http://www.alertadigital.com/2016/08/04/los-de-la-religion-de-la-paz-cada-
dia-mas-salvajes-brutal-matanza-de-perros-en-pakistan-al-ser-considerados-
animales-impuros/
¿Protestarán los animalistas españoles contra el genocidio canino que se
practica en la mayoría de países islámicos? Funcionarios pakistaníes
envenenaron cientos de perros en Karachi en un último intento para
controlar la población de perros callejeros que vive en esa ciudad de
unos 20 millones de habitantes. El islam considera a los perros animales
impuros y son ya por desgracia estas campañas para su exterminio.
Los cuerpos de los perros asesinados fueron amontonados en distintas
esquinas de la ciudad para ser recogidos por el servicio de limpieza.
“Al menos 700 perros fueron muertos en el sur de Karachi en los últimos
días”, dijo Sattar Javed, un portavoz municipal.
Este sistema de eliminación de perros utilizando tabletas envenenadas que
son escondidas en carne de pollo ha sido criticado por las asociaciones
pakistaníes defensoras de los animales, pero las autoridades argumentan
que es necesario porque las jaurías de perros callejeros representan una
amenaza pública.
LOS MUSULMANES EXIGEN QUE LOS PERROS SEAN EXTERMINADOS POR “IMPUROS”
J. M.- ¿Qué tienen en común las mujeres, los burros y los perros? Que los
tres tienen la capacidad de anular la oración del musulmán. Eso es al
menos lo que un famoso y controvertido hadiz afirma que un tal Abd Allah
ibn al-Samit dijo que un tal Abu Dharr dijo que (su primo) Mahoma dijo
que Alá le había dicho. Los hadices o dichos del profeta se encuentran
sólo un peldaño por debajo del Corán, por lo que el asunto de la
equiparación de mujeres, burros y perros sigue debatiéndose hoy en el
mundo islámico con la misma intensidad con que avergüenza a los
musulmanes más sensatos. Más allá de la ubicua fijación islámica con los
perros, en realidad, este hadiz no advierte contra los perros en general,
sino contra los perros ‘negros’ en particular. Porque si, para algunos
imanes, incluso en Occidente, “las mujeres son el arma de Satanás” (ND),
para el orden islámico del universo los perros negros -no los “amarillos”
ni los “rojos”, según se especifica- son “demonios”. Por eso, la
presencia de perros no es tomada en broma. Y en Estados Unidos hay muchos
perros. Y también muchos musulmanes que no los pueden ni ver. Ni tan
siquiera cuando sirven para que un ciego vea.
En efecto, hay muchos musulmanes que no los pueden ni ver, ni tocar. Como
mucho, hay algunos que los tocan pero sin tocarlos. El mejor recuerdo del
estadounidense Tyler Hurd, de 23 años, proviene de cuando, en el primer
centro universitario en que estudiaba educación especial, los estudiantes
somalíes acariciaban a su perro Emmitt poniéndose un papel en la mano
para no contactar físicamente con el pelo del animal. Hasta ahí la cosa
iba más o menos o bien. Porque cuando Tyler se cambió de centro a la
Universidad de St. Cloud con el fin de continuar su especialización,
comenzaron las amenazas directas contra él y contra su perro, hasta que,
finalmente, las advertencias genéricas se convirtieron en un aviso de
ejecución sumaria del perro Emmitt. Perro negro, para más señas.
Amenazas de muerte a un perro de servicio
Emmit no es simplemente la mascota de Tyler, sino un perro adiestrado
para prestar ayuda a su dueño en los frecuentes ataques epilépticos que
padece. Como los lazarillos de los ciegos, va debidamente identificado y
porta una bolsa con medicinas e instrucciones para que los viandantes
puedan socorrer a Tyler. Las amenazas provocaron que el estudiante se
viera obligado a abandonar la universidad. Un reportaje en el periódico
del centro desveló su caso, que pronto saltó a los medios generales.
Además, todo esto no sucedía en cualquier estado, sino en el de
Minnesota, donde una masiva inmigración somalí de religión
mayoritariamente musulmana ha provocado graves encontronazos con la forma
de vivir occidental hasta el punto de tratar de imponerse a ella. Y de
conseguirlo, en muchas ocasiones.
