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to Estrategias de prevencion
Septiembre , nº 68 , 1997 Copyright 1997 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823
INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN DESASTRES BÉLICOS
José Manuel Montero Guerra
Licenciado en Psicología Clínica e Industrial, Diplomado en Psicología
Militar, Centro Regional de Psicología (Región Militar Centro).
El presente artículo recoge el modelo de actuación en situaciones
catastróficas, desarrollado por los equipos de Psicología Militar,
durante la misión de paz en Bosnia Herzegovina. Basándose en el modelo
de competencia, se clasifican las diferentes actuaciones según el
nivel de prevención: primaria, secundaria y terciaria. Dentro del
nivel de prevención secundaria, se especifica el sistema de
intervención en crisis, donde aparece las medidas a desarrollar por el
personal no especializado en intervención psicológica y un segundo
conjunto de medidas, dirigidas a psicólogos o psiquiatras. Las
características propias de las situaciones de catástrofe
(destrucciones materiales y personales, reacciones psicológicas,
etc.), son comunes a cualquier tipo de suceso de esta índole
(inundaciones, guerras, epidemias, etc.), lo que favorece la
posibilidad de exportar esta propuesta teórica y práctica a otros
ámbitos de intervención en crisis.
Present subject reflects a performance model in disaster situations,
carrying out by the military psychologists equipments during the peace
mission in Bosnia-Herzegovina. Based upon a competence model, the
different performances are clasified according to prevention level:
primary, secondary and terciary. In the secondary prevention level, is
specified a crisis intervention sistem, that shows a measurements to
be developed by non-specialist persons in psychological intervention
and by psychologists and psychiatrists. Characteristics of disaster
situations (material and personal destructions, psychological
reactions, etc.) are common to any incident of this nature (floods,
wars, epidemics, ...). This commonality makes possible exporting both
theoretical and practical proposal to other ambit of crisis
intervention.
Correspondencia: Centro Regional de Psicología. Cuartel General Región
Militar Centro. C/San Nicolás, 11 Pta. Baja. 28013 Madrid. España.
"Esperar es llevar dentro de sí un germen de confianza respecto al
futuro, una seguridad de que a pesar de las dificultades aquello que
se espera se alcanzará" (Enrique Rojas: Una teoría de la felicidad,
1989).
A lo largo del presente siglo, se han producido múltiples
acontecimientos que por sus consecuencias destructivas, tanto a nivel
material como personal, denominamos catástrofes, las cuales pueden
tener un origen natural, biológico, social,etc. Este tipo de sucesos
tienen antecedentes tanto en nuestra historia más lejana como en la
reciente, porque desde tiempos remotos han tenido lugar epidemias,
guerras, terremotos, etc. Ahora bien según avanzamos en el tiempo, los
sucesos catastróficos de origen "humano" van cobrando cada vez más
preponderancia, es decir proliferan con rapidez aquellas catástrofes
en cuyo origen hallamos la intencionalidad humana como factor
precipitante.
La experiencia recogida durante los acontecimientos catastróficos,
bélicos, naturales, etc., vividos en nuestro siglo, ha permitido
acumular conocimientos, en torno a la elaboración de planes de
prevención o estrategias de actuación ante este tipo de situaciones.
Bien sea en la aplicación de nuevas tecnologías para la prevención o
en lo referente a planes dirigidos a la población (protección civil,
campañas de seguridad, etc.).
Al abordar la temática sobre las catástrofes hay una serie de
elementos comunes que se repiten en cualquier tipo de suceso de estas
características, por ejemplo las causas originales, las consecuencias
o las reacciones psicológicas de las víctimas.
Estas características comunes a todo tipo de catástrofes, favorece la
posibilidad de aplicar medidas comunes de prevención, experimentadas
en diversos tipos de catástrofe. Desde la perspectiva de la
psicología, el modelo teórico utilizado es el "modelo de competencia",
aplicando medidas en los tres niveles de prevención: primario,
secundario y terciario.
