Todos los vecinos teníamos un cacho de terreno cerca del arroyo para
sembrar cañamones en una zona que llamábamos los Cañamares, cuyos
frutos nos servían como postre típico en Navidad, tostándolos y
mezclándolos con miel. En ninguna casa faltaban los cañamones con miel
en esas fechas, y la verdad es que nadie veía otra utilidad en el
cáñamo que no fuesen los cañamones.
Sin embargo, sí parece que a veces me sacude la memoria que el obrero
andaluz que venía todos los veranos al pueblo para ayudarme en las
cosechas, me preguntó en una ocasión con sonrisa socarrona: “¿Pero
uzté zabe lo que e eto?”, y yo creo recordar que le respondí: “Pues
cáñamo, ¿qué va a ser?”, y él se calló, sonriente, mientras se
agachaba, arrancaba las hojas que se iban secando por abajo y se las
guardaba en el bolsillo. De momento no entendí por qué hacía aquello,
hasta que un día, después de llevar el último carro de trigo recién
segado a la era, el andaluz y yo nos metimos a la sombra del sotechado
de la tenada, y, tras sentarnos en una medida de arroba puesta boca
abajo, saqué el paquete de caldo y el librillo de papel de fumar para
liarme un cigarrillo. Cuando puse la picadura en la mano, observé que
él hacía lo propio, pero no con ninguna clase de tabaco sino con las
hojas secas que había quitado del cáñamo. La verdad es que yo sabía
que aquel hombre emigraba todos los veranos a mi pueblo porque
necesitaba sacarse unas perras, pero lo que no me imaginaba era que
estuviese tan necesitado que no tuviera ni para tabaco, y de inmediato
le ofrecí el paquete de Ideales, aunque él, sorprendentemente, y con
una leve sonrisa, dijo: “¡Quia!”, a la vez que hacía un gesto
despectivo con la mano, retirando el tabaco que yo le había brindado.
Cuando, años después, me enteré de que aquello que a veces fumaba el
obrero andaluz era lo que ahora todo el mundo llama droga, y que
estaba prohibida porque su consumo hacía daño a la gente, me sorprendí
doblemente. En primer lugar me pareció muy chocante el haber estado
conviviendo durante años y años con una planta prohibida sin saberlo,
y en segundo lugar, lo cierto es que no entendí muy bien que el obrero
andaluz acabase muriendo de viejo a los ochenta y siete años, con una
salud que para sí la quisieran muchos de los adictos a cuidar de su
cuerpo que hay ahora.
Después de leer bastantes libros y pasear mucho por el ciberespacio,
he aprendido que las drogas pueden ser malas, pero como también puede
serlo el alcohol, el tabaco, muchas medicinas e incluso esas
hamburguesas grasientas que venden ahora. Lo que hace falta es que los
Gobiernos se preocupen un poco por informar a la gente de los
verdaderos peligros de muchas de las cosas que se consumen y se hacen
a diario, para que la gente pueda elegir lo que más le convenga.
Si informasen bien, estoy seguro de que todos descubriríamos que hay
cosas autorizadas que son mucho más peligrosas que otras prohibidas. Y
de todos modos, creo que la decisión final sobre lo que consumimos
deberíamos tomarla cada uno de nosotros en vez de los Gobiernos de
turno.
Como hacía el obrero andaluz…
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
Grave "poblema".
"El bisabuelo Antolin" <bisabuel...@gmail.com> escribió en el mensaje
news:b326ead0-2d77-473f...@s50g2000hsb.googlegroups.com...
No estoy de acuerdo contigo en que las hojas de marihuana no tengan
THC. El tetrahidrocannabinol está presente tanto en las plantas
femeninas como en las masculinas, y ese alcaloide puede encontrarse
incluso en el interior del tronco. Es cierto que hay importantes
variaciones en la distribución del alcaloide en estas plantas, y que
es superior en las plantas femeninas y sobre todo en los cogollos
donde nacen los cañamones, pero eso no significa que las hojas no
"coloquen" sino que "colocan" menos. Sé esto porque lo he leído.