Con un conflicto tan flagrante, el virulento Consejo de Relaciones Islamo-
Americanas (CAIR, por sus siglas en inglés) se ponía en marcha en un
intento de controlar los devastadores daños de imagen. En un comunicado,
la organización afirmaba: “La moral y la necesidad legal de acomodar a
personas que utilizan perros de servicio sobrepasa con mucho la
incomodidad de un musulmán individual que tema entrar en contacto con un
perro, que es una criatura de Dios”. La organización desmentía la
creencia general de que los perros sean considerados “impuros” por los
musulmanes, y aclaraba, por el contrario, cómo “los musulmanes creen que
la saliva de los perros invalida la ablución ritual antes de la oración”.
Mujeres, burros y perros
Es una versión. De hecho, las interpretaciones de los hadices se prestan
a ellas. El de las “mujeres, los burros y los perros” (número 1032) -que
también invalidarían la oración como la saliva de los perros- es
interpretado por algunos como que es “el paso” de cualquiera de las tres
criaturas el que distrae por igual al orante, por lo que la plegaria
quedaría invalidada, sin que, por ello, Alá o sus transmisores tuvieran
intención de equiparar a mujeres, burros y perros. En realidad, la cosa
se complica mucho porque algunos piensan que son sólo las mujeres que
tienen la menstruación las están concernidas en todo este asunto… Y otro
hadiz incluye a los judíos entre las criaturas cuya mera aparición
malogra las plegrias. No son discusiones medievales. En realidad, son
temas que se discuten todos los días no sólo en el Medio Oriente, sino en
países occidentales y por musulmanes en idiomas occidentales, incluido el
español en medios islámicos españoles.
El propio CAIR recordaba el grave conflicto que se planteó en el servicio
de taxis de Minneapolis, la principal ciudad de Minnesota, cuando los
conductores, mayoritariamente somalíes, se negaron a dejar subir a los
invidentes que fueran acompañados de perros lazarillos. La organización
islámica dice que todo se solucionó, pero aquel era sólo uno de los
constantes problemas con que la comunidad islámica somalí, en puestos y
servicios públicos, intentaban e intentan imponer sus normas y
prohibiciones religiosas a la aplastante mayoría de la población. Por
ejemplo, en Minnesota, una de las principales procesadoras de carne tenía
graves problemas para mantener la producción después de que su plantilla -
mayoritariamente somalí- abandonara los puestos de trabajo al mismo
tiempo para rezar. Con el resultado de una cadena de producción detenida
cinco veces al día (ND).
Pakistán: los perros policía también son impuros
En este entorno, los perros -y no sólo los de compañía, sino los de
asistencia a personas minusválidas o con graves problemas de salud- se
han convertido en un activo frente de guerra en el choque de
civilizaciones, en el que la americana ha caído bajo la sharia, al menos
en Minnesota. Y es que lo de los perros sigue presente en la mentalidad
musulmana. Este mismo mes, un prominente imán pakistaní emitía una
tonante fatua contra el uso de perros policía, entrenados para rastrear
droga o explosivos. Poniendo de testigo a la sharia, Maulana Abdul Hakim
Haqqani no sólo desmentía que una prueba policial conseguida con perros
tuviera validez, sino ‘recordaba’ que los “perros y los cerdos” son las
“criaturas favoritas de los cristianos”.
De los cristianos, y de los egipcios. O al menos eso debían pensar unos
avispados carniceros cairotas recién descubiertos sirviendo a sus
clientes carne de -precisamente- perros y burros, y haciéndola pasar por
carne de res. De nuevo se levantaba uno de los extraños y extravagantes
debates médico-socio-teológicos habituales en el orbe musulmán, cuando un
veterinario defendía que nada perjudicial hay en la carne de burro, y un
profesor de ley islámica contestaba que “el islam prohíbe comer carne de
cualquier animal considerado impuro, como el burro, el cerdo o el perro”.
Un sarcástico vecino de los carniceros preveía que una mañana se iba a
levantar ladrando… o rebuznando. En Minnesota, quizás ni tan siquiera eso.