Google Groups no longer supports new Usenet posts or subscriptions. Historical content remains viewable.
Dismiss

LA FEREDE Y LOS ADVENTISTAS

4 views
Skip to first unread message

Manuel SCR

unread,
Sep 1, 1997, 3:00:00 AM9/1/97
to

LA FEREDE Y LOS ADVENTISTAS
CARLOS PUYOL (1)

La reciente firma de los Acuerdos de cooperación del protestantismo
español con el estado ha supuesto para nuestra iglesia una doble
negociación: Primeramente conseguir de algunas iglesias protestantes
de España el reconocimiento de nuestra condición de evangélicos con
plenos derechos para formar parte de la Federación de Entidades
Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), y, desde esta
organiza-ción, conseguir del estado la tutela de alguna de nuestras
peculiaridades doctrinales, tales como la ob-servancia del sábado. En
ambas negociaciones ha hecho falta, por una y otra parte, sentar bases
ideo-lógicas e históricas que definiesen al protestantismo y, por
supuesto, superar anacrónicos prejuicios que habían generado, en el
seno de las iglesias evangélicas, incluida la nuestra, el
aislacionismo, la intole-rancia y la incomprensión. Afortunadamente en
uno y otro dominio, la firma de los Acuerdos ha supuesto una
indiscutible victoria clarificadora de las raíces, naturaleza y
vocación evangélica del adventismo, a la vez que el reconocimiento de
la legitimidad del sábado como observancia religiosa protestante, que
debía ser respetada en el mundo laboral, en los centros de enseñanza y
en las administraciones públi-cas. De la cuestión del sábado no me voy
a ocupar en este artículo porque forma parte de los aspectos técnicos
de la negociación que tratará el pastor Basterra, pero sí de nuestra
integración en la organiza-ción que ha representado jurídicamente,
ante el estado, a los protestantes españoles.

Las cuestiones son: ¿Somos o no somos evangélicos los adventistas?
¿Qué es realmente la FEREDE? ¿Cuál ha sido el proceso de nuestra
integración? ¿Cuál es nuestra situación dentro de ella y qué nivel de
reconocimiento y adhesión tenemos hoy en el seno del mundo
protestante?

El Protestantismo en su conjunto como sujeto negociador

Cuando el estado tuvo que definir lo que entendía por notorio arraigo
de aquellas confesiones religiosas con las que, de acuerdo con la
Constitución y la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, podía establecer
acuerdos de cooperación, el dictamen de la Comisión Asesora de
Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia, decidió una fórmula
que, en lo que respecta a las confesiones evangélicas, excluía a las
igle-sias individuales como asociaciones religiosas orgánicas
pertenecientes a una determinada denomina-ción. Reconocía como
notorio arraigo únicamente al protestantismo en su conjunto como
confesión histórica, que, junto al judaísmo, el Islam y, por supuesto,
el catolicismo romano, constituían las formas religiosas de secular
presencia en la sociedad española.
Esta decisión anuló el procedimiento que nuestra iglesia había
iniciado para pactar directamente con el estado tal y como habían
hecho nuestros hermanos en Italia, y estableció la necesidad de
agrupar a todos los protestantes españoles en una organización legal
que pudiese ser sujeto negociador con el estado, un interlocutor
válido para representar las peculiaridades religiosas propias de las
iglesias evan-gélicas que constituían la materia misma de negociación
en los pactos. El problema no era de fácil so-lución debido a las
formas muy diversas que, como resultado del principio evangélico del
libre examen, ha tomado el protestantismo histórico a través del
tiempo. En realidad, la posición del Ministerio de Justicia pareció,
al principio, un hábil recurso disuasorio o al menos dilatorio que
mostraba la falta de voluntad negociadora por parte del estado. La
revista protestante Restauración, que dirigía el pastor Juan Antonio
Monroy, decía en su número de junio de 1985: «Prolongará las
conversaciones todo cuanto le sea posible; esgrimirá un obstáculo tras
otro; y si agota el período legislativo sin haber firmado los
proyectados acuerdos, el gobierno en pleno se sentirá más feliz. (...
) En el Ministerio de Justicia saben que los evangélicos españoles no
pueden constituirse en federación nacional en el plazo de 24 horas.
Pese al camino ya recorrido por la Comisión de Defensa, las gestiones
puede que lleven meses, muchos meses. Si se mantiene el principio de
que sin federación no hay acuerdos, éstos van para largo ... » (2)

Existía, en efecto, un organismo de vinculación protestante que podía
tomar la iniciativa del estableci-miento de una federación: la
Comisión de Defensa Evangélica, que venía actuando en favor de la
liber-tad religiosa en general y de los protestantes en particular
desde el año 1956, pero que no tenía perso-nalidad jurídica ni
representaba al conjunto del protestantismo. Existía un cierto número
de confesiones que habían sido excluidas y otras que, por
discrepancias internas, habían abandonado su pertenencia a la misma.
En lo que respecta a nuestra iglesia, como después veremos, dos veces
habíamos solicitado nuestra inclusión en esa organización y, en las
dos ocasiones, la respuesta había sido un significativo silencio.
¿Seguiría ahora la Comisión de Defensa Evangélica en su propósito de
convertirse en sujeto negociador, discriminando a grupos confesionales
no afiliados que, sin embargo, deseaban acogerse a la posibilidad de
entrar en los acuerdos con el estado? La necesidad de definir qué era
y qué no era el protestantismo, tanto desde el punto de vista
teológico como histórico, se impuso. A partir de este mo-mento, la
marginación que habíamos sufrido los adventistas de parte de algunas
iglesias protestantes comenzó a cambiar.

Filiación evangélica de la Iglesia Adventista

La Comisión de Defensa Evangélica comenzó por hacer una declaración de
fe religiosa que iba a servir de criterio para distinguir los pilares
doctrinales fundamentales sobre los que reposa el protestantismo
histórico. Estos fueron los ocho artículos de su Confesión de Fe:
I. La soberanía y la gracia de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el
Espíritu Santo en la creación, la providencia, la revelación, la
redención y el juicio final.
II. La divina inspiración de la Sagrada Escritura y, por consiguiente,
su credibilidad total y su suprema autoridad en todo lo que atañe a la
fe y a la conducta.
III. La pecaminosidad universal y la culpabilidad del hombre alejado
de Dios que le acarrea la conde-nación.
IV. El sacrificio vicario del Hijo de Dios encarnado, único fundamento
suficiente de redención de la culpabilidad y del poder del pecado, así
como de sus consecuencias eternas.
V. La justificación del pecador solamente por la gracia de Dios, por
medio de la fe en Cristo crucifica-do y resucitado de los muertos.
VI. La obra de Dios por e/ Espíritu Santo que ilumina, regenera, mora
en el creyente y lo santifica.
VII. El sacerdocio de todos los creyentes que, en la unidad del
Espíritu Santo, constituyen la iglesia universal, el cuerpo del cual
Cristo es la cabeza, comprometidos por el mandamiento de su Señor a la
proclamación del Evangelio a todo el mundo.
VIII. La esperanza del retorno visible del Señor Jesucristo en poder y
gloria, la resurrección de los muertos y la consumación del Reino de
Dios. (3)

