Se denomina pigmento, en biología, moléculas químicas que reflejan o
transmiten la luz visible, o hacen ambas cosas a la vez.
El color de un pigmento depende de la absorción selectiva de ciertas
longitudes de onda de la luz y de la reflexión de otras.
Por ejemplo, la clorofila, el pigmento de las plantas, absorbe luz en
la parte violeta y de la zona naranja a la zona roja del espectro
luminoso. Convierte esta energía luminosa en energía química mediante
la fotosíntesis y refleja luz en la parte del verde y en la parte del
amarillo del espectro. De esta manera, la clorofila parece verde.
La clorofila y muchos otros pigmentos, actúan como catalizadores, es
decir, como sustancias que aceleran o facilitan las reacciones
químicas, pero que no se agotan en las mismas.
Entre los carotenoides, un grupo de pigmentos rojos, naranjas y
amarillos que aparecen con frecuencia en los organismos vivos, hay
también muchos catalizadores. Algunos carotenoides, como aquellos que
están implicados en la síntesis de la vitamina A, que tiene un
importante papel en la visión y el crecimiento, y otros que
intervienen como pigmentos accesorios en la fotosíntesis, trasfieren a
la clorofila la energía de la luz que absorben para su conversión en
energía química. Estos pigmentos son sintetizados por todas las
plantas verdes y por muchos hongos y bacterias mientras que los
animales los adquieren con la comida.
Al parecer, las mismas sustancias que cumplen importantes funciones
biológicas, actúan también como pigmentos. Así, las moléculas
transportadoras de oxígeno, que se encuentran en la sangre de los
animales superiores, dan también su color característico a la sangre.
Algunos de estos pigmentos desempeñan otras funciones secundarias. La
hemoglobina, por ejemplo, es responsable de la brillante coloración
roja, de gran importancia en el cortejo, que se observa en las nalgas,
los órganos genitales y las caras de los babuinos.
Otros pigmentos, no obstante, tienen importancia en el camuflaje de
plantas y animales. La función de la coloración es engañar a los
posibles depredadores y a las presas. Con ciertos sistemas de
coloración los organismos se ocultan, mimetizándose tan exactamente
con su ambiente, que sus depredadores no pueden distinguirlos.
Los dibujos que forma la pigmentación de muchas polillas y mariposas
tropicales, por ejemplo, coinciden de forma tan fiel con los dibujos
de los troncos de los árboles sobre los que se posan, que apenas se
distinguen desde algunos centímetros. Muchos insectos combinan la
pigmentación y la forma para facilitar su ocultación. Así, algunas
mantis tropicales, pasan inadvertidas entre las flores de las
orquídeas sobre las que se posan tanto porque sus colores son
similares a los de las orquídeas, como porque sus cuerpos adoptan con
frecuencia la forma de ciertas partes de las flores. Otras mantis
tienen los mismos colores y formas que las hojas.
Los pigmentos también sirven para proteger a los organismos dotándolos
de una coloración semejante a la de algún otro organismo no comestible
o indeseable por cualquier circunstancia. La mariposa virrey, por
ejemplo, tiene una pigmentación naranja y negra en las alas que se
parece a la de la indeseable mariposa monarca (se alimenta con néctar
de plantas, del que extrae alcaloides y glicósidos cuya ingestión
tiene graves efectos sobre los vertebrados).
En cuanto a su composición química, los pigmentos comprenden numerosos
tipos de sustancias, pero por lo general se dividen en dos grandes
grupos. El primer grupo abarca aquellos pigmentos que contienen
nitrógeno, como las hemoglobinas, las clorofilas, los pigmentos
biliares y un pigmento de color oscuro llamado melanina. La melanina
está muy difundida en el reino animal y es el agente químico
responsable de las variaciones del color de la piel humana. Los
pigmentos indigoides están relacionados con las melaninas, un ejemplo
de ellos, es el bien conocido pigmento índigo de las plantas. La
riboflavina, también conocida como vitamina B12, es uno de los
numerosos pigmentos que son de color amarillo pálido a verde que
producen variados grupos de plantas.
El segundo grupo está formado por pigmentos sin nitrógeno. Los
carotenoides son miembros de este grupo, como también lo son los
pigmentos vegetales llamados flavonoides. En las hojas, los
flavonoides dejan pasar de forma selectiva determinadas longitudes de
onda de la luz, importantes para la fotosíntesis, mientras que impiden
la entrada de luz ultravioleta que destruye los núcleos celulares y
las proteínas. Los flavonoides desempeñan también un destacado papel
en la coloración de las flores, en particular originan pigmentaciones
rojas y azules. Los brillantes colores otoñales se producen por la
conversión de unos flavonoides sin color, llamados flavonoles, en
formas coloreadas, llamadas antocianinas. Las quinonas proporcionan
muchos pigmentos amarillos, rojos y naranjas, incluidos varios tintes
de gran utilidad que se obtienen de insectos que se alimentan de
plantas con quinonas. La cochinilla, por ejemplo, es un pigmento rojo
conseguido a partir de insectos escamosos que se alimentan de cactus.
**
Si dispones de más información sobre el asunto referido en este
artículo responde a este mensaje en el grupo de noticias
es.humanidades.arte.
Puedes leer los mensajes publicados anteriormente en este grupo de
noticias en la siguiente dirección:
http://www.tabira.net/eshumanidadesarte/repositorio/index.html
--
Cayetano Lupeña.
-------------------------------------------------------
http://www.boj.org : Asociación ChipsGaraBits Durango
es.humanidades.arte : http://eshumanidadesarte.cjb.net
newsr...@boj.org : Tef: 946811659 PGP-ID:0x2B446969
-------------------------------------------------------