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CONFLICTO EN EL VALL D'HEBRON
El cirujano cesado que denunció recortes demandará al hospital
El centro aduce que el especialista no ha superado una evaluación interna
El jefe de servicio destituido atribuyó la muerte de 2 pacientes al
tijeretazo de Salut
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Salut destituye al jefe de cirugía de Vall d'Hebron que denunció
dos muertes por los recortes
ÀNGELS GALLARDO / BARCELONA
Miércoles, 4 de noviembre del 2015
El cirujano cesado que denunció recortes demandará al hospital
ANNA MAS
El doctor Manuel Galiñanes, ex jefe de cirugía cardiaca en el Hospital
del Vall d'Hebron, ayer.
El ex jefe del servicio de cirugía cardiaca del Hospital del Vall
d'Hebron, Manuel Galiñanes, destituido de ese cargo el pasado lunes, una
semana después de dar a conocer las consecuencias -que dijo incluso
mortales- que la escasez presupuestaria impuesta por la Generalitat en
la sanidad pública está teniendo en los enfermos, demandará al centro
sanitario al considerar que «no hay motivos objetivos» para que se le
aparte de la responsabilidad que ha ejercido desde el 2010. Asegura que
dispone de documentación para ello. El cirujano, que también denunciará
ser objeto de «calumnias» por parte de la dirección del centro, niega
veracidad a las razones aducidas por la gerencia del Vall d'Hebron, que
atribuye el cese al hecho de que Galiñanes no había solicitado su
preceptiva «evaluación positiva», el control interno que deben superar
cada cuatro años los responsables de área del hospital para mantener el
cargo.
«Realicé una evaluación en diciembre del 2014, con unos resultados de
actividad magníficos ya que ese año operamos más que nunca en Catalunya,
y ya había presentado la solicitud para una nueva supervisión -explicó
ayer Galiñanes-. El pasado febrero cambió la dirección y, desde el
principio, discrepé ante su intención de cerrar quirófanos y camas del
área postoperatoria».
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Esta decisión se ejecutó al llegar los festivos de Semana Santa y, de
forma especial, ante el periodo estival, momento en que, según
Galiñanes, la dirección del Vall d'Hebron redujo la actividad de cirugía
cardiaca de forma drástica. «Pasamos de operar a 15 pacientes a la
semana a asumir solo dos o tres, y se cerró la unidad postoperatoria
-indicó el cirujano-. Advertí a la gerencia del hospital de que esos
cierres podían suponer un riesgo para algunos pacientes. El gerente me
respondió que o estaba con él o contra él».
El cirujano aseguró que desde el 15 de julio hasta el 15 de septiembre
la actividad quirúrgica de su servicio se mantuvo en dichos mínimos, y
circunscribe a ese periodo la muerte de dos pacientes pendientes de
cirugía cardiaca. «Pretendían ahorrar con el cierre de camas, pero lo
cierto es que los enfermos cardiacos que esperaban hospitalizados para
ser operados estuvieron ingresados hasta 20 días, cuando la media tras
la cirugía es de nueve días de ingreso». El gerente del Vall d'Hebron,
Vicente Martínez Ibáñez, negó que los enfermos fallecidos a los que
aludió Galiñanes hubieran estado nunca en lista de espera quirúrgica y
atribuyó el pronunciamiento público del cirujano al malestar que le
causó ser consciente de su inminente cese. La dirección médica del
hospital ha añadido que el pasado verano la cirugía cardiaca del Vall
d'Hebron se realizó «a demanda», a decisión de los cirujanos.
La trascendencia de estos hechos, y las reacciones que han provocado,
resultan innegables. Se trata del primer episodio que vincula a
consecuencias concretas los drásticos recortes presupuestarios aplicados
por el Gobierno de Artur Mas en la sanidad pública. La rapidez con que
Galiñanes ha sido apartado de su cargo sería una muestra de ello.
El cirujano atribuye a razones de índole «política» los hechos sufridos
en su servicio. «Existe la decisión política de deteriorar, o destruir,
la sanidad pública de excelencia, en especial la que ofrece el Vall
d'Hebron -afirmó Galiñanes-. La cirugía cardiaca proporciona
sustanciosos beneficios a los centros privados. Si los públicos operan
menos, algunos pacientes optarán por la privada».