Entre sus 110 comedias y 80 autos sacramentales, esta obra de Calderón había pasado desapercibida como tantos otros tesoros aún por descubrir del siglo de oro. Prodigio de dramaturgia, con argumento endiablado y texto glorioso, esta producción opta por el bullicio
juvenil y la parafernalia escénica en un espectáculo vibrante, una antología del disparate.