Está claro que a la luz de estos ocho artículos de fe, declarados
fundamentales para la definición de la fe evangélica, los adventistas
podíamos pertenecer, de pleno derecho, a la familia religiosa
protestante; aunque los prejuicios nacidos del desconocimiento de
nuestra doctrina nos hubiesen negado, durante muchos años, tal
privilegio. El adventismo hunde sus raíces más profundas en el
mesianismo bíblico del pueblo de Israel y en la esperanza en el
advenimiento de Cristo de la iglesia apostólica. Del protestan-tismo
procedían los pioneros de nuestra iglesia, y de él conservaron no
solamente la mayor parte de nuestro credo, y el fundamental arraigo
que siempre hemos tenido a la Escritura como única regla de fe, sino
también el culto, muchos de nuestros himnos, el vocabulario
convencional y, en buena medida, nuestro sistema de gobierno
eclesiástico. Nuestras doctrinas peculiares, las que marcan las
diferencias más importantes con el resto de los evangélicos, son todas
el resultado de cuestiones interpretativas, sin que constituyan
diferencias de mayor calibre que las que dividen a las iglesias
tradicionalmente recono-cidas como protestantes.

Aunque se haya podido acusar al adventismo de haber sostenido, en su
interpretación de la profecía bíblica, posturas exclusivistas, como la
noción del remanente, o condenatorias de la significación
esca-tológico del protestantismo estas convicciones, lejos de
distanciar a los adventistas de los evangélicos genuinos, los acercan
y vinculan al verdadero espíritu de la Reforma, a las nociones
fundamentales de Sola Scriptura, Sola Gratia, Sola Fides y Solus
Mediator, hoy en crisis en amplios sectores del protes-tantismo
contemporáneo. Los adventistas siempre hemos sostenido que, junto al
concepto de una igle-sia remanente depositaria de la verdad presente
para cada hora de la historia del cristianismo, existe también el
concepto de pueblo de Dios, interconfesional y disperso que constituye
lo que algunos han llamado la Iglesia Cristiana Universal, vinculada
espiritual e históricamente a Cristo por la sinceridad de la fe y
profesión religiosa de los creyentes. Elena White dice en El
conflicto de los siglos que la mayoría de los verdaderos discípulos de
Cristo se encuentran fuera de la Iglesia Adventista, en el seno de
igle-sias que se alejaron del verdadero espíritu de la Reforma
protestante, (4) y en su libro El evangelismo, dice textualmente que
«los que difieren de nosotros en fe y doctrina... son propiedad de
Cristo y tendre-mos que encontrarnos con ellos en el gran día del
juicio final». (5)

Preparación para nuestra integración en el protestantismo

Aunque no se nos había dado la oportunidad de formar parte de la
Comisi6n de Defensa Evangélica, lo cierto es que su secretario
general, el pastor bautista don José Cardona Gregori, era un buen
amigo de nuestra iglesia y había asumido repetidas veces nuestra
defensa, no sólo ante las autoridades, sino también frente al rechazo
de algunas iglesias evangélicas. Fue necesario que otros líderes
protestantes tuvieran ocasión de conocernos y de descubrir, por sí
mismos, el carácter bíblico y evangélico de nues-tra fe. Esta
posibilidad llegó de una manera un tanto casual, cuando la Universidad
Autónoma de Ma-drid, a través de su Departamento de Humanidades
Contemporáneas, del que era alumna Su Majestad la Reina, nos invitó a
presentar, junto con otra confesiones minoritarias, un seminario
doctrinal sobre el adventismo. Aquellas reuniones nos sentaron muchas
veces juntos a los representantes de las distintas iglesias
participantes y culminaron en la visita que Su Majestad la Reina hizo
al templo de Madrid-Alenza el 26 de junio de 1976; acto al que
invitamos a todos los líderes protestantes residentes en Ma-drid, como
un triunfo significativo de la libertad religiosa que se producía
justo en los inicios del cambio político de nuestro país.

Dos años después, el 11 de septiembre de 1978, celebramos el 75º
aniversario de nuestra presencia en España y, en el acto público que
organizamos en el Royal Center de Madrid, tuvo una brillante
interven-ción don Eduardo de Zulueta, director general de Asuntos
Religiosos del Ministerio de Justicia. También en esa ocasión fueron
invitados relevantes miembros de las iglesias protestantes de España,
producién-dose un evidente acercamiento y una corriente de simpatía,
de la que más tarde veríamos sus frutos. En el discurso que, como
presidente de la Iglesia Adventista Española, pronuncié en aquel acto,
hice un llamamiento a un nuevo estilo de convivencia: «Decíamos al
principio que este encuentro es todo un símbolo, una promesa de un
nuevo estilo de convivencia. Así lo deseamos los adventistas e
invitamos a todos los presentes a capitalizar los logros de este
momento: la comprensión, la simpatía, el respeto, el diálogo
constructivo, la colaboración, la fraternidad, en suma, el lenguaje
del amor, frente al habitual en nuestros días de la confrontación y la
violencia.» (6)

Pero la creación de una Federación de Entidades Religiosas Evangélicas
que agrupase al diverso mun-do protestante español y que llegase a ser
un ente representativo de negociación con el estado, tuvo que vencer
muchas resistencias y suspicacias aún dentro de las iglesias
vinculadas, desde hacía mu-chos años, a la Comisión de Defensa
Evangélica Española. Estas iglesias, celosas de su independencia y
autonomía, temían ahora caer en las redes monopolizadoras y
uniformadoras de una especie de con-ferencia episcopal protestante.
Por eso fue necesario clarificar lo que iba a ser realmente la FEREDE.
La revista Restauración, en el editorial del número antes citado,
decía: «Federación no supone dominio, ni gobierno, ni fiscalización de
las entidades religiosas adheridas. Quienes todavía están entre Pinto
y Valdemoro, vacilando entre el sí y el no a la Federación, ante el
temor de que pueda convertirse en una superestructura religiosa, han
de convencerse que las siete u ocho agrupaciones nacionales de
iglesias que en principio se prevén como constituyentes, en nada
comprometen sus esquemas doctrinales, ni sus particulares
características orgánicas, ni su entramado eclesiástico. No se trata
de una Federación para abdicar y disminuir, sino para unir y mejorar.»
(7) En el texto de los estatutos de la propia FEREDE, preparados por
la Comisión de Defensa Evangélica, se señalaba también que los fines
de la Federación eran «especialmente representar y vincular
jurídicamente ante el estado español a las iglesias miem-bros, en el
estudio, negociación, firma, seguimiento y efectivo cumplimiento de
los eventuales acuerdos de cooperación que se establezcan con el
estado español, de conformidad con lo previsto en el apartado 3 del
artículo 16º de la vigente Constitución». (8)

Estas oportunas puntualizaciones sirvieron para despejar temores y, en
cierta medida, para desdramati-zar y quitar relevancia a las
diferencias doctrinales y eclesiásticas que pudieran existir entre las
iglesias constituyentes o incorporadas a la Federación.