Dentro del ámbito militar, la actuación se realiza en los diferentes
niveles de prevención: campañas contraincendios, actuación en
inundaciones, misiones de paz, etc. En el presente artículo se expone
el modelo de actuación, llevado a cabo por los Psicólogos Militares
Españoles, que han participado en la Misión de Paz en tierras de la Ex-
Yugoeslavia, desde los momentos de mayor auge del conflicto bélico,
hasta el delicado y largo proceso de pacificación y reconstrucción del
país.
Clasificación de las Catástrofes
Como punto de partida, antes de pasar a desarrollar la labor puramente
psicológica, centraremos el campo de actuación determinando las
características y elementos propios de los diferentes tipos de
catástrofes.
- Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, catástrofe se
define como: "Suceso infausto que altera el orden regular de las
cosas".
- A su vez toda catástrofe viene definida por cuatro criterios:
- Sobrevenimiento de un evento nefasto.
- Producción de víctimas.
- Amplitud de las destrucciones materiales.
- Importante desorganización social.
- Clasificación de las catástrofes:
- Naturales:
- Geológicas.
- Climáticas.
- Bactereológicas.
- Animales
- Tecnológicas:
- Incendios.
- Inundaciones.
- Accidentes de circulación, ferroviarios, aéreos, etc.
- De Guerra:
- Bombardeo intensivo.
- Acción química o nuclear.
- Invasión de un país.
- Campos de minas.
- Sociales:
- Terrorismo civil.
- Hambre.
- Secuestros.
- Revueltas destructivas.
Intencionalidad humana como factor desencadenante
Entre los diferentes tipos de catástrofe hay numerosos factores que
pueden propiciar el suceso (fallos mecánicos, la geología, la
climatología, etc), sin embargo hay un elemento diferencial entre
todos éstos, la acción del hombre. Puede ser indirectamente, por
ejemplo en un accidente aéreo, por causas mecánicas de la aeronave que
no haya sido correctamente revisada por los mecánicos, o bien como
causa más directa, un error de lectura de las cartas de navegación, no
atender a las instrucciones de una torre de control, etc, estaríamos
hablando de un accidente aéreo.
Ahora bien la intervención del hombre puede ser también la causa
directa e intencionada del suceso. Siguiendo con el ejemplo anterior,
el accidente aéreo puede ser motivado por un secuestro, un sabotaje
con explosivos, etc. A grandes rasgos la acción del hombre va a tener
unos efectos similares a otros factores ya indicados, sucederá
previsiblemente un suceso con las características propias de una
catástrofe y sus consecuencias negativas. Donde radica el punto
esencial de la intencionalidad humana está en los factores
desencadenantes del suceso, en su mantenimiento y en las secuelas de
las víctimas.
Si el inicio del evento tiene un motivo intencionado incluso
planificado, por ejemplo la falta de acuerdos (como en un conflicto
político o bélico), no rechazar unas reivindicaciones (como en un
secuestro o sabotaje), va a propiciar la vigencia de los efectos
negativos o incluso incrementarlos, todo esto redundará en la
producción de unas secuelas cada vez más negativas y perdurables, en
las posibles víctimas (primarias y secundarias) y en los detractores
del suceso.
En una catástrofe geológica, como es un terremoto, la acción del
hombre se "limita" al nivel de prevención sobre construcciones, medios
de salvamento o de evacuación, medios sanitarios, reconstrucción de la
zona afectada, atención a las víctimas, etc. Sin embargo si nos
centramos en las catástrofes diseñadas y ejecutadas por el hombre, su
acción cobra un matiz diferente y es a su vez más complicado para sus
víctimas el llegar a aceptar lo ocurrido como una "desgracia" o
"fatalidad", "un suceso más de la vida", etc. Por el contrario todas
estas acciones "manipuladas", ahondarán la herida consecuente del
hecho, por ejemplo en una acción terrorista, planificada y relacionada
con una estrategia supuestamente política, las secuelas psíquicas o
psicológicas encontrarán un filón para su desarrollo negativo, en los
intentos irracionales de justificar el suceso, en la sinrazón de sus
actores, en los intentos de hacer lógico algo que de por sí es
ilógico.
