Eso era por que Tito los tenia sujetos, algo parecido a lo que sucedi� en
Espa�a.
"Quinto Horacio Flaco" <
anes...@hotmail.com> escribi� en el mensaje
news:k98bbp$196$1...@speranza.aioe.org...
> ROSA MONTERO
> El Pa�s, 20 de marzo de 2001
> Henos aqu� en los comienzos de una escabechina entre albaneses y
> macedonios. Vivieron juntos y en paz durante a�os y ahora de repente se
> sienten enemigos mortales. Pasmosa sensaci�n esa de despertarte una ma�ana
> y descubrirte alban�s o macedomo o serbio o croata. Tan alban�s o
> macedonio o serbio o croata que decides que los dem�s son un peligro para
> tu identidad nacionalista-neur�tica y que hay que pasarlos por las armas.
> Y el caso es que tienes raz�n para pensar as�, porque, si los dem�s no
> est�n todos muertos, corres el riesgo de averiguar alg�n d�a que por sus
> venas enemigas fluye exactamente tu misma sangre.
>
> Los nacionalismos se han beneficiado de un enorme equ�voco hist�rico;
> en el siglo XIX y principios del XX se enfrentaron contra los grandes
> imperios multi�tnicos, como el Austro-H�ngaro, con lo cual se convirtieron
> en compa�eros de lucha de los socialistas y dem�cratas que intentaban
> derribar el poder imperial. Esto otorg� a los nacionalismos una patente de
> izquierdismo, una aureola de modernidad, cuando en realidad siempre fueron
> movimientos racistas y retr�grados. Lo explica muy bien Robert Kaplan en
> su fascinante libro Rumbo a Tartaria (Ediciones B).
>
> En el fondo, todo nacionalismo se basa en una teor�a primitiva y
> aberrante: que las personas nacidas en tal o cual lugar son mejores que
> las dem�s. Esta percepci�n elemental y reactiva contra lo for�neo puede
> llegar, como es por desgracia muy evidente, a la violencia m�s brutal. S�
> que existen muchos individuos estupendos que se consideran nacionalistas y
> que jam�s le tocar�an un pelo a un oponente, pero creo que de alg�n modo
> son as� gracias a que su dignidad personal y su inteligencia les permite
> "contradecir" la esencia nacionalista, que llevada a sus �ltimas
> consecuencias siempre conduce a la represi�n de los distintos.
>
> He aqu� otro equ�voco: contra lo que muchos creen, los nacionalismos no
> defienden las diferencias, sino que las combaten. Quienes deseen defender
> una lengua y una tradici�n dentro del respeto a la diversidad deber�an