Los pasos de nuestra integración en la FEREDE

El planteamiento formal y definitivo de nuestra integración en el
protestantismo español se produjo a partir de la petición hecha por el
presidente de los adventistas, pastor Antonio Bueno, al presidente de
la Comisión de Defensa Evangélica, en una carta fechada el 14 de
febrero de 1985. En ella expresaba «nuestro deseo de integrarnos en
dicha Confederación y nos manifestamos oficialmente dispuestos a
tratarlo con ustedes». La respuesta recibida el 26 del mismo mes,
aunque hablaba de «un positivo asentimiento unánime de fraternal
comunión» y ofrecía que «desde ahora pueden contar con ayuda absoluta
incorporándoles en el área de gestión, firma y seguimiento de los
acuerdos con el estado», no contemplaba nuestra inclusión como
miembros de pleno derecho, en la organización puente que estaba
formando la Federación negociadora, aduciendo para ello que «no
quisiéramos que se sintieran constre-ñidos a integrarse a una Comisión
de Defensa hacia la que en el pasado pudo haber prejuicios y que ahora
se verían movidos urgentemente a disipar». Estaba pues claro que no
solamente nos imputaban la responsabilidad de no pertenecer a la
Comisión de Defensa Evangélica, sino que además, nuestra disposición
incorporadora de ahora estaba siendo interpretada como oportunismo. El
pastor Antonio Bueno volvió a escribir el 6 de agosto de aquel mismo
año, demostrándoles documentalmente que el 24 de diciembre de 1963 y
el 1 º de febrero de 1967, nuestra iglesia había solicitado
formalmente la inte-gración en la Comisión de Defensa sin recibir
respuesta en los 22 años transcurridos desde la primera petición.
Agradecía los artículos que, en favor de nuestra plena integración,
habían escrito en sus res-pectivas revistas, los pastores Monroy y
Muniesa, y afirmaba que «creemos con ellos que ha llegado el momento
de olvidar los prejuicios del pasado y presentar ante el estado un
mundo evangélico unido que pueda ser aceptado como legítima
representación del protestantismo histórico». Finalmente añadía que
«esta acción unida es posible porque, afortunadamente, estamos de
acuerdo en lo fundamental». Esta carta, acompañada de una relación
estadística de nuestra iglesia, de la revista Creemos y del número
especial de la REVISTA ADVENTISTA de julio-agosto 1985 que presentaba
un informe del Congreso de la Asociación General de Nueva Orleans, fue
enviada a todos los componentes de la Comisión de De-fensa Evangélica.

Entre tanto, el pastor Daniel Basterra, que actuaba como observador
invitado en el seno de la Comisión de Defensa, iba ganando actitudes
favorables a nuestra inclusión. El pastor Muniesa, secretario de la
Agrupación Evangélica, nos invitó a integrarnos en la Federación a
través de esa organización miembro, lo cual no nos interesó. El
pastor José Cardona nos mantenía informados de los pasos que se
estaban dando hacia la constitución de la Federación y alentaba
nuestras esperanzas de incorporación.
En el Ministerio de Justicia se llegó a la conclusión de que no habría
Acuerdos a menos que se desva-neciesen las diferencias internas de las
iglesias protestantes y se incluyese en la Federación a los
ad-ventistas. El debate sobre nosotros era pues ineludible e iba a
producirse, al parecer, no sin lucha. La Agrupación Evangélica,
representada en el seno de la Comisión por José Monelis y Eliseo Vila,
el 9 de diciembre de 1985, pasaba un informe por escrito justificativo
del voto afirmativo que esperaban dar cuando se llevase el asunto de
los adventistas a votación. Entre otros argumentos decían: « Porque
sus principios doctrinales básicos son netamente evangélicos..,»,
porque «las diferencias doctrinales secun-darias o de diversa
interpretación que existen entre los mismos miembros componentes de la
Comisión de Defensa no son menores o menos importantes que los que se
puedan dar entre éstos y los adventis-tas... porque la Federación - o
confederación - de Entidades Religiosas Evangélicas de España -
Comi-sión de Defensa- no es un tribunal de la fe ni una comisión para
enjuiciar la sana doctrina de los miem-bros que la componen, sino una
comisión de trabajo para la defensa de los derechos y libertades
religio-sos», porque «querer pactar con el estado y no querer tratar
con los adventistas sería un claro ejemplo de aquella actitud que
reprobó nuestro Señor Jesucristo: "Coláis el mosquito y tragáis el
camello"», por-que «los adventistas están conceptuados social y
religiosamente como una de tantas denominaciones evangélicas, cosa que
no ocurre con los mormones ni con los testigos de Jehová».

Pero no era esta la opinión de las Asambleas de Hermanos, grupo
congregacionalista que siempre ha-bía mostrado una gran hostilidad a
nuestro reconocimiento como evangélicos. Sus representantes en la
Comisión, no en nombre propio, pero sí en el de sus iglesias, llegaron
incluso a amenazar con abando-nar la Comisión de Defensa si se nos
recibía en la futura Federación. Esta actitud irreductible planteaba,
por primera vez, en el seno del protestantismo español, una cuestión
de división por discrepancias ideológicas. ¿Quien tenía finalmente más
derecho a formar parte del protestantismo, las Asambleas de hermanos,
también llamados Hermanos de Plymouth o Darbistas, de tendencia
fundamentalista, que rechazan los ministerios formales de la iglesia,
todo credo y cualquier denominacionalismo; pero que defienden y
enseñan la doctrina dispensacionalista que divide la historia de la
salvación en siete dispen-saciones, que hablan del rapto de la iglesia
en e¡ curso de la séptima dispensación y de un milenio final en el que
se producirá la conversión del pueblo judío y hará su obra destructivo
el Anticristo o los ad-ventistas, con su observancia del sábado, su
respeto a las leyes de salud, su interpretación del juicio
investigador, su negación del infierno y de la inmortalidad nativa, y
su aceptación de la manifestación de los dones espirituales en la
iglesia? ¿Cuál de estos dos movimientos tiene mayor fundamentación en
el texto bíblico y en la doctrina de la Reforma? Para la mayor parte
de los miembros de la Comisión de Defensa Evangélica, la actitud
intolerante de los Hermanos los excluía de la Comisión en un momento
histórico en que las circunstancias exigían acercamiento, comprensión,
respeto y superación de prejui-cios partidistas o actitudes de orgullo
espiritual. Lo cierto es que el debate sobre nuestra inclusión quedó
por un tiempo bloqueado como medida cautelar para evitar, en esa hora,
rupturas, dimisiones; es decir, males mayores.

