Nuevo Libro: El Universo Antrópico

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Nordstelo

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Jun 24, 2018, 2:41:43 AM6/24/18
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Hola a todos.

Quiero hacer de su conocimiento que he publicado recientemente mi primer libro, que se intitula "El Universo Antrópico". Se puede consultar sin costo en www.eluniversoantropico.com.

El libro trata muchos temas, pero pienso que hay uno particularmente interesante: en él propongo la Teoría de la Información.

Seguro que a muchos puede parecernos bastante obvia la respuesta, pero en el libro comienzo por plantear seriamente una pregunta: ¿Qué es la información? Y la respuesta no es tan sencilla como parece.

Cierto es que hay información en los libros, en las computadoras y en el ADN de nuestro cuerpo. Pero, ¿qué sucedería si extrapolamos este concepto a todo lo que existe? Los átomos son información, porque son el resultado de un ordenamiento específico de partículas subatómicas. Las moléculas son información, porque son el resultado de un ordenamiento específico de átomos. Y así podemos seguir hasta describir, bajo los mismos principios, fenómenos tan impresionantes como la vida y la conciencia.

Cabe aclarar que esta idea no es mia, sino que la postuló el filósofo griego Demócrito hace más de 2 mil años (para quien no este al tanto, el tema del átomo no es moderno en lo absoluto). Lo único que yo he hecho es regresar a las fuentes originales (trabajo historiográfico) y volver a revisar dichas ideas. Y lo que he encontrado es bastante interesante: a pesar de su nombre, la propiedad más importante del átomo no es su incapacidad para dividirse, sino su naturaleza amorfa. Es decir, el tema de la subdivisión recursiva es simplemente para delimitar a qué escala existen los átomos; nos hemos pasado por completo la parte en la que se describen sus propiedades.

¿Porqué es tan importante que el átomo sea amorfo? Pues bien, trataré de establecer un contexto brevemente. El atomismo clásico es la evolución directa de la teoría original de los cuatro elementos; una idea que, aunque puede parecernos absurda hoy en día, parte de un proceso de razonamiento mucho más riguroso de lo que solemos suponer.

Empédocles se dio cuenta de que todas las cosas que nos rodean cambian sus propiedades si se dividen: si tomamos un animal y lo cortamos en pedazos, la cabeza y las patas no son iguales. En ese entones se conocían sólo un puñado de substancias (fuego, tierra, aire, agua) que, sin importar cuantas veces fueran divididas, conservaban sus propiedades originales y por ello fueron consideradas elementales.

Luego, Demócrito se dio cuenta de que los elementos clásicos podían transmutarse entre sí (el agua se evapora convirtiéndose en aire, la madera se quema, etc.), lo que sugería un común denominador para todos ellos. Y esto, señoras y señores, es el átomo.

Como dije, los historiadores sólo han rescatado la la incapacidad para dividirse y han ignorado la verdadera idea que hay detrás: no hay átomos de agua, aire, fuego o tierra (o de cualquier otra cosa), sino que todos los átomos son idénticos y lo que le confiere a las substancias sus propiedades es el proceso de combinación.

Esto es la información: la idea de que las partículas fundamentales (átomos) no tienen ninguna propiedad definida (son amorfas) y que son más bien las estructuras a las que pertenecen las que adquieren propiedades físicas. Yo lo sintetizo en un nuevo concepto: las propiedades físicas colectivas (o las propiedades inherentes a los grupos) a las que denomino de forma genérica información.

Según la Teoría de la Información (estas ideas sí son mías) el verdadero nombre del átomo es apeirón (en honor al concepto "Apeiron" postulado por Anaximandro: una substancia amorfa y sin límites que da origen a todo lo que existe). Esta partícula fundamental no tiene propiedades físicas, excepto una: la fuerza (gravedad).

(Antes de que me pregunten cómo he hecho para descubrir una partícula fundamental sin un acelerador de partículas, les recomiendo investigar sobre cómo hicieron los filósofos griegos para determinar, no sólo que existen los átomos, sino que la Tierra orbita al Sol, que es redonda y su tamaño aproximado, etc. antes de conocer los números indo-arábigos, el álgebra o construir telescopios o microscopios.)

En la actualidad solemos pensar en los apeirones (átomos) como bolitas increíblemente pequeñitas separadas por vacío. Y es que, aunque todos conocemos la fuerza de gravedad, rara vez reflexionamos sobre sus propiedades. Sabemos que decrece con la distancia, pero nada nos hace suponer que desaparece del todo. Esto significa que la atracción gravitacional de cualquier apeirón de mi cuerpo (o el tuyo) alcanza el planeta más lejano de la galaxia más lejana que te puedas imaginar. Si eliminas el concepto de campo (cuyo propósito real es distinguir entre la fuerza y un substrato de la materia aún no identificado) entonces la gravedad no es un subproducto del apeirón: es el apeirón mismo.

Como dije originalmente, el apeirón no tiene propiedades definidas y esto incluye a su tamaño. Básicamente, la fuerza emana de un punto y se extiende infinitamente, cubriendo el Universo entero. A esto le denomino materia adimensional (porque no tiene un tamaño definido) y es importante porque permite a las partículas interpenetrarse entre sí. Esto supone un Universo holístico (machiano) en donde cualquier partícula interactúa en todo momento con cualquier otra.

Según la Teoría de la Información, todos los objetos que existen a nuestro alrededor son en realidad sistemas informáticos. Por ejemplo, las sociedades son grupos de personas, las personas grupos de órganos, los órganos grupos de células, las células grupos de moléculas, las moléculas grupos de átomos, etc. Estos sistemas surgen cuando los elementos de ciertos grupos, por su proximidad o por otras razones de tipo geométrico, desarrollan un nivel de sincronía y asincronía distinto al promedio, resultando en un comportamiento que es específico de ese grupo.

Así es como surge el concepto de la información como una propiedad física fundamental: todas las propiedades, como el tamaño, el color o la temperatura, surgen de la configuración específica de un grupo. En particular, se trata de complejidad de tipo irreductible que da origen a lo que denomino niveles informáticos. Los átomos son un nivel informático, las moléculas otro y así. Se distinguen entre si por la complejidad irreductible (propiedades que surgen por primera vez a una escala y que pueden heredarse luego en sistemas más complejos, pero que desaparecen en escalas menores) y están ubicados en la Dimensión de la Información (una dimensión derivada, como la Dimensión Temporal).

Entiendo que ideas como estas hay que tomarlas con mucho escepticismo, pero creo sinceramente que cualquier propuesta que se haga de forma seria y honesta merece ser analizada y respondida apropiadamente. Pues bien, me gustaría escuchar qué opinan sobre el libro.

-Nordstelo
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