Man, el alemán de Camelle

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ovillan

no leída,
7 ene 2003, 19:53:497/1/03
a
Hola.

Hace unos días se murió Man, un hombre de Alemania que dicen que llegó
andando, muchacho, allá por los 60, a Camelle, un pueblo da Costa da
Morte en el que se quedó a vivir como ermitaño, como los cangrejos.
Vestía con taparrabos, dormía entre más o menos cuatro pedruscos,
dibujaba y esculpía. Buscando algo sobre él en la red encontré estas
palabras anónimas:

---8<---

"(...)La gente hizo durante años toda clase de especulaciones sobre
cómo, por qué y para qué había venido a Camelle: alternativamente fue un
disidente fugitivo de la Alemania del Este, o un hippy, o un delincuente
común que se escondía de la justicia de su país, o un amante de folletín
huyendo de un marido celoso, o, para los más románticos, un millonario
hombre de negocios que había decidido renunciar a su fortuna y hacerse
ermitaño. Muchos creían que había saltado al agua desde un barco que
pasó muy cerca de la costa, e incluso hubo quien aseguró que había
venido a nado desde Alemania.

Durante años también, fue blanco de las sospechas y de la desconfianza
de la gente. De esa desconfianza que nos hace recelar de lo que no
conocemos, o de lo que no es común. Porque Manfred no fue ni actuó como
un hombre común. No condujo un coche, no buscó un empleo, no usó
paraguas, no se casó en el pueblo. Simplemente se instaló en su casita
sobre las rocas, más cerca que nadie del mar, y con el mar convivió
siempre, mirándolo, disfrutándolo, bañándose en él, buscando en él la
materia prima para sus obras.

Porque durante todos estos años Manfred fue modificando poco a poco el
paisaje que tenía más cerca con sus esculturas. Allí mismo, delante de
su casa, fue creando su museo, el Museo do Alemán de Camelle. Al aire
libre, como él mismo. Combinando guijarros, cantos rodados, plantas y
toda clase de restos devueltos por el mar a la costa: raíces y troncos
de árboles desgastados por la erosión, hierros, redes, ... y agua. Poco
a poco todos estos elementos pasaron a integrarse en sus esculturas,
formando un paisaje fantástico que fue cambiando y creciendo con el tiempo.

También con el tiempo, y también muy poco a poco, Manfred se fue ganando
la confianza de la gente. Y el respeto. Siguió siendo visto como una
persona excéntrica, con su taparrabos descolorido, su pelo largo y su
piel tostada por el sol y el mar. Pero inofensivo, tranquilo y
respetuoso. Como un Robinson, pero con vecinos.

Pero un día salió para darse su baño, como siempre, y se encontró con el
fuel a sus pies. Todos los callejones y los rincones entre sus obras,
todas las rocas y todo el mar de su paisaje estaban cubiertos de
chapapote. Y a lo largo de aquel día, y de los siguientes, su museo se
llenó de curiosos que entraban y salían por todas partes, que se subían
encima de sus obras para ver mejor o para buscar un buen encuadre, que
arrancaban cantos de sus pináculos para tirarlos al mar asfaltado y
comprobar cuánto tardaban en hundirse en el alquitrán. Y de reporteros y
pseudoreporteros que aprovechaban para fisgonear en su mundo privado, en
su casa. Y sobre todo, de tristeza por este mar que ya no es el mismo.

Ayer, Manfred murió.

A lo mejor pensáis que esto es una ñoñería, pero creo que Man murió de pena.

Ciertamente ya no era un jovencito, y había tenido algún pequeño
achaque, pero no estaba gravemente enfermo hasta ese día de mediados de
noviembre. Creo que lo venció la Negra Sombra.

Saludos, Man. Y gracias."

---8<---

...

Juan José Molina

no leída,
8 ene 2003, 5:39:088/1/03
a
Una desgracia para toda la humanidad. Un hombre bueno que decidió despojarse
de toda la basura con que impregna ésta sociedad al individuo (paradoja).
Sabía que para vivir hacen falta muy pocas cosas, que todo lo demás es
accesorio y sólo conlleva una profunda insatisfacción. Un poco de agua, algo
de comida (no demasiada), aire limpio para respirar y un océano generoso; y
un poco de arte, manifestación espiritual e inconformismo. Él encontró su
paraíso en Camelles, lo hizo más amable con sus esculturas "naturales", no
necesitaba más. La estulticia humana le arrebató lo poco que tenía, el aire
que respiraba y el mar que bañaba sus huesos cansados, su armonía, su
libertad.

Sabemos que murió de pena.

joxe amantegi

no leída,
9 ene 2003, 14:49:419/1/03
a
Yo también conoci a Manfred.

Una conmovedora filosofia de vida lejos de los canones establecidos.
Lo visite de turista, tal vez con la mirada viciada de un recien
licenciado en BBAA y como aquel que va a un zoológico para ver una
especie exótica (rara avis) el robinson crusoe de Stevenson, que tanto
me habia gustado en la adolescencia...

Hoy desde la perspectiva que da el paso del tiempo, veo a un hombre
libre,
integrado con la naturaleza, interactuando con lo que le ofrecia la mar,
creando un universo propio, un microcosmos(espacio) en el que se iba
construyendo, compartiendolo con el visitante sin pedir nada a cambio.

No sé si su edad, las condiciones de vida que
llevaba(austeridad/precariedad)
ó la marea Negra del Prestige que ha contaminado su particular universo
le han llevado a la muerte, pero quiero aprovechar estas news para
elogiar y homenajear su personal visión de ver la relación entre arte y
vida.

Espero que algún colectivo de Camelle, respete y mantenga el entorno
creado,
y que aunque solo sea un reclamo turistico se recuerde su persona.

Q.E.P.D.

Joxe Amantegi Agirrebeitia.
http://amantegi.tabira.org/
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joxe amantegi

no leída,
11 ene 2003, 20:44:2511/1/03
a
Nota: "Robinson Crusoe" fue escrito por Daniel Dafoe. Un Lapsus ;-)
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