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El trastorno histriónico de personalidad en la mujer, más allá de la feminidad

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Linuxera

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Mar 8, 2016, 6:57:35 PM3/8/16
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http://www.alertadigital.com/2016/03/08/el-trastorno-histrionico-de-
personalidad-en-la-mujer-mas-alla-de-la-feminidad/

Sergio Oliveros Calvo*.- Las sirenas que cantaban a los hombres de Ulises
o la medusa de la Ilíada que petrificaba a quien la mirara a los ojos,
Madame Bovary de Flaubert o Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se
llevó”, Lolita de Nabokov y las vaginas dentadas del Méjico precolombino
o la canción de Marieta de Javier Krahe. No hay mito más apasionante y
que más se repita en literatura, historia, arte, mitología y religión que
el miedo del hombre a verse seducido por una mujer y no tener luego
opción a la culminación erótica. Ser víctima del amago de relación que no
persigue consumación, la castración, en términos psicoanalíticos. Estamos
frente a la histeria, núcleo del trastorno histriónico de personalidad,
un término en desuso en la psiquiatría pero que permanece omnipresente en
la sociedad y la psicopatología de la vida cotidiana y que constituye el
eje de este trastorno.

Los rasgos más frecuentes en esta personalidad son:

-Patrón general de excesiva e inestable emotividad

-Necesidad de ser el centro de la atención

-Incomodidad en las situaciones en las que no es el centro de la atención

-Comportamiento seductor o sexualmente provocador

-Expresión emocional superficial y rápidamente cambiante

-Empleo del aspecto físico para llamar la atención, hipersensibilidad al
rechazo

-Forma de hablar excesivamente subjetiva, imprecisa y carente de matices

-Expresión emocional falsa por su dramatización, teatralidad y exageración

-Fácil sugestionabilidad, son muy influenciables

-Considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.

Estas personas tienden a mostrar conductas seductoras, magnificación de
la feminidad, son caprichosas e infantiles como niñas que no hubieran
madurado sino simplemente envejecido, carecen de empatía, suelen ser
mentirosas y manipuladoras y están más pendientes de la estética que de
la autenticidad de las emociones. Además suelen mostrarse irascibles, con
escasa tolerancia a la frustración, poseen escasa capacidad de
introspección, carecen de una identidad independiente de los demás pues
actúan de diferente manera en función de cómo esperen ser aceptadas,
suelen mostrar un comportamiento muy social pero carecen de relaciones
auténticas e íntimas, es frecuente que carezcan de un apetito sexual
despierto y suelen presentar incapacidad excitarse y/o para alcanzar el
orgasmo. Su sexualidad requiere múltiples “efectos especiales”, nunca es
espontánea y natural. Cuando envejecen y no pueden atraer la atención con
su belleza, suelen buscarla con dramatizaciones de enfermedades,
exageración de síntomas de enfermedades reales… Logran ser, como siempre
se ha dicho popularmente la niña en el bautizo, la novia en la boda y la
muerta en el entierro.

Cuando una persona se relaciona con una persona afectada por este
trastorno con frecuencia se siente explotada y tratada como un objeto
deleznable, algo que se tira después de usar. Suelen tener una gran
aceptación social por su modales extraordinariamente femeninos y
refinadas artes seductorias, sin embargo ni son capaces de amar ni saben
percibir el amor de los demás. Son vistas con frecuencia como
“devorahombres” o “mujeres fatales”.

El núcleo de su modus operandi es la castración, como decíamos al
principio. Están emocional y sexualmente castradas y ejercen su
castración sobre otros descalificándolos. Por tanto es muy frecuente que
tengan una vida sexual muy pobre. Si se encuentran en una relación de
pareja coquetean activamente con otros hombres o establecen relaciones
paralelas con ellos y, si no tienen pareja, suelen buscar a otro hombre
casado o con pareja para seducirle y romper su matrimonio tras lo cual le
suelen abandonarle. Siempre están en mayor o menor medida implicadas en
una relación triangular, es su hábitat natural.

Se ven atraídas por hombres mayores que ellas quienes ven alimentado su
amor propio por las atenciones, la juventud y las excelencias femeninas
que les brinda la mujer histriónica. Sus parejas suelen ser o de perfil
narcisista pues no busca como ella la relación plena, o de perfil
obsesivo por la fascinación que despiertan en esta personalidad la
superfeminidad y la hiperexpresividad de estas mujeres. El hombre
obsesivo soporta lo que sea necesario con tal de mantener a la mujer
histriónica a su lado. Otros tipos de hombres abandonan pronto la
relación al percibir con claridad su artificialidad .

El efecto sobre el desarrollo emocional de los hijos es determinante y
difiere según el género. Con las hijas suelen establecer una relación de
competitividad o menospreciarlas lo que genera hijas depresivas y
dependientes pues buscan sin obtener la aceptación de la madre. Pero con
los hijos las consecuencias son peores pues suelen erotizar la relación
desde la infancia, convierten a sus hijos varones en los reyes de la casa
y con ellos triangulan la relación con su marido, lo que acaba
traduciéndose en unos varones castrados que nunca serán capaces de
establecer una relación madura con una mujer. Además la sobrecarga
emocional y las situaciones catastróficas que suelen crear en la familia
colapsan la capacidad de procesamiento de sus hijos convirtiéndoles en
seres indolentes y refractarios a las emociones de los demás, con
frecuencia narcisistas, dependientes u obsesivos.

Es una de las personalidades más egosíntónicas (con menor capacidad para
tomar conciencia de su padecimiento) y que generan mayores efectos
adversos en todos cuantos establecen un vínculo emocional con ellas. Por
lo tanto es muy difícil que busquen tratamiento y, cuando son forzadas a
hacerlo, su colaboración es escasa ejerciendo una castración sobre el
terapeuta haciéndole verse como inútil, incapaz de ayudarla y poco
preparado. Suelen presentar múltiples efectos secundarios a los
medicamentos por lo que no suelen aceptar ningún tratamiento
farmacológico distinto a las benzodiacepinas frente a las que suelen
desarrollar abuso y dependencia.

El pronóstico depende de la extensión que tenga esta estructura dentro de
la personalidad de la/el paciente. Por decirlo de otro modo, de la
gravedad del trastorno. Así caso leves suelen percibir los desarreglos
que generan en las relaciones y suelen edir ayuda obteniendo mejorías
importantes, Por el contrario, existe un 5% que recibe el apelativo de
“maligno” que empeora con los años y no muestra respuesta alguna al
tratamiento. Entre los dos extremos hay una gradación de gravedad cuyo
pronóstico es variable.

La única terapia que ha demostrado capacidad para una reestructuración
real y profunda de estos/as pacientes ha sido la psicoterapia dinámica o
de tipo psicoanalítico llevada a cabo por terapeutas expertos. La
psicoterapia suele ser prolongada pues el conflicto que subyace es
profundo. Con ella, un elevado número de pacientes obtiene una
experiencia terapéutica que cambia el rumbo de su vida afectiva.

*Psiquiatra
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