Los pensamientos fanatizados forman las actitudes. Si una persona
piensa continuamente de cierta manera se cristaliza o se solidifica,
todos esos pensamientos cristalizan en una actitud digamos fanatizada.
Supongamos que usted siempre pensó que tal o cual idea religiosa o
política era la correcta. Se ha identificado con ese erróneo
pensamiento miles y miles de veces. Con el paso del tiempo esos miles
y miles de pensamientos asociativos y similares llegan a formar un
sólido depósito en la mente. Esto se llama cristalización mental, que
es el principio del fanatismo ideológico, sea este de cualquier tipo:
religioso o político. Tal cristalización fanatizada de pensamientos
similares y condicionados forma una actitud mórbida, de modo que
tiene en usted una actitud hacia las demás personas que ha sido
formada por haber pensado una y otra vez que los otros deberían pensar
en razón a su ideología religiosa. En Masonería hay que empezar
siempre consigo mismo siempre. ¿Nos damos cuenta de nuestros propios
fanatismos? Nuestro fanatismo es causa de mucha infelicidad tanto para
usted como para los otros. Devora nuestra fuerza todos los días y así
produce una secreta insatisfacción espiritual. Hace que uno sea
extremadamente susceptible o irritable o cambiante o produce
manifestaciones similares de debilidad, una menta abierta es la cura
para el fanatismo. Pero además de todos los males que su presencia
pone de manifiesto en nuestra vida psíquica —y asimismo en nuestra
vida somática o corporal se nota afectada— el mayor mal al que está
ligado es el de sernos inaccesible a las demás personas, obrando el
fanatismo silenciosamente en las tinieblas que están más allá de
nuestra conciencia. Si más tarde una persona aprende a observarse, por
lo cual quiero decir llegar conocerse a si mismo, permanece entonces
inmóvil en medio del carrusel y es testigo de una extraordinaria
multitud pensamientos que nacen y mueren en su cerebro , de la cual
muchos son subconscientes y casi siempre grotescos y deformados, o
simplemente malvados. Esos son los pensamientos sobre los cuales una
persona está por lo general dominada. Si se identifica con estos
pensamientos. Pero aunque puede observar cada vez más los diversos
pensamientos que le llegan y por ese método extraer de ellos cada vez
más el sentimiento de yo, no puede observar una actitud. Esta es la
dificultad. Ahora bien, un pensamiento no la hace necesariamente
actuar, pero una actitud cristalizada sí. El secreto de su poder
reside en su situación —esto es, opera un poco más allá del alcance de
nuestra auto-observación directa—.Está fuera de la reducida área de
conciencia en la que se mora de costumbre en la vida. Pero una sincera
práctica de la auto-observación lleva gradualmente a la conciencia las
cosas que están en las sombras y éstas, a su vez, hacen salir las
cosas que permanecen en las tinieblas. Si se empieza a acrecentar la
conciencia de uno mismo mediante la observación de lo que es
accesible, luego, al cabo de un tiempo (según nuestra capacidad de
aguantar unchoque) uno llega a darse cuenta de la existencia de uno
mismo —nuestro modo de ser psíquico—, de las cosas que no nos
atribuíamos a nosotros mismos sino sólo a los otros. Recuerden que
proyectamos a los otros aquello de lo cual no somos conscientes en
nosotros mismos —un encantador artificio al cual todos apelamos y que
tanto contribuye a la paz y armonía de la vida humana en nuestro
planeta. Ahora bien, tenemos aquí otro ejemplo de pensamientos
cristalizados. Supongamos que una persona ha empezado a pensar en una
temprana etapa de su vida que la gente no gusta de ella.Se ha
entregado libremente a ese pensamiento y sin traba alguna. Ha tenido
el mismo pensamiento una y otra vez, año tras año, hasta que ha
cristalizado en una actitud. Es ahorauna persona que ha logrado mucho
éxito, rodeada de amigos que la quieren. Pero hay en ellaalgo que anda
mal, una mirada triste, lejana, una queja. La actitud está obrando en
secreto,extrayendo su fuerza, sin que lo sepa. Pues bien, hay una cosa
curiosa en lo relativo a laactitud. Como dije, una persona puede
observar sus pensamientos pero no sus actitudes:asimismo un
pensamiento no la hace necesariamente actuar, pero una actitud siempre
la hace,sin que se dé cuenta en absoluto de ello. Dicha persona
suspira, tiene una mirada triste, lejana;o actúa como si la hubieran
agraviado, o parece sorprendida cuando se le da algo, etc. Todoello es
causado por la actitud que obra en el trasfondo de su personalidad.
Las actitudesescondidas la hacen actuar mecánicamente — en suma, hacen
que suspire, que parezcadesdichada, que actúe como si la hubiesen
abandonado, y así sucesivamente— aunque nohaya razón exterior alguna
para que esto sea así. La consume. Le extrae su fuerza, como elgusano
devora en secreto la rosa. Pero lo curioso es que aun cuando la gente
le asegurediariamente que simpatizan con ella o aun cuando le den una
evidencia irrefutable de que le prestan realmente atención, para ella
esto no hace diferencia alguna, o si lo hace es sólomomentánea. La
actitud sigue ejerciendo su maligno poder desde su oscura morada.
Amenudo la acompañan exquisitas formas de auto-conmiseración. Es en
verdad uno de los poderes de las tinieblas: y cada seguridad, cada
prueba, será rechazada sin que se sepa por qué. Esta clase de
sufrimiento inútil es extremadamente común. Extrae enormes cantidades
defuerza de la humanidad que es utilizada en otro lugar.
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