36. Instrumento tradicional para rezarlo es el rosario. En la práctica más superficial, a menudo termina por ser un simple instrumento para contar la sucesión de las Ave Maria. Pero sirve también para expresar un simbolismo, que puede dar ulterior densidad a la contemplación.
A este propósito, lo primero que debe tenerse presente es que el rosario está centrado en el Crucifijo, que abre y cierra el proceso mismo de la oración. En Cristo se centra la vida y la oración de los creyentes. Todo parte de Él, todo tiende hacia Él, todo, a través de Él, en el Espíritu Santo, llega al Padre.
Siguiendo el ejemplo de san Juan Pablo podemos ver cómo él y otras personas a su alrededor han vivido los frutos espirituales asociados a los misterios del rosario y cómo ese encuentro con la gracia es verdaderamente capaz de cambiar la vida de las personas. Sin embargo, en un mundo que va tan rápidoa veces batallamos para poder rezarlo bien.
De acuerdo a las enseñanzas de san Juan Pablo II para rezar el rosario de manera más efectiva, y aunque no podamos ponerlas todas en práctica, tomar en cuenta al menos alguna de estas estrategias nos ayudará a poder cumplir con nuestra oración cristiana y unirnos más a Jesús.
Hacer pausas nos permite adentrarnos en el misterio sin correr con palabras. El rosario no es una carrera por completar una tarea, sino una oración de contemplación que nos invita a mirar el rostro de Cristo y Maria nos muestra cómo mirar a su Hijo.
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