Entre religiones falsas antiguas y modernas.
Se puede dudar de la existencia de Dios, pero no se puede negar la
existencia de las religiones. Si son tantas y han conseguido
sobrevivir durante milenios incluso, quiere decir que responden a una
necesidad profunda del alma. Desde las naciones más antiguas como en
los países más inteligentes y modernos, la mayor parte de la población
pertenece a una religión: Sería necesario, que también yo elija una.
Pero la elección es más que terriblemente difícil. Yo vivo, en
países mayoría católica y mi religión debería ser el Catolicismo,
supongo. Pero confieso que el Catolicismo, por lo que conozco, me
espanta. Estoy dispuesto a reconocer que es la más perfecta y la más
cómoda de las religiones, los católicos pueden definirse católicos y
sólo haber pisado una iglesia el día de su casamiento, pero sin
embargo, contradice y condena todos mis instintos de libre búsqueda.
Yo detesto al socialismo, y el Cristianismo en lo general me impone
ser socialista; soporto a duras penas a las personas que no se
esfuerzan y pretenden ganancias, y el Cristianismo me obliga a
compartir incluso con los que nunca se empeñaron; sé que soy uno de
los hombres enigmáticos de la Tierra, y el Catolicismo enseña lo
enigmático pude y debe ser malo; siento inclinación por lo oculto, y
el Cristianismo me impone a no guardarme en sociedades secretas. Debo,
con gran sentimiento, renunciar a hacerme católico. Sería, de lo
contrario, un católico muy rebelde e hipócrita. El Catolicismo es
contrario en mucho a lo masónico, y yo soy una especie de masón por
naturaleza. Por fortuna no faltan otras religiones que tal vez
concuerden mejor con mi naturaleza masónica. Pero no es fácil elegir
una, antes de conocerla. Y por esto decidí, hace tiempo, recurrir al
método experimental de filosofías y religiones. En un claro mental he
creado, para mi uso personal, una museo de religiones, esto es, un
catalogo increíble de religiones modernas como el socialismo y el
ateísmo, y un catalogo de religiones milenarias, un museo atendido
por fanáticos socialistas y místicos fanáticos auténticos traídos
los lugares de origen. Hay en primer lugar un moderno templo
izquierdista socialista comunista, dividido aparentemente en tres
partes –atrio de mentiras, santuario de falsedades y celda
confesionario a veces ateo; muchos de los miembros de esta religión
socialista, se han infiltrado para desgracia nuestra en las Logias
masónicas. La divinidad elegida por mí -la diosa hindú Kali la
destructora del mal por paradójico que parezca- Allí se celebran los
cinco sacrificios diarios (sandhya) y, de cuando en cuando, las
fiestas de la diosa Kali, en honor de la cual es degollado el ego. A
pocos pasos en mi mente se eleva el templo budista, dispuesto según
el rito. Es una gran habitación vigilada a la entrada por monstruosos
dragones, esos puestos ahí para espantar el Ego. En el fondo hay una
estatua de Siddhartha. Dos monjes venidos de Ceilán, vestidos de
anaranjado, atienden el culto, que, por otra parte, es sencillísimo.
Enfrente en mi mente hay un templo pagano , en mármol, de estilo
dórico. La religión pagana, verdaderamente, está muerta, pero tuve la
fortuna de encontrar, en el sur de México, un rezagado discípulo del
Paganismo, quiso resucitar el antiguo paganismo en el tiempo de los 80
´s. Era un viejo con una barba negra, muy estudioso y admirador de
Aleister Crowley, y ha reconstituido, como mejor pudo, las tradiciones
de los sacerdotes druidas. De cuando en cuando me pedía que le
ayudase a invocar espíritus. Al lado derecho de mi cerebro se halla
el templo sintoísta , cuadrado, según la tradición japonesa, y
construido con maderas sagradas. En el interior hay únicamente el
espejo de plata, símbolo del Sol, y el famoso shintai, piedra redonda
en la cual debe transferirse el alma de Dios. He querido que en mi
mente no faltase tampoco un templo a Zoroastro. Es el más sencillo de
todos: un recinto de piedra donde el sacerdote parsi - mantiene
siempre en fuego sagrado, tirando a él cinco veces al día madera de
sándalo. Cuando el parsi ha hecho las plegarias, toma un poco de
aquella ceniza y se la lleva a la frente, y nada más. Al otro lado hay
una gran mezquita musulmana del más puro estilo árabe del siglo x,
con el mihrab de cara a La Meca. Un imán y un muezín, procedentes de
la misma Arabia , repiten cada día las obligadas plegarias. Y, claro
en mi mente , hay una lujosa sinagoga, donde un rabino hace las
