Acércase ya la hora de andar a la anual celebración de los ex compañeros de Escolapios. Como cada cual es un mundo y cada uno es de su propio pelaje, voy a daros gratuitamente una serie de consejos para el bien llevar este culinario evento
Llega pronto. No por educación ni buenas maneras sino para poder elegir bien la silla donde sentarte. Que los que se sientan en los extremos de la mesa demuestran una gran ignorancia. Hay que aposentarse en el centro para con el brazo llegar sin problema a los alimentos propios de de los adláteres.
Dá pena. Procura no ir limpio ni aseado, que los demás te vean como un pordiosero. Puedes contar alguna desgracia fingida. Llevar un par de muletas no estaría mal. Puede que algunos sean sensibles y te cedan algo o no te hagan pagar toda tu parte, que de ingenuos y panolis está el mundo lleno
Elige bien el compañero. Si hay que repartir un cuarto de cordero para dos, esta elección es primordial. Desconfía tanto de los orondos como de los tirillas, que he visto a algunos cadavéricos comer tanto que asustarían a un recluso.
Elimina competencia. Lo primero y principal es disminuir a tu compañero de cuarto, es decir , al que comparte contigo el cordero. Un buen truco es al principio de todo, cederle con aparente señorío el privilegio de coger el primer trozo y cuando esté con el tenedor pinchando, alargar la mano con fiereza para coger tu trozo de modo que le empujes con fuerza su muñeca contra el borde de la bandeja de barro. Se abrasará y ésto le quitará las hambres por lo que tú podrás disponer para tí solo de la parte de 2. Te disculparás mil veces pero llenarás bien la tripa
Come muy deprisa y apenas tragues unos pocos trozos de carne, arráncate a por un trozo nuevo de la bandeja. Algunos melifluos dirán que no apuras bien la comida. Tú ni caso, que cuando llegue el final y no haya de donde coger tú tendrás tus buenas reservas para tí solo en tu plato que podrás roer con toda tranquilidad
Apenas hables. Oveja que bala bocado que pierde. Dedícate a masticar y olvídate de todo. No entres al trapo. Si te preguntan hazte el sordo o contesta con monosílabos. Aunque parezcas tonto considera que la gente soporta mejor a los tontos que a los listillos, a puro compararse entre ellos.
Ataca las viandas de los que te rodean. Procura distraer la atención de la concurrencia gritando “Mirad, el padre Isla”. Aprovechando la sorpresa, no será dificultoso transferir un par de buenos trozos de cordero de la bandeja de los compañeros a la tuya propia.
Si el truco anterior no resultara, agáchate y mira bajo la mesa para ver la disposición de tablas y patas. Calcula el momento y mientra hablas a voces con algún otro, lárgale una feroz patada al de tu frente, haciéndole parecer que es el de al lado el que le da. Entablarán discusión entre ellos y en las mismas no será difícil que puedas pescar en su bandeja.
Muéstrate egoísta con el vino. Nunca te alejes de la botella. Si algún felón quiere beber, sírvele tú mismo una cantidad mísera y vuelve a dejar la botella a tu alcance. Sé sommelier sin haber estudiado. Habla pestes del vino. Dí que tu te encuentras en tan mal estado por su trasiego, que seguro que algún incauto se lo cree y deja de beberlo.
Si por mala fortuna algún otro se apodera de la botella no dudes de, haciendo como que te caes, tirar con fuerza del mantel para derribar la botella. Clama al cielo, date a todos los demonios y pide mil disculpas y, levantándote, ve a por una nueva botella, que no permitirás que ningún otro toque. El asunto costará una botella, pero la pagarán entre todos y casi solamente tú la beberás
Ese decálogo funciona si los que se sientan a la mes no son un atajo de rufianes.
Ayer mismamente asistí a una de esas comidas de "amigos" y se presentó un comensal con un par de muletas y no coló, todos sin excepción nos apercibimos de la añagaza.