El Ministerio, por su parte, insistía en la necesidad de resolver la
cuestión de los adventistas. El 15 de enero de 1986, en una comida de
trabajo con la Comisión de Defensa, el letrado mayor del Ministerio,
don Gustavo Lescure, aseguró que la constitución de la Federación y la
solución del problema adven-tista acelerarían las negociaciones. Hay
que decir que nosotros habíamos presentado, hacía meses, en la
Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio, una propuesta de
Acuerdos con el estado y que, como decía el pastor Antonio Bueno en
carta del 8 de enero de 1986 al de la Comisión de Defensa, presidente
«nosotros no retiramos nuestra propuesta de Acuerdos, mientras no
recibamos una respuesta positiva a la carta que escribimos a la
Comisión de Defensa hace cinco meses». El 15 de enero, por la tarde,
hu-bo reunión de la Comisión de Defensa y después de leer la carta del
pastor Bueno, se decidió nombrar una comisión para que estudiase la
fórmula más adecuada para nuestra incorporación en la FEREDE. Estaba
integrada por tres personas, un representante de las Asambleas de
Hermanos, Juan Solé, el pastor José Borrás, director del Seminarío
Bautista de Alcobendas y el pastor José Cardona, como se-cretario
ejecutivo de la Comisión de Defensa. No sabemos bien qué pudo pasar en
las discusiones de esa comisión, pero el informe que presentó era
ambiguo y decepcionante. Después de expresar que «la ponencia
entiende que los adventista deben buscar una fórmula de vinculación
con el protestantismo», recomendaban «constituir un grupo negociador
del seno de la Federación con función representativa meramente
externa». Decían también que «en la primera reunión de la Federación
[se debía] admitir en el grupo negociador la representación de la
Unión de Iglesias Adventistas, reuniéndose con ellos para el exclusivo
fin de la negociación, firma y seguimiento de los Acuerdos convenidos,
excluyéndoles en las demás reuniones de la Federación que no tengan
que ver con los Acuerdos ... ». Finalmente reconocían que al estado
debía darse «una imagen unida, mediante el grupo negociador de los
Acuerdos, de la Confesión Protestante y de la Confesión Adventista,
como incorporadas a los mismos Acuerdos y vin-culación jurídica a la
respuestas de los mismos».

La conclusión, en suma, era una negativa rotunda al reconocimiento de
los adventistas como grupo evangélico y la aceptación, meramente ante
el estado, de que formasen parte del grupo negociador de los Acuerdos
que representaba en las negociaciones al protestantismo español. Como
era de esperar, esta fórmula no satisfizo a nadie, excepto al grupo de
Asambleas de Hermanos, que creyeron, de ese modo, habernos excluido.
Para evitar nuevas reacciones en el seno de la Comisión de Defensa, se
ar-chivó el informe y no se volvió a hablar del tema de los
adventistas durante meses, si bien nuestra in-corporación de hecho se
estaba sustanciando a través de las intervenciones del pastor
Basterra, como uno de los asesores jurídicos en los trabajos
preparatorios de la constitución de la Federación.

El 12 de noviembre de 1986, ante el notario de Madrid, don José
Antonio Torrente Secorun, se firmó el acta de constitución de la
FEREDE como estructura jurídica o sujeto legítimo negociador del
protestan-tismo español con el estado. Entre las iglesias signatarias
no se encontraba la adventista. Aparente-mente la batalla parecía
perdida, pero no era así. Los prejuicios invencibles de algunos
protestantes nos habían excluido del acta de constitución, pero no
podrían impedir nuestra posterior incorporación. El 3 de febrero de
1987, el Consejo Ejecutivo de la Unión Adventista Española, votaba
«vincularse jurídica-mente con la FEREDE a los efectos de estudio,
negociación, firma y seguimiento de los Acuerdos de cooperación con el
estado español», y el 20 del mismo mes, la Asamblea General de la
Comisión Plena-ria de la FEREDE, haciendo caso omiso de la fórmula
propuesta por la comisión que había estudiado nuestra inclusión,
acordaba, por unanimidad, aceptar nuestra solicitud. El 30 de abril
quedaba la FEREDE inscrita en el registro legal de Entidades
Religiosas del Ministerio de Justicia con el número 446-SG,
alcanzando, a partir de esa fecha, la personalidad jurídica que jamás
había tenido la Comisión de Defensa Evangélica. En la misma fecha,
pero no sabemos bien por qué en otro escrito, se solicitó la
inscripción en el mismo Registro de diez entidades religiosas
vinculadas a la FEREDE, una dé ellas era la Unión de Iglesias
Cristianas Adventistas del Séptimo Día, que quedó, de este modo,
definitivamente incorporada al ente negociador del protestantismo con
el estado.

Las actas de la FEREDE registrarían aún, el 3 de junio de 1987, una
última queja de los representantes de las Asambleas de Hermanos, en la
que pedían conocer las circunstancias que habían llevado a nuestra
integración a la Federación y reclamaban que se incluyese en el acta
el informe que, en su día, había dado la comisión que estudió la
fórmula de incorporación de los adventistas. Así se hizo, pero, por
entonces, nadie más dudaba ya de nuestra condición de evangélicos ni
de nuestro derecho a pertenecer a la FEREDE en igualdad de condiciones
que el resto de confesiones que la integraban. Las negociacio-nes de
los Acuerdos habían comenzado solemnemente el 18 de mayo, en un acto
en el que por parte del Ministerio estuvieron presentes el Ministro y
el Director General de Asuntos Religiosos, y, por parte de la FEREDE,
la mesa negociadora de la que formaba parte el pastor Daniel Basterra,
que se ocupaba de la ponencia de asuntos jurídicos. La confirmación
de nuestra plena aceptación se produjo cuando, en el curso de las
negociaciones, se llegó al estudio de nuestra observancia del sábado
como día de des-canso preceptivo; en esa ocasión, la Comisión Plenaria
de la FEREDE votó por unanimidad que el tema del sábado, tal como
nosotros lo entendíamos, quedara incluido en un artículo de los
Acuerdos. Esto dio lugar a que en el texto final refundido de los
Acuerdos, en el artículo 13, al tratar las festividades religio-sas,
los adventistas seamos los únicos miembros de la FEREDE citados por su
nombre y apellidos. Por nuestra pare quisimos agradecer y remachar
este reconocimiento ofreciendo a todos los líderes de las iglesias
representadas en la Federación, La historia de la salvación, del
pastor Alfred Vaucher, dicién-doles en una separata a modo de
introducción que aquella obra, libro de texto de la mayoría de
nuestros pastores, mostraba las raíces evangélicas del adventismo pues
recogía, sobre un esquema de teología dogmática, cientos de citas de
autores protestantes que respaldaban con sus declaraciones nuestro
cre-do.