En resumen, toda catástrofe genera una serie de consecuencias
negativas que tienen su manifestación, además de las pérdidas
materiales, en los perjuicios sufridos por las víctimas. Cuando en la
producción, mantenimiento y final del evento interviene la
manipulación del hombre, de cara a la posterior recuperación
psicológica de las víctimas se parte desde una posición muy poco
ventajosa. Esa persona que ha sufrido un atentado terrorista, ha de
acostumbrarse de nuevo a vivir (independiente de las mayores o menores
secuelas físicas sufridas) en sociedad, con la posibilidad de nuevas
acciones terroristas de las que incluso de nuevo puede ser su
objetivo, las declaraciones políticas, las noticias de la prensa, etc,
en definitiva numerosos y potentes estímulos que reforzarán el
mantenimiento de la sintomatología traumática.
No es que sea sencilla la recuperación de las víctimas de catástrofes
de otra índole, sino que a las mismas características negativas que
sufren los implicados en estos sucesos, hemos de sumar la casi siempre
demoledora acción del hombre, que se convertirá en un serio obstáculo
de cara a la "superación" del hecho traumático. Entre las diversas
reacciones psicológicas que se producen entre las víctimas de una
catástrofe, encontramos el estupor, el shock, la ansiedad aguda, etc,
cuando además contamos con una acción manipulada por el hombre en
contraposición a lo que denominamos "accidente al azar", "capricho de
la naturaleza", etc. surgirán reacciones de rabia, indignación, que
posteriormente se irán transformando en odio, indefensión, etc.
Observaciones sobre los comportamientos derivados de las situaciones
de catástrofe
Dentro del amplio espectro de actuación de la Psicología Militar, se
encuentra la parcela de intervención psicológica en desastres
(Terrorismo, accidentes, guerras, etc.). De las diversas experiencias
recogidas por los equipos de psicología y psiquiatría de las Fuerzas
Armadas Españolas, así como de los trabajos llevados a cabo por otros
ejércitos (Israel, E.E.U.U., Italia, etc.), extraemos una serie de
puntualizaciones sobre las reacciones psicológicas de las víctimas de
un suceso catastrófico:
- Las catástrofes ocurren brutalmente de forma inesperada, sin poder
planificar sus consecuencias y lejos del control humano, lo que
conlleva un nivel de urgencia tanto individual como colectivamente.
- Observamos variaciones respecto al sexo, la edad, la distancia
respecto a la zona afectada, la situación social, la estabilidad de la
personalidad anteriormente al suceso, etc.
- Las características de personalidad preexistentes y el nivel
cultural, determinarán de forma fundamental la capacidad de adaptación
y las reacciones individuales respecto a las reacciones al shock.
- Las reacciones al shock, dependerán menos de las características de
personalidad, cuanto más inmediatas sean estas reacciones respecto al
suceso.
- El estudio de estas reacciones nos permite inventariar los diversos
comportamientos que se suceden en un acontecimiento de estas
características, y así elaborar medidas apropiadas para la prevención
y reducción de secuelas.
- Desde la 1ª Guerra Mundial hasta los acontecimiento bélicos que
vivimos en la actualidad, se han podido utilizar como modelos donde
observar la sucesión múltiples de reacciones a situaciones de estrés
prolongado, lo que a su vez ha contribuido a que tanto los ejércitos
como los psicólogos, psiquiatras, etc, hayan elaborado sus propios
métodos preventivos y de relativo control ante las catástrofes
(instrucción, elección de materiales, procedimientos de trato con la
población civil, campos de refugiados, etc.).
- Diferentes fases en la reacción del comportamiento agudo:
- Fase de shock: estupor y obnubilación.
- Fase de inhibición: ausencia de reacción automática.
- Fase de restauración: primeros síntomas de estrés postraumático.
