[DESTRIPES A PORRILLO SOBRE TODA LA SERIE DE "The Wire"]
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Me ha encantado el final de The Wire, aunque me diera pena que se
acabara. Es cierto que esta serie es mucho más que una historia de
policías y traficantes, es una novela río, un negro retrato de
Baltimore, en multitud de aspectos y con diversidad de puntos de vista.
Ya habíamos visto en temporadas anteriores como, salvo en la 4ª, Simon y
los demás guionistas sabían cerrar cada temporada de forma ejemplar,
clausurando la trama central, pero dejando suficientes hilos para
continuar en la siguiente. La excepción es la 4ª, no porque su cierre
sea malo, sino porque excepcionalmente deja la trama central abierta,
con la reconstrucción (efímera) del grupo de major crimes.
La duda estaba es cómo clausurarían la serie. ¿Pondrían un happy end?
¿Cerrarían todos los hilos? Pues no, siendo fieles a su estilo los
guionistas han sabido escribir un digno epílogo, mientras dejan abiertos
los hilos que no son otros que la propia vida de Baltimore.
Vemos el final (que no es tal) de casi todos los personajes, pero quiero
destacar varios elementos circulares:
-McNulty "muere" pero se reencarna en Sydnor que, en una imitación
exacta del primer episodio, habla de forma "confidencial" con el juez
Phelan.
-Omar muere de la forma más absurda posible (rapidamente sustituida por
leyendas adecuadas) pero se reencarna en Mike.
-Marlo vuelve a empezar desde cero.
Luego vemos los finales felices como el de Lester, Bubbles o Carcetti,
agridulces como el de Daniels, injustos como los de los periodistas, o
terribles como el de Dukie o Snoop. Pero además, la serie nos muestra a
muchos otros personajes, incluyendo algunos menores como Namond, Chris o
Wee-Bay. Todos tienen su escena para mostrar que la vida sigue en
Baltimore.
Y, por supuesto, McNulty que, por fin, vuelve a casa. Esperemos que
consiga salvarse de sí mismo.
--
Shevek
Obra Maestra ...
La he acabado hace poco, aprovechando el comienzo de mis vacaciones.
Poco que añadir a tus comentarios ... quizás lo más impresionante de
este último capítulo es esa mirada a Baltimore, panorámica y
multiforme, con el repaso a todos los protagonistas, proyectandose en
el futuro bajo el peso de sus historias, viendo como emergen esos
personajes que, como bien decías, se "reeencarnan" para bien o para
mal (incluyendo a Dukie, que a mí me parece una reedición de Bubbles,
o, quizás de alguno de sus compañeros ...) . Pero también vimos a Poot
en la tienda (uno más que añadir a la lista de finales esperanzadores)
e incluso creo que vimos a Nick Sobotka chillandole a Carccetti en el
puerto ... los que se quedan entre dos aguas ... y los incombustibles:
el increíble Valcek (¡Qué coraje, por dios! ) o Herc, o los popes del
"The Sun" con su repugnante pupilo recibiendo el premio ....
Obra maestra, si. Su justa dosis de emoción, de humor, de drama, de
pesimismo, de esperanza ...
MJ
> La duda estaba es cómo clausurarían la serie. ¿Pondrían un happy end?
> ¿Cerrarían todos los hilos? Pues no, siendo fieles a su estilo los
> guionistas han sabido escribir un digno epílogo, mientras dejan abiertos
> los hilos que no son otros que la propia vida de Baltimore.
>
> Vemos el final (que no es tal) de casi todos los personajes, pero quiero
> destacar varios elementos circulares:
>
> -McNulty "muere" pero se reencarna en Sydnor que, en una imitación
> exacta del primer episodio, habla de forma "confidencial" con el juez
> Phelan.
>
> -Omar muere de la forma más absurda posible (rapidamente sustituida por
> leyendas adecuadas) pero se reencarna en Mike.
Estos precisamente son los elementos que más me chirrían del epílogo,
muestra de la obsesión por rematar con un final redondo que deriva en una
(espero que pretendida) autoparodia: en un cierre que pretende emocionar,
y desde luego lo consigue en algunos casos, como los que mencionas de
Poot o Marlo, ver a Mike disfrazado de Omar es para reírse, no te puedes
tomar eso en serio.
La escena con la que me quedo para recordar la importancia de esta serie
es la de Marlo, que recuerda casi a un Jake LaMotta o Dirk Diggler.
--
Carlos Pumarin
Yo sí puedo. En un mundo en el que se mueve tanto dinero como el de la
droga, existe un "nicho ecológico" para bandoleros que, en lugar de
dedicarse al tráfico, se dediquen a robar a los traficantes. Eso sí, con
una esperanza de vida muy corta. El que Omar primero y después Mike se
dediquen a ello es posible.
Y el que Mike decida adoptar la estética de Omar también es plausible,
sabiendo que esa imagen ya existe e infunde respeto (como el temible
pirata Roberts de la princesa prometida).
--
Shevek