De: 19modesto71
Hola a todos.
La esencia, para efectos prácticos, es el Centro Emocional, aunque en
realidad, la esencia es el océano y el centro emocional de la
personalidad es una gota de agua. El Centro Emocional es como un niño
pequeño y atrapa a la mente en sus deseos, fantasías, juegos y
evasiones de la realidad, y convierte a la mente es una mera función
del centro emocional o esencia. La mente que es utilizada para las
fantasías del niño es sólo un juguete divertido en manos de la
esencia. Se dice entonces que la mente está identificada con la
esencia.
Mientras estemos IDENTIFICADOS con los caprichos, rabietas y
emociones
de la esencia, estamos perdidos, jamás conseguiremos nada y siempre
seremos niños, por mucho que lo disimulemos con toda clase de TOPES
frente a los demás y ante nosotros mismos. Podremos tener una
avanzada
edad, ser padres y hasta abuelos, pero seguiremos siento,
interiormente, niños disfrazados de respetables personas mayores y
ancianos.
La esencia (el centro emocional de nuestra falsa personalidad) vive
en
DISNEYLANDIA, y Disneylandia es el país de la fantasía, de la ilusión
y los DESEOS, y para salir de Disneylandia hay que ser capaz de tener
un fuerte deseo de querer se adulto de verdad, adulto en la MENTE, ya
que no podemos ser adultos en la esencia, una esencia adulta sólo la
puede tener un hombre número siete. Este deseo de ser adulto para
escapar de Disneylandia, ha de ser mucho más fuerte que los deseos de
se dan en Disneylandia misma, por lo tanto ha de ser un deseo
profundo, sincero y con mucha fuerza en la decisión si queremos
escapar de la niñez y situarnos, a distancia, en una MENTE ADULTA, ya
que la mente puede ser fácilmente adulta si recibe la información
adecuada y deja de ser una mera FUNCIÓN de los caprichos de la
esencia.
La esencia está sujeta a muchas influencias a muchas variables, tanto
físicas como ambientales, pero la mente no, la mente vive sola y
puede
recordar y puede mantener un propósito sin cambiar a cada momento y
olvidarse de lo que tenía que hacer; a la mente no le gusta jugar, ni
soñar ni distraerse; la mente quiere saber y conocerse a sí misma, a
los demás y al mundo que nos rodea, y saber cómo se hacen las cosas.
Este es el origen del Yo Observante y de la Personalidad Positiva del
Trabajo. Hemos de ser seriamente ADULTOS, y separarnos de la esencia
infantil, para crecer y ser sus maestros en un futuro, con la
finalidad última de que la Esencia misma crezca y se convierta en el
único y gran YO.
Este es el mecanismo por el que la mente se hace adulta y la esencia
eleva su nivel de ser, ya que la esencia, mientras tiene a la mente
cautiva, disfruta con ella de una manera narcisista y egocéntrica, la
mente es un juguete gratificante en manos de la esencia, la mente
sueña e imagina lo que la esencia quiere y no se ocupa de las
funciones propias de la mente, sino que fantasea amistad, diversión,
amor, poder y vive en un mundo de ensueños y masturbaciones mentales.
Hasta que un día la mente toma la decisión de irse, de separarse de
la
esencia, de hacerse autónoma y adulta, y ocuparse de las tareas
propias de la mente en el mundo más o menos real. Es entonces cuando
la esencia queda sola y aislada. Como ya no tiene la gratificación
inmediata de las imaginaciones y fantasías de la mente, la esencia
comienza a desear, pero esta vez, los deseos están controlados por la
mente que ve la realidad y la posibilidad de realizarlos en la
realidad y la práctica. Desde ese momento, la esencia comienza a
salir
de sí misma y a buscar en la realidad cotidiana los objetos deseados,
que le proporcionarán afecto, seguridad, amor y placer, pero esta vez
con astucia y trabajo, en la realidad, y no en sueños y fantasías
como
antes, cuando las gratificaciones eran inmediatas y fantásticas.
En la vida, la gente ordinaria que desarrolla normalmente una
existencia convencional, también ha tomado esta decisión de dejar de
ser niño y ser adulta, pero no la ha tomado por convicción ni
CONSCIENTEMENTE, sino por ambición, por querer tener las ventajas de
ser adulto, por rebeldía, por sumisión a mandatos imperativos, por
sentido del deber, por envidia, para ganar poder, dinero, prestigio o
autonomía y libertad, para enamorar a una mujer y tener una familia
propia, por influencias religiosas, por envidia o, simplemente, por
imitación o por necesidad extrema de “trabajar, y dejar de ser niño,
o
morir de hambre”. Este supuesto yo adulto, esta supuesta mente
adulta,
se rodea de TOPES, y aquí comienza la historia del FALSO YO.
Separar la mente de la esencia es lo que hace cualquier persona que
quiera ser adulta, de manera más o menos inconsciente y más o menos
completa, es decir, siempre quedan elementos de unión entre la mente
y
la esencia, aunque muy disimulados por los Topes. Después se rodeará
de más Topes, y defenderá su nueva Personalidad a “sangre y fuego”
para conservar su nueva identidad.
Pero en el Cuarto Camino, además de exigir que se separe la mente de
la esencia de una manera CONSCIENTE y TOTAL, se exige lo más difícil:
SEPARAR LA MENTE de la PERSONALIDAD, es decir, separar la Mente de
todos los contenidos que hemos adquirido en esta vida y de todos los
elementos subjetivos que forman su rechazo a todo lo que considera
inaceptable a su identidad de perfección imaginaria.
En otras palabras, hemos de separarnos del DOBLE CENTRO DE GRAVEDAD,
de la Personalidad y formar un tercer centro de gravedad que tiene su
nacimiento con el YO OBSERVANTE.
A esto es a lo que llamamos: Separar la mente de la esencia y Separar
la mente de la Personalidad. Repito que entendemos por esencia el
Centro Emocional de la personalidad y el inconsciente personal, la
esencia verdadera es infinitamente más extensa.
Saludos de Ignacio a todos los componentes de esta honorable
comunidad.
Respuesta
De: TRãNSMÙTADöR -Muchas de las grandes enseñanzas
místicas como las del cuarto camino
ponen de relieve el hecho contundente que la gente busca la
comprensión, y la espera de acuerdo a su propia mentalidad infantil,
excluyéndose así desde el principio de la posibilidad de un
desarrollo
armónico. Nadie puede pretender alcanzar la iluminación cargando con
sus propios complejos pasionales - desidir dejarlos de lado del
camino es nuestra propia tarea.