Intervención Psicológica según los niveles de Prevención
El Ejército Español viene realizando misiones de paz (El Salvador,
Kurdistán, Bosnia, etc.) desde tiempo atrás. Progresivamente a sus
fuerzas de intervención se han ido incorporando equipos de Psicólogos
Militares. Fue con motivo de la Misión de Paz en Bosnia Herzegovina en
1993, cuando esta incorporación se produce de hecho, desde entonces
numerosos psicólogos se han desplazado a tierras de la Ex-Yugoeslavia
para participar en dicha misión, desarrollando el siguiente modelo
aplicado:
Prevencion Primaria
Reducir la incidencia de los trastornos mentales, mejoramiento de la
moral y cohesión de las Tropas, mediante la instrucción, el
adiestramiento, el mantenimiento de la disciplina, etc.
- Valoración de la capacidad psíquica para la condición Militar
(adaptación al régimen de vida militar, falta de la eficiencia
psicofísica permanente, inmadurez, inestabilidad, disposición
depresiva del ánimo, etc).).
- Instrucción Militar en Territorio Nacional.
- Instrucción en Zona de Operaciones.
- Entrega al personal que se desplaza a las misiones especiales, de la
"guía sobre normas higiénico-sanitarias".
- Trabajo con las familias de los miembros de las agrupaciones
(conferencias, formas de explicar a los niños la misión de los padres,
etc.)..
- Activación de los canales de comunicación en sus diferentes niveles.
- Tiempo de ocio (organización del tiempo libre).
- Estudio del nivel de moral en Tropa y Mandos (estudio longitudinal).
- Técnicas de Mando.
- Adiestramiento de grupos de riesgo (TEDAX-Desactivadores, Policía
Militar, etc.).
- Instrucción sobre campos de minas (trabajo especial con la población
infantil).
Prevencion Secundaria
Reducir los efectos debilitantes de las crisis, intervención en
crisis, primer apoyo terapéutico centrado en el suceso traumático,
dirigido a las víctimas del suceso y sus familiares, inmediatamente
después del suceso.
- Asistencia psicológica en campaña (reacción de estrés en combate,
crisis de angustia, accidentes, aparición de los primeros síntomas de
estrés postraumático,etc).
- Intervención en crisis en Zona de Operaciones.
- Intervención con familiares en Territorio Nacional.
- Intervención ambiental, organizacional, tiempo libre,
comunicaciones, etc (modificaciones necesarias tras los sucesos).
- Campos de minas: atención a las víctimas.
Prevencion Terciaria
Reparar el daño hecho por una crisis no resuelta, psicoterapia a largo
plazo, reentrenamiento psicosocial, etc.
- Regreso a territorio nacional ("riesgos de fin de misión").
- Reincorporación a Unidades Orgánicas.
- Atención a los casos clínicos que han desarrollado cuadros
psicopatológicos.
- Intervención en campos de refugiados.
- Campaña de prevención de riesgos sobre campos de minas
indiscriminados, especialmente dirigido a niños.
- Apoyo a la educación para la población infantil (entrega de material
escolar).
- Entrega de material deportivo a niños, compra de bicicletas para el
transporte personal.
- Formación sobre agricultura como futuro laboral y de supervivencia
en una población que se ha quedado sin medios básicos de subsistencia.
- Reconstrucción de un país de posguerra (construcciones, educación,
etc.).
Modelo de "IntervenciÓn en Crisis" en el Ámbito Militar
Consideraciones generales para la intervencion, con personal no
especializado
A continuación se exponen una serie de consideraciones, a tener en
cuenta, durante los primeros momentos que suceden a una situación de
crisis, durante la cual la intervención de los equipos de salvamento,
sanitarios, etc, ha de servir para reducir los efectos "traumáticos"
que se puedan producir.
Es decir que la actuación de cualquier sujeto en el escenario de la
crisis, ha de conseguir mitigar o modular las consecuencias del suceso
y para conseguir estos objetivos, se ha de procurar tomar medidas
eficaces en lo que afecte a los aspectos físicos, psíquicos y sociales
de las posibles víctimas.
Prioritariamente se procurará estabilizar el equilibrio físico del o
los afectados, atendiendo a las medidas urgentes de auxilio,
acompañando esto con medidas de apoyo psicosocial.
