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¡PUES TOMA DOS TAZAS!

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El bisabuelo Antolin

unread,
Feb 17, 2009, 7:28:43 AM2/17/09
to
"¿No querías caldo?, ¡pues toma dos tazas!", como dice un refrán
castellano.

Y precisamente eso fue lo que a mí me pasó cierta semana de mal
recuerdo. Sólo espero que esos siete días fatídicos estén en el peor
círculo imaginado por Dante, y que ni siquiera Virgilio pueda
encontrarlos.

Había sido un año agrícola especialmente duro y, mientras me rompía
los riñones segando a hoz con cuarenta grados a la sombra, me prometí
que después de recoger la cosecha, cuando llevase la primera galera de
grano al silo, aprovecharía para sentar mis maltrechas posaderas en
las presuntamente cómodas butacas de los dos teatros y el cine de que
disponía la ciudad. Aseguré entonces que iría todos los días para ver
las correspondientes funciones hasta que se me despellejase el culo de
estar sentado.

Pues bien, justo después de la bielda, y con más ilusión que una cabra
en un campo de golf de dieciocho hoyos, cargué la primera galera, y
después de que mi mujer y yo nos pusiésemos nuestras mejores galas,
nos subimos al pescante y tomamos rumbo al silo que más cerca estaba
de la ciudad. A pesar del calor, Lucero y Tordo, mis machos, ataviados
con sus correspondientes cebaderas repletas de buen grano, tiraban
bien del carretón.

Cuando aún no habíamos recorrido ni siquiera una legua de las ocho que
nos separaban de la capital, empecé a notar cierto picor en la sima
más oscura de salva sea la parte, cuyo picor pronto se transformó en
molestia y después en sordo padecimiento. No había lugar a error: ¡Me
había salido una almorrana!

No era la primera vez que semejante rémora se empeñaba en formar parte
de la zona más indecorosa de mi anatomía, y sabía muy bien que aquello
duraría los días suficientes como para fastidiar mis planes. Por de
pronto el resto del viaje tuve que hacerlo sentado en el pescante de
media cacheta -unas veces sobre una nalga y otras sobre la otra-, lo
cual, como es natural, me produjo aún más insospechados dolores en
otras partes de mis posaderas. Fue entonces cuando me acordé de mi
ilusionada intención de sentarme en las butacas de los teatros y el
cine hasta que se me despellejase el culo...

Después de ocho leguas de tormentos, al fin llegamos a la ciudad, y
después de dejar a Lucero y Tordo a buen recaudo en la cuadra de la
venta, nos subimos a la alcoba y allí pude constatar que mi drama
tenía el tamaño de una avellana pequeña.

Pero como a pesar de todo comer hay que comer, pues mi mujer y yo
bajamos al mesón y nos dispusimos a dar cuenta de una cena acorde con
las ocho leguas de calor y polvo que nos habíamos chupado. El condumio
estuvo a la altura de las circunstancias, y a continuación nos fuimos
a la cama a descansar.

Al principio pensé que se trataba de un natural "extrañar tu cama",
después creí que por fuerza tenía que notarse la diferencia entre los
dos colchones de buena lana de la cama de mi casa, y la borra dura y
apelmazada del colchón de la venta, aunque lo cierto es que sólo
conseguí descubrir las verdaderas razones de aquel malestar que me
impedía dormir, cuando un apretón me obligó a levantarme de la cama
para ir con urgencia al orinal.

No sé si se debió a las gachas, a los huevos o al lomo en aceite, pero
la diarrea fue monumental. Seis veces me tuve que levantar durante
aquella noche, con los consiguientes viajes al corral para vaciar y
lavar el orinal. Mal está decirlo, y sé que mal suena, pero las cosas
como son; cuando amaneció, entre la almorrana y la diarrea, mi culo
era un maldito bebedero de patos. Y así de animadas continuaron las
cosas, día tras día, y todo ello acompañado por una fiebre y una
debilidad que sólo me permitían levantarme de la cama cuando tenía que
ir al orinal.

Siete días habían pasado cuando por fin me recuperé y pude uncir los
machos para regresar al pueblo, y si en algún momento quise que se me
despellejase el culo, lo cierto es que lo conseguí, pero no por
sentarme en las butacas de los teatros que, por cierto, no llegué a
visitar, sino por una almorrana y una cagalera que no le desearía ni a
mi peor enemigo.

Efectivamente, quise caldo y me dieron dos tazas cojonudas...

Para no olvidar.

El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/

Alberto Izquierdo

unread,
Feb 17, 2009, 1:30:53 PM2/17/09
to
Apasionante analisis de actualidad. En absoluto offtopic. A la altura
de los momentos mas sagaces de Colino.

Chapeau.

PS: Mucho ojito con las cagaleras. Hay un cientifico que situa en la
mucosa gastro-intestinal nuestro segundo cerebro. Eso hay que
cuidarlo.

http://tinyurl.com/b38697

On 17 feb, 13:28, El bisabuelo Antolin <bisabueloanto...@gmail.com>
wrote:

luis_carlos

unread,
Feb 17, 2009, 5:46:07 PM2/17/09
to
El Tue, 17 Feb 2009 10:30:53 -0800 (PST), Alberto Izquierdo escribió:

>Apasionante analisis de actualidad. En absoluto offtopic. A la altura
>de los momentos mas sagaces de Colino.


¿DE COLINO?

Joderrrrrrr


El Moscardon

unread,
Feb 19, 2009, 6:55:01 PM2/19/09
to
Gracias y desgracias del ojo del culo.

En aquel tiempo no había Hemoal, pero con un poco de manteca de gorrino te
hubise aliviado el dolor. Tampoco existía este otro remedio:

http://2.bp.blogspot.com/_zP1XUfs5UoQ/RvXKPiPk71I/AAAAAAAAAnU/mV8OE4oGDHE/s320/hemoal.jpg


--
Mosqui


"El bisabuelo Antolin" <bisabuel...@gmail.com> escribió en el mensaje
news:925fe712-92cf-4199...@v39g2000yqm.googlegroups.com...

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