Hoy, ya terminaron las negociaciones y se firmaron los Acuerdos de
cooperación entre el protestantismo español y el estado. Este
acontecimiento histórico ha supuesto una doble victoria para nuestra
iglesia: en primer lugar, el reconocimiento por parte del estado de la
realidad del protestantismo español, de sus derechos como minorías
confesionales evangélicas; se han derribado los muros del ghetto que
aislaba al pueblo protestante del resto del pueblo español; se ha
vencido en el campo del inviolable derecho de la libertad religiosa;
se ha terminado, al menos desde el punto de vista político, con muchos
años, siglos, de discriminación, de intolerancia y de proscripción.
En segundo lugar, el haber sido signatarios de es-tos Acuerdos, ha
supuesto para nosotros la ruptura de otra marginación, la que
estábamos sufriendo en el seno mismo del protestantismo víctimas de
incomprensiones, prejuicios y descalificaciones; hemos recuperado
nuestro lugar en el pluralismo religioso de nuestro país, despejando
dudas, si las había, so-bre la autenticidad evangélica de nuestra fe.
Hemos firmado como representantes de una de las formas del
protestantismo español, adscritos a los valores históricos y
teológicos de la Reforma y dando testi-monio de nuestras raíces y
vocación evangélicas.

Ahora, los adventistas podemos ser legítimamente dos cosas en nuestro
país: fermento de vitalización evangélica en el seno de la sociedad
española, representantes, entre nuestros contemporáneos, del auténtico
espíritu de la Reforma protestante y fermento de vitalización
adventista en el seno del protes-tantismo, representantes alborozados
de la esperanza bíblica entre los cristianos de nuestros días.
¿Se-remos capaces de conseguir ambas cosas? Este es el desafío que,
con la firma de los Acuerdos, nos lanza, a los adventistas, la
historia contemporánea de España.

NOTAS Y REFERENCIAS

(1) Artículo aparecido en la Revista Adventista, número extraordinario
MARZO 1990. De la documen-tación consultada en este artículo, damos
únicamente referencia de los documentos que han sido publicados; el
resto y, en particular, las cartas de la Unión Adventista y las actas
de la FEREDE pertenecen a los archivos, sin clasificar, de la Unión
Adventista Española.
(2) págs. 5, 6 passim.
(3) Estatutos de la FEDERE, cap. 2º, pág.4.
(4) pág. 441, passim.
(5) Págs 103, 104. «Los reformadores cuya protesta nos dio el nombre
de protestantes, consideraron que Dios los habia llamado a dar al
mundo la luz del Evangelio, y en su esfuerzo para hacerlo, es-taban
listos para sacrificar sus bienes, su libertar y aun la misma vida.
Frente a la persecución y la muerte, el Evangelio se proclamó lejos y
cerca. La palabra de Dios fue comunicada al pueblo; y to-das las
clases, humildes y encumbrados, ricos y pobres, sabios e ignorantes,
la estudiaron con avidez por su cuenta, ¿Somos nosotros, en este
último conflicto de la gran controversia, tan fieles a nuestro
cometido como lo fueron al suyo los primeros reformadores?- (Profetas
y Reyes, pág 462) Véase también Testimonios, t 6, pág. 403,
(6) REVISTA ADVENTISTA, octubre 1978, pág. 4.
(7) Op. Cit. Pág. 3.
(8) Estatutos…, pág. 2.

Manuel SCR
cosg...@arrakis.es

bolcan

unread,
Sep 2, 1997, 3:00:00 AM9/2/97
to

Don Manuel escribi=F3 un largo y detallado articulo, que no reproduzco,
pero sobre el cual debo decirle lo siguiente:

El gran gol de la secta adventista a ciertos l=EDderes del protestantismo=

espa=F1ol, que estaban mas preocupados de otros presupuestos que de velar=

por lo que deb=EDan, fue seducirlos por el se=F1uelo de la firma de
determinados puntos de doctrina, desvinculandolos de la historia y de
los fines sectarios.

Es decir, se prepar=F3 una base pragmatica, y se olvidaron de la historia=
,
del sistema de gobierno, de los esc=E1ndalos en la interpretaci=F3n
escat=F3logica con falsos profetas que llevaron al desastre a muchas
personas de buena fe. Nos olvidamos de la separata que los adventistas
han divulgado en los peri=F3dicos espa=F1oles insultando a los evang=E9li=
cos,
y a las denominaciones surgidas de la reforma, por lo que apelar a la
=E9tica y a la est=E9tica con Vds. es in=FAtil.

A mi me parece que puedan estar en su derecho para divulgar su
propaganda dentro de los l=EDmites de la ley, (y yo defender=E9 que Vds. =
y
cualquiera tengan derecho a expresar lo que quieran) pero desde luego no
para sentarlos a mi mesa, y hacerles el juego, para que sigan
desplumando a incautos de sus propiedades y manteniendo una c=FApula de
sinverguenzas y vividores, todo porque afirmen que ellos firman una base
progr=E1matica, y que tambien salen de la reforma.

Decir que el asunto del s=E1bado es una peculiaridad, no m=E1s importante=

que cualquier otra, es una falacia en cuanto al contenido de los
escritos y toda la historia de la secta. Que Vds. comparan opiniones
personales de algunos miembros actuales o pret=E9ritos de las Asambleas d=
e
Hermanos con su propio sistema, como si las asambleas de Hermanos
fuesen algo m=E1s que una Agrupaci=F3n de iglesias locales, bien
independientes y sin ningun =F3rgano de normalizaci=F3n doctrinal, inclus=
o
registradas en una gran parte de forma independiente dentro del registro
del Ministerio de Justicia. Por eso ustedes mienten, porque es lo que
saben hacer bien, y lo hacen deliberadamente para obtener una visi=F3n de=

respetabilidad de la que carecen como organizaci=F3n.