ceremonias indispensables. Hay en mi mente , por ahora, estos
templos, pero desespero de aumentarlos próximamente. Tanto más cuanto
que no he conseguido hasta ahora hacer mi elección ecléctica,
seguramente al final adopte de todas lo mejor, incluso del
catolicismo. Voy a menudo, cuando resido aquí en mi mente ,a ese museo
mental ; asisto, el mismo día, a una y otra ceremonia y sostengo un
poco de conversación. bien con el monje budista, bien con el rabino,
bien con el sacerdote pagano , o con el imán musulmán. Ninguna de
estas religiones presenta aspectos que me atraigan, pero tampoco
chocan en mi mente, todas están en perfecta armonía, y descubro, en
cambio de cuando en cuando , preceptos fanáticos y dogmas poco
adecuados para mí. Un teósofo me ha aconsejado que reúna todas las
imágenes de los dioses, incluso la de aquellos que ya no son adorados,
en un gran templo único, y que llame a un ministro de la Iglesia
Unitaria o Universal , es que propone la Masonería -o mejor de la
Teosófica- para el ceremonial del culto colectivo. La propuesta no me
desagrada - incluso porque representaría una importante reducción en
los gastos mentales de ir de aquí para allá en mi mente, incluso esa
falsa religión moderna que tanto detesto y a la que denominan
socialismo, podría tener algún sentido, si esta no prometiera como
todas ese algo imposible- si de que todos sin trabajar viviéramos de
las dadivas generosas del Estado -, pero por ahora prefiero tener
separadas las varias religiones. Intenté, hace algunos años , una
empresa bastante atrevida: reunir en torno mío un pequeño concilio de
dioses en carne y hueso: Al Papa del Vaticano, al Dalai Lama, a Hugo
Chavez, a Fidel Castro, a algún Gurú de la India, creo se llamaba Sai
Baba, a algún Imán musulmán y otros así raros como ellos, que no
sirven para nada pero en fin . He sabido que viven eso y otros
dioses viven esparcidos por el mundo, algunos hombres que son
venerados como verdaderas y propias encarnaciones divinas, y encargué
a un amigo teósofo que invitase a algunos. Pero la cosa no ha salido
como quería. El Dalai Lama de Lassa -que es el más célebre de esos
dioses vivientes- no quiso ni siquiera recibir a mi emisario y
comunicó su desdeñosa negativa por mediación de un simple lama de baja
categoría . ¡Y pensar que le ofrecía, por permanecer aquí una semana,
una compensación enorme- que era conocer a un libre pensador! En eso
supe de un Cristo viviente en Venezuela, en vida se llamó Hugo
Chavez en aquel tiempo viva, se dejó traer hasta aquí, junto con el
célebre Andrés Manuel López Obrador -aun para muchos masones es la
encarnación divina verdad que vive habitualmente en el Zócalo de la
Cd de México -, pero dos solos no me bastaban. Mi encargado consiguió
descubrir, en un suburbio de Barcelona , el sucesor de aquel Iluminati
Adam Weishup , muerto hace cientos de años , que se proclamó
encarnación de Lucifer a fines de 1776. También este menudito
francés, que se hace llamar el Mayote , pretende ser un verdadero
dios. A estos tres añadí un ruso, miembro de la secta de los Bojki,
que afirma resueltamente ser una encarnación terrestre del Cristo Dios
Padre, y un mexicano yaqui medio raro que decía ser el chaman
designado por Carlos Castaneda para proseguir con sus enseñanzas , que
es considerado por sus discípulos como la manifestación definitiva
Quetzalcóatl . Pero la conversación de estos cinco dioses no me ha
sido de ningún provecho. El Cristo viviente de Venezuela es un viejo
que sabía repetir únicamente, entre una y otra diatriba , la célebre
fórmula: ¡ El imperialismo yanqui es el culpable ! El Chaman Yaqui se
ha contentado con exponer, en tono hierático y en un mal español ,
algunas teorías confusas que se encuentran ya en los libros de Carlos
Castaneda; otro se negó a hablar hasta que haya llegado no sé qué
paloma divina; ostro se limitó a recitar algunas de sus extravagantes
poesías; y en cuanto otros que me encontré , no hace más que soltar
las frases más comunes de las sectas protestantes que esperan la
venida del Paráclito. Después de una semana de perder el tiempo y de
aburrirme decidí despedir a los cinco dioses vivientes a sus países. Y
de este modo, aunque no haya ahorrado ni los dólares ni la paciencia,
no tengo todavía una religión a mi modo, y no me atrevo a decir, hasta
hoy, cuál sea la divinidad que más me conviene. ¿Si volviese un día u
otro a la religión de mi abuela materna judía? Alcoseri -
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