Es bien sabido que en este tiempo de recogimiento y oración no hay nada como dar bálsamo al espíritu con buenas y cristianas lecturas. Atendiendo a ésto, adquirí en una parroquia por la que paso a menudo, no por ella, sino por encontrarse al paso de una taberna en la cual me fían, adquirí digo un libro de vidas de santos. Está lleno el citado libro de enseñanzas, de personajes a los que al final dan muerte por no querer renunciar a su religión, que es cosa que me ha admirado mucho desde siempre, el empecinarse en negar de algo cuando en ello te va la vida. Que se lo digan si no a San Pedro. Pues bien, lo que he sacado de estas lecturas es mucha sangre y mucha estulticia pero poco regocijo. Si lo que se busca es el divertimento, tened a bien considerar la lectura que abajo recomiendo, de la que sacaréis sin duda muchas más enseñanzas de las que un mentecato fundamentalista devorado por leones pueda daros. Retroceded a la España profunda y pródiga en epítetos biensonantes.
http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201504/01/seis-crimenes-sacamantecas-asesino-20150401080426.htmlJosé Damián García Rivero