Esta versión del famoso drama rural de hace un siglo hace justicia a su autor y premio nobel Jacinto Benavente. Puede decirse que la adaptación -con Juan Carlos Rubio- y la dirección de Natalia Menéndez son un ejemplo de actualización
de las grandes piezas del pasado, sin moderneces absurdas ni historicismo tópico. Una excelente producción que reivindica a un gran dramaturgo injustamente eclipsado.