Y también he leído que para elaborar determinados tipos de grifa, se
utilizan las plantas enteras picadas, cuyo resultado es inferior a la
marihuana común, y más inferior aún a la marihuana en la prácticamente
solo se incluyen los cogollos. El hecho de que haya plantas con más
concentración de alcaloide que otras, se debe muchos factores, entre
los que se cuenta sobre todo el clima, aunque también el momento más
idóneo de la cosecha.
De lo que se entera uno paseando por Internet... Aunque estoy seguro
que el obrero andaluz, en aquellos tiempos ya se sabía esto de
memoria.
Ahora que lo pienso, creo que hizo la mili en África.
A mi las drogas me parecen una porquería. Aunque una cosa es usarlas de vez
en cuando y otra muy distinta abusar de ellas. Una cosa es tomarte un par de
cubatas si estás ligando o jugando a las cartas y otra muy distinta
emborracharte a diario. Yo creo que sólo abusan de las drogas los que tienen
problemas personales. Pero, en fin, allá cada uno. Y en los pueblos no sólo
se sembraba cáñamo sino también adormidera (la amapola) que a veces se usaba
incluso para dormir a los niños pequeños si berreaban mucho. La mayoría de
la gente ni sabe que esto se ha hecho desde siempre y sin mayores problemas.
Lo que sí em gustaría decir es que cuando uno roba, mata, viola, secuestra,
agrede, extorsiona, amenaza o estafa a otra persona, está cometiendo un acto
delictivo proque está atentando contra la libertad de la víctima. Pues el
robo, la extorsión o la amenaza se comete contra la voluntad de la víctima.
Pero cuando uno vende drogas el delito es de muy distinta naturaleza. Porque
a la víctima ni se la agrade ni se la obliga a comprar. Es la víctima la que
se acerca al vendedor y libremente ejerce su derecho de compra. Así que yo
no tengo muy claro si vender drogas debería es un delito o es un simple
trato comercial ejercido entre dos adultos que libremente deciden realizar
el trato. Esto, desde luego, no quita para que el comercio con drogas sea un
puerco comercio. Pero allá cada uno con su ética. No seré yo el que quiera
imponer mi ética a los demás.
> Pero cuando uno vende drogas el delito es de muy distinta naturaleza. Porque
> a la víctima ni se la agrade ni se la obliga a comprar. Es la víctima la que
> se acerca al vendedor y libremente ejerce su derecho de compra. Así que yo
> no tengo muy claro si vender drogas debería es un delito o es un simple
> trato comercial ejercido entre dos adultos que libremente deciden realizar
> el trato.
Tu punto de vista es muy interesante y, en cierto modo, estoy de
acuerdo con él, aunque no totalmente. Voy a intentar explicarme.
La verdad es que, al contrario que tú, yo pienso que el adicto a una
droga no es realmente libre para decidir, ya que tanto la dependencia
física como la psicológica a esas sustancias le impiden ejercer una
verdadera libertad de elección. Si te fijas en los verdaderamente
adictos a drogas como la heroína o la cocaína, te darás cuenta que una
buena parte de ellos acaban arruinando su vida y la de sus familias, y
sinceramente no creo que hayan elegido libremente esa terrible
consecuencia. En el momento en que una persona se hace adicta a ese
tipo de drogas, pierde automáticamente su libertad, y no creo que ese
fallo que las drogas producen en la voluntad del hombre deba ser
aprovechado por la peor gentuza de la sociedad.
Sin embargo sí soy partidario de la legalización de las drogas, pero
con un estricto control médico y farmacéutico, de modo que los adictos
-o los que quieran convertirse en adictos- tengan su documentación que
les identifique como toxicómanos, y puedan acceder cuando quieran a su
dosis que, por supuesto, deberán consumir en presencia de los
facultativos y pagar a un precio asequible. Es algo parecido a lo que
sucede con el plan de la metadona que, según he podido comprobar en
mis paseos por el ciberespacio, ha dado un resultado tan positivo que,
al poco de su inicio, desaparecieron casi de inmediato todos los robos
y atracos que llevaban a cabo los heroinómanos para conseguir dinero
para su dosis diaria.