Dicho esto, tienen Vds. perfecto derecho, y no ser=E9 yo quien lo ponga e=
n
duda, al amparo de la Constituci=F3n espa=F1ola para reunirse y tener sus=

locales y hacer su proselitismo, dentro de la legalidad vigente y
sujetos al derecho espa=F1ol, pero desde luego no son Vds. compa=F1eros d=
e
viaje de la gran mayor=EDa de los cristianos evang=E9licos espa=F1oles qu=
e les
conozcan, con los que no comparten sus principios, ni fines, ni
historia. Lo =FAnico que han buscado compartir son cuatro canciones y alg=
o
de las formas. Tampoco se apropien Vds. de ninguna reforma, porque el
movimiento adventista es la consagraci=F3n en una organizaci=F3n sectaria=
de
unos seguidores de iluminados, falsos, con una historia de apariciones
=E1ngelicas mentirosas, de afirmaciones en el nombre de Dios para el
desprestigio de la revelaci=F3n de Dios, y de vividores y dilapidadores d=
e
haciendas ajenas.

Pertenecen a este grupo que "tiene apariencia de piedad", y por eso
aparentan abrazar los mismos principios y contenidos ortodoxos de los
dem=E1s evang=E9licos, pero sus fines son, como tal organizaci=F3n
jerarquizada y vertical, traer la confusi=F3n y el da=F1o, y dar argument=
os
a los enemigos del evangelio de Jesucristo con los plagios y las
iluminaciones psicop=E1ticas pero bien interesadas de la profetisa y su
entorno as=ED como con las malversaciones y esc=E1ndalos lujuriosos de su=
s
dirigentes posteriores.

Claro que est=E1n Vds. actualmente en la FEREDE, y tambi=E9n es obvi=F3 q=
ue
muchos aut=E9nticos cristianos evang=E9licos espa=F1oles NO. Por mi parte=
como
si se quedan Vds. con las siglas y la organizaci=F3n, a la que no
pertenezco, con la que no quiero saber nada. De la que no entiendo sus
fines, ni sus consejer=EDas como no sea para la ambici=F3n de representac=
i=F3n
y manejarse por los pasillos enmoquetados de ciertos ministerios. A mi,
como esas cosas no me llaman la atenci=F3n y como tampoco aspiro a tener
un carguito remunerado en tal estructura. Como no tengo nada que
negociar con el gobierno, porque para el Cesar lo que es del Cesar y
para Dios lo que es de Dios. Como dentro del marco constitucional
encuentro suficientemente amparo para todos mis derechos como cristiano.
Como no me importa pagar los impuestos y no quiero exenciones. Como soy
contrario al concepto de profesores de "religi=F3n evang=E9lica", y me ba=
sta
el marco actual para que mis hijos estudien Etica, que de la ense=F1anza
de los principios del evangelio nos tenemos que ocupar sus padres, y no
con teor=EDas y literatura, sino con la vida cotidiana. Como no creo que
deban existir "capellanes castrenses evang=E9licos", porque ese es un
marco donde un cristiano sobra. Como para la publicaci=F3n de libros y
revistas no necesito tener m=E1s privilegios que cualquier otro ciudadano=

espa=F1ol aconfesional. Como no quiero que las iglesias ni las
organizaciones evang=E9licas reciban ni un duro del IRPF, y si algun dia
se coloca la famosa casillita que algunos pretenden en la declaraci=F3n d=
e
la renta, en la m=EDa, antes pondr=E9 la X para el romanismo que para los=

presuntos fines evang=E9licos, porque ya sabemos que algunos defienden es=
a
aspiraci=F3n con el burdo pretexto de acometer hacer obras sociales con l=
a
"pasta" del IRPF., =A1que bajeza! Ya hay un marco de ONG`s para dar cabid=
a
a programas concretos, =BFpara que se necesitan otros?

As=ED las cosas, yo estoy fuera y tan contento, pero para Vds. era una
cuesti=F3n primordial entrar. Era una cuesti=F3n de imagen para la
consecuci=F3n de sus fines. Lucharon duro para conseguirlo, presionaron y=

acobardaron. Yo no me encuentro nada restrigindo para vivir la vida
cristiana en plenitud, m=E1s que por mis propias debilidades. Pero Vds.
quer=EDan tener el respaldo de una respetabilidad de la que carecen como
organizaci=F3n (no hablo de personas individuales). Y =BFlos que le
siguieron el juego? Pues all=E1 ellos, aunque ya saben que ellos carecen
del nivel de representaci=F3n del pueblo evang=E9lico espa=F1ol que se
arrogan, y tanto el gobierno este, como el anterior, tambien lo saben.
En la mayor parte de los casos estos "notables" act=FAan de forma
individual, solo "colegiada entre ellos", y siquiera informan a las
iglesias en la amplitud del debate, y en las claves que lo sustentan,
quiz=E1s porque piensen que son menores de edad. En ocasiones hacen
omisiones, (=A1!) porque hay mucha gente sencilla que no entiende de esta=
s
cosas, y por eso se lo comen y lo guisan entre cuatro, y ellos prefieren
decirle al gobierno de turno: Miren Vds. que nosotros representamos
300.000 votos, lo cual es mentira, porque dentro del n=FAmero que sea,
cada uno vota la opci=F3n que le da la gana, en libertad y en conciencia,=

y dentro de todo el espectro pol=EDtico, y gracias a Dios, en las iglesia=
s
evang=E9licas no se hace pol=EDtica de esa, con mayusculas, ni nunca he
presenciado que se intentara orientar el voto de los creyentes, porque
si oyese tal cosa ser=EDa el primero en denunciarlo en todos los
peri=F3dicos del pais.

Ahora en cuanto al sistema de admisi=F3n de la FEREDE, por mi pueden mete=
r
tambi=E9n a los TJ, =BFque tienen los TJ que no tengan Vds.? Simplemente =
una
interpretaci=F3n diferente de determinados asuntos, y como la FEREDE, com=
o
dicen Vds. no es un tribunal de ortodoxia, pu=E9s bi=E9n. Y si ma=F1ana l=
os
Budistas dicen que necesitan estar representados, y que ellos tambien
firman los principios mencionados, porque entre sus muchas divinidades,
tampoco deber=EDa excluirse a Jesucristo, que podr=EDa ser una reencarnac=
i=F3n
de Buda. De hecho ya est=E1n los cat=F3licos ortodoxos, =BFtambi=E9n sali=
eron de
la reforma? Total si se simplifica tanto y de forma tan pragmatica el
credo y nos olvidamos de todo lo dem=E1s, creo que finalmente tambi=E9n
debiera entrar la iglesia catolica romana. Lo que pasa es que ellos no
necesitan ese "cauce" porque ya tienen su propio concordato, pero si no
lo tuviesen, porque no iban a entrar si tambi=E9n pueden firmar el Credo,=

y adem=E1s en la divergencia: son puntos de opini=F3n, de ex=E9gesis..., =
que
no le compete a la FEREDE dirimir.... Cualquier d=EDa el mismo papa
Clemente del Palmar dir=E1 que cumple y acepta los principios de fe que
constituyen el requisito para pertenecer a la FEREDE, y as=ED tendran una=

m=E1s variopinta representaci=F3n cuando vayan a ver al Director General =
de
Asuntos Religiosos. (Piensan Vds. que tendr=EDan mucha dificultad en
aceptar los ocho puntos, lo =FAnico que no quiere, pero si quisieran...).=