En este apartado nos vamos a ocupar de los aspectos psicológicos de la
crisis, comenzando por una serie de recomendaciones básicas, que son
válidas para todo el personal de apoyo o ayuda que acude al lugar del
suceso para atender a las posibles víctimas:
- Dejar llorar: (Permitir la expresión de emociones).
- Dar café o té caliente (en general bebidas calientes).
- Llevar mantas (a pesar de haber temperaturas elevadas).
- Contacto físico (abrazar, dar la mano, etc).
Otras consideraciones importantes a tener en cuenta en el lugar del
suceso.
- Aleccionar al personal sanitario y de urgencia, sobre las formas de
interactuación con las posibles víctimas y familiares (víctimas
secundarias):
- Lenguaje los menos drástico posible, evitando expresiones que hagan
referencia al diagnóstico del herido.
- Dar mensajes de apoyo y aliento a los afectados, con la intención de
influir en su estado de ánimo (siempre dentro de la realidad que se
vive).
- Intentar sosegar y tranquilizar a los heridos antes de intervenir.
- Procurar apartar al personal que momentáneamente se vean superados
por la situación.
- Evitar en la medida de lo posible signos externos de alarma
alrededor de los heridos (sirenas, gritos, etc.).
- Tranquilizar a los afectados sobre el estado de los otros heridos
(al menos en los primeros momentos de confusión).
- Tranquilizar a los afectados sobre el control de elementos
superfluos a su seguridad personal (objetos de valor, vehículos,
perros, etc).
- Evitar dar rienda suelta a los signos de ansiedad durante la
intervención, puesto que actuará como reforzante de la propia ansiedad
de los heridos.
- Procurar un ámbito de expresión de los temores, ansiedades, etc,
vividas durante las intervenciones, para que el personal sanitario
tenga la oportunidad de canalizar estas emociones, evitando su
interiorización. Posibilitar mediante dinámicas de grupo, círculos de
expresión, el poder exponer los sentimientos vividos, discutirlos y a
su vez intentar frenar los pensamientos irracionales de culpabilidad
(posterior a la crisis).
Otras estrategias generales de actuacion en crisis
- Hacer hincapié en que el sujeto que va a intervenir se vaya
preparando mentalmente la escena, antes de acudir a esta.
- Formular un plan de acción tentativo.
- Al tomar contacto con la escena de la crisis, debe en primer lugar
observar y buscar la seguridad (evitar convertirse en una nueva
víctima e impedir que aumenten los daños de los afectados).
- Controlar objetos contundentes.
- Separar a las personas de las ventanas.
- Si existe tensión por discusiones o enfrentamientos, intentar
infundir calma y serenidad (representar un elemento de autoridad no
hostil).
- Evitar ser demasiado blando o cruel.
- Mostrar comprensión (empatía).
- Modelar la conducta tranquilizante (la persona alterada mide sus
sentimientos por la forma en que reaccionan los otros).
- Estimular que se hable (a pesar del llanto, gritos, etc.).
- Usar la distracción (para romper la focalización).
- En ocasiones es necesario hacerse escuchar alzando la voz, dar un
golpe seco en un objeto, etc. (golpear una chapa por ejemplo).
"Intervencion en crisis" por el personal especializado
Basándonos en el modelo de Karl Slaikeu "Intervención en crisis",
exponemos las líneas a seguir en la intervención psicológica:
- Inmediatez: en cuanto aparezcan los síntomas.
- Proximidad : lo más cerca que sea posible al lugar del suceso.
- Expectativa: ayudar al afectado para que comprenda que vive una
reacción normal a un suceso irregular.
- Simplicidad: métodos terapéuticos breves y sencillos.
El cuadro psicopatológico más común, vivido como reacción a una
situación de catástrofe, es el estrés postraumático (trastorno por.
