Dos días antes de dejar el gobierno, el presidente Felipe Calderón
envió al Senado una iniciativa de reforma para agilizar la privatización de la
propiedad ejidal.
transitar de manera expedita hacia la titulación del derecho de propiedad sobre las parcelas, eliminando tanto el derecho transitorio de usufructo como el trámite de la asamblea para adoptar colectivamente el régimen de propiedad privada o dominio pleno.
porque al día de hoy tenemos un mercado incipiente de tierras debido a la falta de titulación de derechos de propiedad entre ejidatarios.
limitaciones para la aceptación del usufructo de las tierras ejidales como garantía, lo que ha dado como resultado un estancamiento, la baja en el crédito rural y, en consecuencia, la falta de capitalización de ejidos y comunidades.
es momento de concretar los objetivos establecidos en la reforma constitucional de 1992, para lo cual se debe impulsar el desarrollo del agro mexicano por medio del otorgamiento del dominio pleno y absoluto de las tierras a sus legítimos poseedores.
permitirán también mayor certidumbre jurídica respecto de quienes pretenden asociarse o están asociados con ejidatarios, propiciando mayor inversión, ya que al no existir certeza respecto de la recuperación de la inversión y la obtención de dividendos, muy pocos inversionistas se encuentran dispuestos a arriesgar su capital conforme a las condiciones establecidas por la ley vigente.
transitar con celeridad a la titulación en favor del ejidatario sobre su parcela.
y se genere con ello fomento, desarrollo, crecimiento y productividad.