La Comisi=F3n de Defensa tuvo un papel importante e impagable durante la
dictadura de Franco, y desde luego es una pena que el prestigio bien
adquirido por Cardona, por su lucha y defensa de los intereses de unos
ciudadanos atropellados en sus derechos humanos, como lo fueron los
evang=E9licos espa=F1oles, en esa etapa negra de la historia contemporane=
a,
se tenga que ver ahora empa=F1ado por ese tipo de actuaciones y
decisiones en la constituci=F3n de la FEREDE que m=E1s bien parece que se=
an
fruto de desvar=EDos seniles, y dejarse ir por los criterios de otros que=

ni tienen su categor=EDa, ni han participado de su lucha, y que
posiblemente persigan a medio plazo otros fines, que sin =E1nimo de ser
profeta, intentar=E1n consolidar en su propio beneficio. Ya lo veremos...=


Adios Don Manuel. Vd. y yo no militamos en el mismo campo. Quiz=E1s porqu=
e
yo me conformo con ser solamente cristiano, incluso eso de evang=E9lico,
si me lo llaman lo acepto, pero desde luego no es el apelativo que, por
cosas como las que hace la FEREDE yo me pondr=EDa actualmente, y menos si=

eso me relaciona con los adventistas.

Bolcan.


emv

unread,
Sep 10, 1997, 3:00:00 AM9/10/97
to


bolcan <bol...@redestb.es> escribió en artículo
<340C67E0...@redestb.es>...
Don Manuel escribió un largo y detallado articulo, que no reproduzco,


pero sobre el cual debo decirle lo siguiente:

El gran gol de la secta adventista a ciertos líderes del protestantismo
español, que estaban mas preocupados de otros presupuestos que de velar
por lo que debían, fue seducirlos por el señuelo de la firma de


determinados puntos de doctrina, desvinculandolos de la historia y de
los fines sectarios.

Es decir, se preparó una base pragmatica, y se olvidaron de la historia,
del sistema de gobierno, de los escándalos en la interpretación
escatólogica con falsos profetas que llevaron al desastre a muchas


personas de buena fe. Nos olvidamos de la separata que los adventistas

han divulgado en los periódicos españoles insultando a los evangélicos,


y a las denominaciones surgidas de la reforma, por lo que apelar a la

ética y a la estética con Vds. es inútil.

A mi me parece que puedan estar en su derecho para divulgar su

propaganda dentro de los límites de la ley, (y yo defenderé que Vds. y


cualquiera tengan derecho a expresar lo que quieran) pero desde luego no
para sentarlos a mi mesa, y hacerles el juego, para que sigan

desplumando a incautos de sus propiedades y manteniendo una cúpula de


sinverguenzas y vividores, todo porque afirmen que ellos firman una base

prográmatica, y que tambien salen de la reforma.

Decir que el asunto del sábado es una peculiaridad, no más importante


que cualquier otra, es una falacia en cuanto al contenido de los
escritos y toda la historia de la secta. Que Vds. comparan opiniones

personales de algunos miembros actuales o pretéritos de las Asambleas de


Hermanos con su propio sistema, como si las asambleas de Hermanos

fuesen algo más que una Agrupación de iglesias locales, bien
independientes y sin ningun órgano de normalización doctrinal, incluso


registradas en una gran parte de forma independiente dentro del registro
del Ministerio de Justicia. Por eso ustedes mienten, porque es lo que

saben hacer bien, y lo hacen deliberadamente para obtener una visión de
respetabilidad de la que carecen como organización.

Dicho esto, tienen Vds. perfecto derecho, y no seré yo quien lo ponga en
duda, al amparo de la Constitución española para reunirse y tener sus


locales y hacer su proselitismo, dentro de la legalidad vigente y

sujetos al derecho español, pero desde luego no son Vds. compañeros de
viaje de la gran mayoría de los cristianos evangélicos españoles que les


conozcan, con los que no comparten sus principios, ni fines, ni

historia. Lo único que han buscado compartir son cuatro canciones y algo


de las formas. Tampoco se apropien Vds. de ninguna reforma, porque el

movimiento adventista es la consagración en una organización sectaria de


unos seguidores de iluminados, falsos, con una historia de apariciones

ángelicas mentirosas, de afirmaciones en el nombre de Dios para el
desprestigio de la revelación de Dios, y de vividores y dilapidadores de
haciendas ajenas.

Pertenecen a este grupo que "tiene apariencia de piedad", y por eso
aparentan abrazar los mismos principios y contenidos ortodoxos de los

demás evangélicos, pero sus fines son, como tal organización
jerarquizada y vertical, traer la confusión y el daño, y dar argumentos


a los enemigos del evangelio de Jesucristo con los plagios y las

iluminaciones psicopáticas pero bien interesadas de la profetisa y su
entorno así como con las malversaciones y escándalos lujuriosos de sus
dirigentes posteriores.

Claro que están Vds. actualmente en la FEREDE, y también es obvió que
muchos auténticos cristianos evangélicos españoles NO. Por mi parte como
si se quedan Vds. con las siglas y la organización, a la que no


pertenezco, con la que no quiero saber nada. De la que no entiendo sus

fines, ni sus consejerías como no sea para la ambición de representación


y manejarse por los pasillos enmoquetados de ciertos ministerios. A mi,

como esas cosas no me llaman la atención y como tampoco aspiro a tener


un carguito remunerado en tal estructura. Como no tengo nada que
negociar con el gobierno, porque para el Cesar lo que es del Cesar y
para Dios lo que es de Dios. Como dentro del marco constitucional
encuentro suficientemente amparo para todos mis derechos como cristiano.
Como no me importa pagar los impuestos y no quiero exenciones. Como soy

contrario al concepto de profesores de "religión evangélica", y me basta
el marco actual para que mis hijos estudien Etica, que de la enseñanza


de los principios del evangelio nos tenemos que ocupar sus padres, y no

con teorías y literatura, sino con la vida cotidiana. Como no creo que
deban existir "capellanes castrenses evangélicos", porque ese es un
marco donde un cristiano sobra. Como para la publicación de libros y
revistas no necesito tener más privilegios que cualquier otro ciudadano
español aconfesional. Como no quiero que las iglesias ni las
organizaciones evangélicas reciban ni un duro del IRPF, y si algun dia
se coloca la famosa casillita que algunos pretenden en la declaración de
la renta, en la mía, antes pondré la X para el romanismo que para los
presuntos fines evangélicos, porque ya sabemos que algunos defienden esa
aspiración con el burdo pretexto de acometer hacer obras sociales con la
"pasta" del IRPF., ¡que bajeza! Ya hay un marco de ONG`s para dar cabida
a programas concretos, ¿para que se necesitan otros?

