioso del grupo protestante a la que los hermanos Torres pertenecen. Al respecto, la prensa citó las palabras del conocido investigador peruano en temas amazónicos Roger Rumrrill: “Para estas sectas protestantes los shamanes son gente poseída por el demonio, y deben ser asesinados”.
Esta conducta agrede todos los principios y derechos reconocidos y valorados en el mundo actual: democracia, libertad, tolerancia, Derecho Humanos, dignidad, respeto a la vida, justicia… etc.
Y el conocimiento indígena en general, y específicamente su práctica shamánica, no sólo es parte de su cultura, sino que es la sabiduría espiritual más antigua viva que posee la humanidad, con una edad mínima de 15.000 años, y probable de más de 50.000. Es la base más antigua de todas las religiones.
Por ello, atentar contra shamanes, o supuestos shamanes (porque también ha denunciado la prensa que varios de los muertos o desaparecidos son realmente docentes, o de otras profesiones), sea por fanatismo, sea por oportunismo o autoritarismo político, es atentar contra todos los valores contemporáneos, contra una parte de la rica historia del Perú (en una de las regiones con más variedad histórica y cultural en el mundo), y contra una parte de lo culturalmente más valioso y respetable que tiene la humanidad.
Creemos firmemente que se debe parar estos hechos, aclararlos totalmente, resarcir a las víctimas y/o sus familias, juzgar a todos los culpables, y tomar todas las medidas para que esto no se vuelva a repetir.
Confiamos en la buena fe y justicia de Usted y su Gobierno.
Le deseamos el mayor de los éxitos en su importante gestión, para felicidad del Perú, de toda nuestra América, y del mundo.
Reciba Usted un cordial saludo,
Atentamente
Julio Eduardo Peña Gill.
Profesor de Historia.
PARAGUAY.