F43.1-DSM IV), siendo los síntomas más característicos: la
rexperimentación del acontecimiento traumático, una reducción de la
capacidad de respuesta frente al mundo exterior o una reducción de la
implicación en el, unido a una gran variedad de síntomas vegetativos,
disfóricos y cognitivos. Aparentemente, el trastorno es más grave y
más duradero cuando el factor estresante es de origen humano.
Como sintomatología asociada es fácil encontrar síntomas de ansiedad y
depresión, incluso algunos casos son diagnosticados como trastorno
depresivo o ansioso. Hay una irritabilidad aumentada que puede
asociarse a explosiones esporádicas o impredecibles de conducta
agresiva bajo la presión de provocaciones mínimas o incluso sin ellas,
La incapacitación puede ser ligera o afectar prácticamente a todos los
aspectos de su vida. La evitación fóbica de las situaciones o
actividades que recuerdan o simbolizan el traumatismo original, dando
lugar a una incapacitación laboral o recreativa. Además la anestesia
emocional puede interferir en la vida familiar o de pareja.
Tratamiento del estrés postraumático
- Sentido de inmediatez, relacionado con la crisis circunstancial,
suministrar intervenciones para tratar lo que ahora pasó y a su vez
diagnosticar las necesidades que requerirán atención más adelante.
- Las diferentes categorías de las crisis circunstanciales agudizan
uno o más aspectos críticos: muertes, mutilaciones, heridas, pérdidas
materiales, etc.).
- Por lo tanto es necesario que en cada una de las crisis
circunstanciales atendamos a los cuatro niveles de sistema: individuo,
familia, comunidad y sociedad.
- Adaptación inmediata a las circunstancias de la crisis. Instrucción
a grupos de salvamento, sanitarios, coterapeutas, etc.
Poner atención a lo que las víctimas quieren, dicen y necesitan,
además de atender a lo que podrían necesitar o querer. Procurarse la
aceptación de las víctimas como predictor de éxito en la intervención,
Principios clínicos:
a) Duración:
A corto plazo, siendo una terapia limitada en el tiempo. Es importante
reintegrar cuanto antes al sujeto a su nivel de actividad normal (dar
expectativas de volver a incorporarse a su Unidad). Lo ideal es un
máximo de seis semanas. la ventaja de este corto espacio de tiempo es
que permitimos al paciente crecer a través de una crisis, al asistirlo
y ayudarlo para que domine la situación y se encamine hacia la
reorganización de una situación desorganizada.
b) Objetivos:
Conseguir que el individuo recobre su nivel de actuación anterior a la
crisis. Sería el conseguir que la persona recupera la capacidad para
afrontar la situación. En general se piensa que nunca se volverá al
mismo nivel anterior de funcionamiento, sino que al intentar resolver
la crisis con buen resultado, la persona aprende nuevas formas de
enfrentamiento, concluye conceptuando la vida de un modo distinto a
como lo hacía antes de la crisis.
c) Evaluación:
La labor del clínico es determinar qué variables ambientales
precipitaron la crisis, cuáles mantienen en la persona la
desorganización, y las que puede movilizar para facilitar el cambio
constructivo.
d) Ayudante activo de la conducta:
El terapeuta se convierte en participante activo para tener acceso a
las dificultades, las necesidades inmediatas y movilizar los recursos
de ayuda.
Pautas de apoyo ante cuadros psicopatologicos leves
Síntomatología de ansiedad:
- Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos.
- Aprensión.
- Tensión muscular.
- Hiperactividad vegetativa (mareos, sudoración, taquicardia,
molestias epigástricas, vértigo, sequedad de boca, etc).
- Opresión o malestar torácico.
- Sensación de ahogo o falta de aliento.
- Nauseas.
- Escalofríos.
- Miedo a perder el control.
¿Cómo actuar ante los síntomas de ansiedad?:
- De forma colaboradora identifíquense los factores determinantes del
problema (preguntas concretas, preguntar a otras personas,
reconstrucción imaginaria del incidente, etc).
- Valoración psicológica del sujeto y la situación (quien participa,
donde, cuando, qué le provoca estrés, cuando le ocurrió por última
vez, etc.).