Así las cosas, yo estoy fuera y tan contento, pero para Vds. era una
cuestión primordial entrar. Era una cuestión de imagen para la
consecución de sus fines. Lucharon duro para conseguirlo, presionaron y


acobardaron. Yo no me encuentro nada restrigindo para vivir la vida

cristiana en plenitud, más que por mis propias debilidades. Pero Vds.
querían tener el respaldo de una respetabilidad de la que carecen como
organización (no hablo de personas individuales). Y ¿los que le
siguieron el juego? Pues allá ellos, aunque ya saben que ellos carecen
del nivel de representación del pueblo evangélico español que se


arrogan, y tanto el gobierno este, como el anterior, tambien lo saben.

En la mayor parte de los casos estos "notables" actúan de forma


individual, solo "colegiada entre ellos", y siquiera informan a las
iglesias en la amplitud del debate, y en las claves que lo sustentan,

quizás porque piensen que son menores de edad. En ocasiones hacen
omisiones, (¡!) porque hay mucha gente sencilla que no entiende de estas


cosas, y por eso se lo comen y lo guisan entre cuatro, y ellos prefieren
decirle al gobierno de turno: Miren Vds. que nosotros representamos

300.000 votos, lo cual es mentira, porque dentro del número que sea,
cada uno vota la opción que le da la gana, en libertad y en conciencia,
y dentro de todo el espectro político, y gracias a Dios, en las iglesias
evangélicas no se hace política de esa, con mayusculas, ni nunca he


presenciado que se intentara orientar el voto de los creyentes, porque

si oyese tal cosa sería el primero en denunciarlo en todos los
periódicos del pais.

Ahora en cuanto al sistema de admisión de la FEREDE, por mi pueden meter
también a los TJ, ¿que tienen los TJ que no tengan Vds.? Simplemente una
interpretación diferente de determinados asuntos, y como la FEREDE, como
dicen Vds. no es un tribunal de ortodoxia, pués bién. Y si mañana los


Budistas dicen que necesitan estar representados, y que ellos tambien
firman los principios mencionados, porque entre sus muchas divinidades,

tampoco debería excluirse a Jesucristo, que podría ser una reencarnación
de Buda. De hecho ya están los católicos ortodoxos, ¿también salieron de


la reforma? Total si se simplifica tanto y de forma tan pragmatica el

credo y nos olvidamos de todo lo demás, creo que finalmente también


debiera entrar la iglesia catolica romana. Lo que pasa es que ellos no
necesitan ese "cauce" porque ya tienen su propio concordato, pero si no

lo tuviesen, porque no iban a entrar si también pueden firmar el Credo,
y además en la divergencia: son puntos de opinión, de exégesis..., que
no le compete a la FEREDE dirimir.... Cualquier día el mismo papa
Clemente del Palmar dirá que cumple y acepta los principios de fe que
constituyen el requisito para pertenecer a la FEREDE, y así tendran una
más variopinta representación cuando vayan a ver al Director General de
Asuntos Religiosos. (Piensan Vds. que tendrían mucha dificultad en
aceptar los ocho puntos, lo único que no quiere, pero si quisieran...).

La Comisión de Defensa tuvo un papel importante e impagable durante la


dictadura de Franco, y desde luego es una pena que el prestigio bien
adquirido por Cardona, por su lucha y defensa de los intereses de unos
ciudadanos atropellados en sus derechos humanos, como lo fueron los

evangélicos españoles, en esa etapa negra de la historia contemporanea,
se tenga que ver ahora empañado por ese tipo de actuaciones y
decisiones en la constitución de la FEREDE que más bien parece que sean
fruto de desvaríos seniles, y dejarse ir por los criterios de otros que
ni tienen su categoría, ni han participado de su lucha, y que
posiblemente persigan a medio plazo otros fines, que sin ánimo de ser
profeta, intentarán consolidar en su propio beneficio. Ya lo veremos...

Adios Don Manuel. Vd. y yo no militamos en el mismo campo. Quizás porque
yo me conformo con ser solamente cristiano, incluso eso de evangélico,


si me lo llaman lo acepto, pero desde luego no es el apelativo que, por

cosas como las que hace la FEREDE yo me pondría actualmente, y menos si


eso me relaciona con los adventistas.

Bolcan.


----------


Lucho

unread,
Sep 25, 1997, 3:00:00 AM9/25/97
to

Bueno, aqui alguna gente escribió algo sobre un artículo... y he aquí
mi problema... ¿Donde co#o está el artículo? ¿Acaso ha llegado a salir
de redestb.es? ¿o lo escribieron hace mucho? La verdad es que me
gustaría ver lo que escribió el otro, aunque haya metido la pata (y
debe de haberla metido para que le pegueis así). También me gustaría
pegarle un tirón de orejas al señor Bolcan por motivo del artículo, no
por el tema (aunque no coincido con el... soy adventista :^I ), sino
porque ha escrito usando el Netscape. ¡¡Es muy difícil leer algo!! El
texto está plagado de cosas como &iacute y otras cosas así. Esta es
unicamente una protesta de informático (aunque para ser que me pudiera
entender todo el mundo no debería poner ningún acento ni símbolo
extraño. Lo siento por la gente que me lea desde una terminal UNIX :(
)


+-----------------------------+
| printf ("Hello World\r\n"); |
+----+------------------------+
Man over the wall /~~~~~~~\ |
{ 0 0 } |
\ U / --'
+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+-oooO+--+--+Oooo-+--+--+--+--+--+
|#####|*****|#####|###@#|####@|###&#|#####|*****|*****|*****|*****|
+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+
###|*****|*****|*****|*****|*****|*****|*****|*****|@@@@@|@@@@@|***
+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+
|#####|#****|@@@**|#####|*****|##@@@|*****|*****|#####|*****|#####|
+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+
Mail : luch...@arrakis.es
lu...@moon.inf.uji.es
HTTP : http://moon.inf.uji.es/~lucho

0 new messages