Sí a la legalización, pero controlada médicamente.
Yo no pienso que sea una enfermedad. Pienso que es un vicio. Y a veces, por
lo dañino que puede llegar a ser un vicio llevado al extremo, enfermedad y
vicio pueden llegar a parecerse tanto que podemos confundirlos. Pero no son
lo mismo. El enfermo no puede curarse de su enfermedan por su simple
voluntad de cura, el vicioso sí puede curarse de su vicio con un simple acto
volitivo. Eso de que ir borracho o drogado sea una eximente me parece una
soberana chorrada. El que la hace debe pagarla y reparar todos los daños
ocasionados a la víctima. Y si iba borracho pues que para la próxima no beba
si es que no sabe controlarse.
Por lo que he leído por el ciberespacio, hay muchos motivos por los
que la gente se inicia en la droga, desde la medicación para paliar
determinadas enfermedades, a la broma en una fiesta o a la
inexperiencia de un adolescente, pero al final el resultado siempre es
el mismo: Dependencia insuperable a seguir consumiéndola.
Por lo que he observado, uno de los fallos principales de la gente con
respecto a las drogas, es considerarlas todas iguales, cuando la
realidad es que hay importantísimas diferencias entre unas y otras. Se
puede llamar vicioso al que se toma una copa de vez en cuando, al que
se come un helado italiano o al que a veces se fuma un porro (el
significado de vicio es muy relativo), pero no podemos decir lo mismo
del que tiene la suprema necesidad de meterse una dosis de heroína
todos los días. La persona a la que le ocurre esto está viviendo uno
de los peores infiernos que pueden vivirse en este mundo, y lo único
que necesita para ir tirando es que de algún modo palíen una necesidad
que para ella es tan importante como respirar.
En cuanto a las eximentes o atenuantes por el hecho de estar drogado o
bebido, hay que reconocer que en ocasiones sí podría considerarse así,
porque hay veces que en esas condiciones no sabe uno lo que hace.
Aunque hay que tener en cuenta que muchos delincuentes se drogan o se
enborrachan a propósito antes de cometer el crimen, precisamente para
conseguir esa atenuante en caso de que les cojan.
De todos modos es curioso observar que si te bebes una botella de
coñac y le rompes las narices a alguien de un puñetazo, se tomaría
como atenuante, pero, sin embargo, si te tomas esa misma botella de
coñac, te subes al coche y según te pones en marcha le das un topetazo
a uno y también le rompes las narices, entonces se tomaría como
agravante.
Esto no hay quien lo entienda...
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
On 11 sep, 12:36, "Pepe" <pepe...@jazztel.es> wrote:
> "El bisabuelo Antolin" <bisabueloanto...@gmail.com> escribió en el mensaje
> de noticiasnews:60c2f028-9d6e-406e...@m45g2000hsb.googlegroups.com...
Pero a ver, la "necesidad imperiosa de drogarse" en realidad no existe. Es
un fantasma mental producido por la adición. Si la persona no consume nada
le pasa aparte de la ansiedad que siente y tal vez algunas molestias físicas
en los primeros días las cuales en la mayoría de los casos no tienen mayor
gravedad que la de una simple gripe. No sé si en casos extremos de
dependencia la abstinencia repentina pueda ser grave pero en la gran mayoría
de los casos no lo es. Así que esa "necesidad imperiosa" es algo mental,
simplemenmte mental.
Una de las drogas más adictivas es el tabaco. El fumador tiene una
"necesidad imperiosa" de fumar. Pero eso eso no significa que esté enfermo.
Simplemente tiene ese vicio. Y podría superarlo con una sobredosis, valga el
calificativo, de voluntad. ídem podríamos decir del adicto al juego, a la
comida, al sexo o a cualqueir otra cosa. No sé, no soy experto en el tema.
ésta es sólo mi opinión. Pero yo creo que hay una diferencia clara entre
tener una enfermedad física y una adicción psicológica.
Al que hace un uso esporádico de las drogas es al que no considero vicioso.
