http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/23/ciencia/1332502287.html
Rosa M. Tristán | Madrid
Actualizado domingo 25/03/2012 07:22 horas
a.. Disminuye el tamaño del texto
b.. Aumenta el tamaño del texto
Cada vez toma más fuerza la hipótesis de que la vida en la Tierra no es un
fenómeno único en el Universo. Pero existe también la posibilidad de que
después de desarrollarse en este planeta, quizás procedente del exterior,
haya viajado también a otros lugares, como el cercano Marte. Esta es la
teoría que plantea Ken Nealson, director del Centro para la Detección de la
Vida de la NASA, que ha visitado esta semana Madrid.
Nealson, que es también catedrático de Geología en la Universidad de
California, señala a ELMUNDO.es que "igual que a la Tierra llegan como
meteoritos fragmentos de Marte, entre 20 y 30 kilos de tierra marciana al
año, hay material terrestre que puede haber llegado hasta allí llevando
materia orgánica con vida".
De momento, ninguna misión ha encontrado nada, pero también es verdad que
hasta ahora sólo han viajado hasta su superficie cinco rover teledirigidos,
que han podido recorrer un área muy reducida. Según este experto, el hecho
de que no haya tectónica de placas, como en la Tierra, ni agua en movimiento
hace más fácil encontrar los rastros de esos posibles impactos. "Es posible
que allí haya rastros de vida, y que llegaran desde el nuestro", asegura, en
lo que es una vuelta de tuerca a la ya conocida teoría de la panspermia: las
bacterias están diseminadas por el Universo y llegaron hasta la Tierra a
bordo de meteoritos.
Bacterias sin oxígeno
El hallazgo en los últimos 20 años de bacterias que viven en condiciones
poco habituales en la vida terrestre da pie a estas hipótesis. Nealson y su
equipo fueron los que encontraron entonces el grupo de la 'shewanella',
microbios capaces de 'respirar' de los óxidos de manganeso o hierro y
'expirar' electrones. No necesitan oxígeno para vivir.
Otras muchas y peculiares bacterias se han encontrado desde entonces. En
España, en las minas de Río Tinto (Huelva), se han encontrado bacterias
capaces de 'comer' pirita y producir como desechos ácido sulfúrico y hierro
oxidado, causantes de la acidez y color rojizo del agua. Es más, algunas de
las bacterias encontradas en este lugar por científicos del Centro de
Astrobiología (INTA-CSIC) han demostrado, en experimentos controlados, que
serían capaces de sobrevivir en un ecosistema marciano.
No obstante, Antonio Pérez Verde, investigador en este centro español,
reconoce que "el problema será si la vida extraterrestre no tiene nada que
ver con la que conocemos, porque entonces ni siquiera sabemos como
buscarla".
Por otro lado, apunta algunas de las dificultades que habría para que un
meteorito con materia terrestre llegara a Marte: "Nuestro planeta es grande
y para que algún fragmento escapara de la atmósfera terrestre tendría que
ser impactado por un meteorito a una velocidad de 11,2 kilómetros por
segundo, algo tan destructivo como el que acabó con los dinosaurios hace 65
millones de años", argumenta.
Además, también es cierto, y así lo reconoce Nealson, que la fuerza de
gravedad del Sol y de Júpiter, mucho mayor que la marciana, atraería a la
mayor parte del material desprendido, pero tampoco es imposible que algunas
bacterias llegaran a algún lugar donde pudieron sobrevivir.
Las pilas 'bacterianas'
Nealson, por otro lado, ha sabido sacar provecho de las 'shewanellas'. Dado
que son como 'rocas que respiran' minerales y emiten electrones, logró
desarrollar un sistema que permite aprovechar éstos como energía eléctrica.
Se trata de las 'pilas de combustible microbinas', en las que los
microorganismos 'inspiran' el óxido de un cátodo y 'expiran' electrones,
utilizables como fuente energética. Además, las 'shewanellas' comen
cualquier basura orgánica. "Es una forma limpia, eficaz y barata de generar
energía, acabar con la basura y, además, obtener agua limpia, porque en el
proceso transforman el carbono en moléculas de agua", explica el experto.
Para Nealson, que ha visitado Madrid invitado por la Fundación Banco
Santander para dar una conferencia, está claro que en las bacterias está la
clave de cómo ha cambiado la Tierra desde su origen.