- Permitir al sujeto que cuente su historia, ayudándole a traducir los
síntomas en términos de conducta.
- Ayudarle a diferenciar entre los factores modificables e
inmodificables de la situación estresante.
- Haga que el sujeto participe en el autocontrol de los aspectos
comunes de la situación estresante.
- Quien ayude a la persona ansiosa ha de procurar en todo momento
guardar la calma.
- Evitar las actitudes de culpabilidad.
- No podemos cambiar un segundo del pasado por lo cual no sirve de
nada inculpar a alguien por lo que ha hecho.
- Instarle a actuar por su cuenta y aceptar el riesgo.
- Prodigar elogios en cuanto haga algo bien.
- Si hemos de decirle algo que le avergüence se lo diremos sin
público.
- No actuar gritándole ni atosigarle.
- Procurar no reforzar conductas de evitación de situaciones
estresantes.
- Debemos mostrarnos razonadores, coherentes y consecuentes.
- Hacer sentir al sujeto que es escuchado, aceptado y apoyado.
Síntomas depresivos:
- Disminución de la atención y concentración.
- Pérdida de la confianza en sí mismo.
- Ideas de culpa de ser inútil.
- Perspectiva sombría del futuro.
- Trastornos del sueño.
- Trastornos de la alimentación.
- Ideas de autolesión o autoagresivas.
- Pérdida de interés por actividades que antes le eran placenteras.
- Inhibición psicomotora.
- Despertarse dos horas o más, antes de los normal.
- Pérdida de peso (5% o más en un mes).
¿Cómo comportarse con una persona deprimida?:
- En primer lugar recordar que tiene sentimiento de culpa por su
enfermedad, por lo que hay que evitar expresiones como "¡debes poner
de tu parte!".
- Conviene tener cuidado con darle consejos como "¡tómate unas
vacaciones!" o que salga o se distraiga (puede ser negativo puesto que
ha perdido la capacidad para enfrentarse a este tipo de situaciones).
- Es positivo detectar en el deprimido que vuelve a tener motivación
por hacer cosas como salir, iniciar actividades, etc (aunque no llegue
a ejecutarlas, es válido solamente el cambio de actitud).
- No se le debe mimar en exceso, ni por el contrario, mostrar una
actitud de reproche por su situación.
- Es clave que se le escuche, que se sienta querido y ayudado.
- Hay que intentar que realice actividades que no le resulten un gran
esfuerzo y de las que puede obtener un una alegría por su consecución
y así sirvan para reforzar su Yo.
- Si toma medicación comprobar que sigue la pauta del médico.
- Es aconsejable evitar que tome decisiones importantes.
- Hay que recordarle en todo momento que es una situación pasajera y
curable, que afecta a mucha gente.
- Consultar al psicólogo / psiquiatra.
CONCLUSIONES
- En resumen la idea aquí planteada es la posibilidad de trasladar el
modelo de intervención Militar, a otros ámbitos de actuación, debido a
la propia idiosincrasia de las catástrofes, las cuales tienen grandes
rasgos en común. Por tanto el trabajo de los Psicólogos Militares
desarrollado en misiones de paz, puede ser utilizado por otros
colectivos, matizando las características propias de la situación de
crisis concreta.
- En España se producen numerosas situaciones clasificadas como
"catástrofes", ante lo cual se vienen desarrollando planes conjuntos
de intervención coordinados por Protección Civil (Ministerio del
Interior), Cruz Roja, autoridades civiles a nivel local o estatal,
etc. Uno de los elementos clave al servicio de la sociedad Española
son las Fuerzas Armadas, las cuales acuden como equipos de
intervención a este tipo de situaciones (incendios, inundaciones,
etc).
- Un modo de crear un sistema de actuación de urgencia para
situaciones de crisis, podría ser la formación de "equipos virtuales
de intervención", procedentes de diversos colectivos: Cruz Roja,
Protección Civil, Sanidad, Militares, etc. Estos equipos deberían ser
formados y especializados en este tipo de intervenciones, ganando en
eficacia y tiempo, a la vez que economizando en riesgos.