Por tomarte un cubata o fumarte un porro no creo que nadie te pueda llamar
vicioso. Pero sí por estar borracho o drogado cada 2x3. En cuanto al tema
de la justicia te diré que a mí lo único que me imoporta es la víctima. Ella
es quien ha sufrido los daños y es a ella a la que hay que rehabilitar. y
quien debe responder de esos daños es el que los ha provocado. Si estaba
bebido o drogado pues esas no son cuentas para la víctima. La víctima ha
sufrido unos daños y el causante de ellos debe repararlos hasta la última
peseta con trabajos forzados si es que llegase a ser preciso. Y en adelante
que beba gaseosa.
Mahoma es el culpable de la expansión del opio y del haxix.
"La prohibición de Mahoma a sus fieles de beber vino, influyó a que
éstos se entregasen al opio, y las guerras religiosas subsiguientes, con
la expansión del Islam, llevaron el uso el opio a todo el Oriente, India
e Islas Malayas."
Algo parecido sucedió con el cañamo.
Estoy convencido de que Mahoma es responsable de muchas de las cosas
indeseables que pasan en el mundo, pero no creo que de ésta
precisamente tenga culpa alguna. Lo he leído en Internet.
Y también he sacado la conclusión en mis paseos por el ciberespacio,
que las drogas en general siempre irán de la mano del ser humano,
porque el ser humano las necesita para multitud de cosas. Las personas
necesitamos las drogas, sobre todo para curar o paliar enfermedades,
para evadirnos o para encontrar la divinidad.
No sólo hay cáñamo (habitual en la zona musulmana) y papaver (habitual
en zonas más orientales de Asia), sino que también hay multitud de
alucinógenos que distintos pueblos iberoamericanos -nada sospechosos
de ser mahometanos- han utilizado en sus ceremonias religiosas, como,
por ejemplo, el hongo psilocybe (teonanacatl), utilizado por los
aztecas, o el mescal o peyote, utilizado por los mayas e incluso por
civilizaciones anteriores, o el alcaloide ayahuasca que se extrae de
la banisteria, utilizado por los habitantes del trópico americano.
Y en los bosques de coníferas del norte de Eurasia, también se
encuentra y se utiliza la amanita muscaria, de la que se extrae otro
alucinógeno llamado bufotenina...
Todo ello sin contar con la sintetización del LSD, por el suizo Albert
Hoffman en 1938, a partir de un hongo parásito del centeno (el
cornezuelo) del que extrajo el ácido lisérgico, para después hacer la
dietilamida del ácido lisérgico. Por cierto, aún recuerdo que, antaño,
había quien apartaba algunos cornezuelos para molerlos con harina y
hacer panes con alto contenido en alcaloide. Lo llamábamos Pan de San
Antonio... y colocaba.
Y todo eso que, por lo que he podido ver por Internet, ahora está tan
de moda entre la juventud, y que llaman "éxtasis" o "speed", no son,
ni más ni menos, que anfetaminas, que son drogas de puro laboratorio
inventadas por un japonés, allá por 1903, y producidas desde entonces
en Europa a niveles industriales. Todo ello sin olvidar la multitud de
otras drogas sintéticas, inventadas y fabricadas en occidente, como la
fenciclidina o la dimetiltriptamina, y la multitud de depresores e
hipnóticos que millones de personas toman a diario para soportar este
mundo loco donde vivís.
Con todo esto quiero decir que, a mi entender, Mahoma sólo tiene culpa
de que unos cuantos descerebrados se estén suicidando para matar a
inocentes, con la ridícula pretensión de ir al paraíso, donde, según
dicen los embaucadores, les espera un harén con setenta y dos mujeres
vírgenes para hinchase a follar con ellas. Aunque de todos modos lo
que más deberíamos reprochar a Mahoma no es que sus seguidores se
maten, odien e incluso asesinen a todo aquel que no comulgue con su
religión, lo que más deberíamos reprochar a Mahoma es que haya
convencido a sus adeptos de que es malo comerse una bien cortada
ración de jamón de Jabugo acompañada por un buen Ribera del Duero...