Hace un par de días lo recordé de pronto, y ahora contaré cómo
sucedió, aunque sólo recuerdo perfectamente los minutos anteriores y
posteriores al momento en cuestión. Espero, con el tiempo, seguir
recordando.
Resulta que yo estaba en una estancia que daba directamente a un
jardín cubierto de cristales por arriba y por los lados, como si se
tratase de un invernadero. Pero la estancia no se comunicaba con el
jardín a través de una puerta o una ventana, sino que, sencillamente,
la pared que debía separar la estancia del jardín no existía. Jardín y
estancia formaban un todo, aunque sus ambientes eran rotundamente
independientes.
Conmigo, en aquella estancia, había una mujer desconocida para mí (al
menos ahora no tengo conciencia de quién era), y la situación era de
tensión y prisa por hacer algo que, a todas luces, era inevitable.
Interpreto mi recuerdo como de máxima urgencia, igual que si estuviese
a punto de llegar alguien que al entrar allí debía encontrarlo todo
hecho.
Lo que había que hacer, lo inevitable, era que la mujer tenía que
dispararme en la cabeza. Ella no quería, aunque yo sabía muy bien que,
en el fondo, ella -igual que yo- lo consideraba imprescindible. Yo
mismo le di el revólver, cargado y amartillado, y la animé para que
disparase lo antes posible. Ella me apuntó a la zona izquierda del
frontal, a unos cincuenta centímetros de mi cabeza, y yo cerré los
ojos esperando un momento que, debido a su indecisión, no acababa de
llegar. Los abrí de nuevo y la animé con determinación. Un segundo
después ocurrió.
¿Qué se siente al morir? Pues algo ni demasiado espectacular ni
demasiado traumático, y por supuesto nada doloroso, al menos de un
disparo en la cabeza. Podría describir la sensación como de una
explosión de luz, sin ruido y en absoluto desagradable. Se siente
cierto calor y, por supuesto, aunque sigues ahí, no puedes mover un
solo músculo, pero tampoco te preocupa. Recuerdo muy bien mi interés
por saber si la bala se había quedado dentro o si había orificio de
salida, y se lo pregunté a ella. Curiosamente, y aunque carece de toda
lógica, me respondió. Me dijo que la parte de atrás de la cabeza
estaba destrozada. Justo en ese momento noté cómo se salía por ahí
parte de la masa encefálica…
Y no recuerdo más, pero puedo asegurar que eso de morir no es tan
preocupante. Se lo dice a ustedes uno que nació en 1884.
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
Si va de poesía, creo que Antonio Machado respondió de esta forma:
"Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...
— ¡Mi hora! ...—grité. El silencio
me respondió: —No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.
Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja,
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.
Y si va de experiencias reales, y teniendo en cuenta que el miedo es
libre y que allá cada cuál con el suyo, te transmito el de una
operación a corazón abierto en la que la anestasia duerme todo menos
el oído y el cerebro, y en la que oyes a los cirujanos desde los
problemas con la casa que se ha comprado a un profesional "parece que
se nos va". Mi conssejo es no hacer inútiles esfuerzos por despertar,
y pensar en que "tú no verás caer la última gota que en la clepsida
tiembla".
Hay otra opción (entre muchas) que es el tiempo que pasa entre el
dolor de un infarto y los treinta segundos en que se es consciente que
la cosa se acaba antes de perder el conocimiento. Si despiertas es que
hay otra oportunidad de seguir vivo (Recomiendo sentarse en el suelo
a, los primeros síntomas, pues al despertar el dolor en donde se
produjo el golpe al caer es respetable (cabeza y culo). Nacer en el
siglo anterior da estas experiencias.
En cuanto a si es preocupante o no el morirse, todo depende de lo que
quede por hacer y conocer en la vida.
--
Saludos
Antonio
"El bisabuelo Antolin" <bisabuel...@gmail.com> escribi� en el mensaje
de
noticias:d5d8260e-46e6-4890...@21g2000vbk.googlegroups.com...
> �Qu� se siente al morir? Sin duda se trata de una pregunta infinidad
> de veces repetida entre millones de personas, porque todo parece
> apuntar a que nadie hay que, despu�s de muerto, pueda contarlo, pero
> lo cierto es que, aunque lo parezca, no es as� y hoy lo demostrar�. Y
> conste que con esto no estoy dando por buenas esas historias del t�nel
> y la luz, ya que, por supuesto, eso son s�lo sue�os de un cerebro que,
> evidentemente funciona, a pesar de haber fallado el coraz�n durante
> unos instantes.
>
> Hace un par de d�as lo record� de pronto, y ahora contar� c�mo
> sucedi�, aunque s�lo recuerdo perfectamente los minutos anteriores y
> posteriores al momento en cuesti�n. Espero, con el tiempo, seguir
> recordando.
>
> Resulta que yo estaba en una estancia que daba directamente a un
> jard�n cubierto de cristales por arriba y por los lados, como si se
> tratase de un invernadero. Pero la estancia no se comunicaba con el
> jard�n a trav�s de una puerta o una ventana, sino que, sencillamente,
> la pared que deb�a separar la estancia del jard�n no exist�a. Jard�n y
> estancia formaban un todo, aunque sus ambientes eran rotundamente
> independientes.
>
> Conmigo, en aquella estancia, hab�a una mujer desconocida para m� (al
> menos ahora no tengo conciencia de qui�n era), y la situaci�n era de
> tensi�n y prisa por hacer algo que, a todas luces, era inevitable.
> Interpreto mi recuerdo como de m�xima urgencia, igual que si estuviese
> a punto de llegar alguien que al entrar all� deb�a encontrarlo todo
> hecho.
>
> Lo que hab�a que hacer, lo inevitable, era que la mujer ten�a que
> dispararme en la cabeza. Ella no quer�a, aunque yo sab�a muy bien que,
> en el fondo, ella -igual que yo- lo consideraba imprescindible. Yo
> mismo le di el rev�lver, cargado y amartillado, y la anim� para que
> disparase lo antes posible. Ella me apunt� a la zona izquierda del
> frontal, a unos cincuenta cent�metros de mi cabeza, y yo cerr� los
> ojos esperando un momento que, debido a su indecisi�n, no acababa de
> llegar. Los abr� de nuevo y la anim� con determinaci�n. Un segundo
> despu�s ocurri�.
>
> �Qu� se siente al morir? Pues algo ni demasiado espectacular ni
> demasiado traum�tico, y por supuesto nada doloroso, al menos de un
> disparo en la cabeza. Podr�a describir la sensaci�n como de una
> explosi�n de luz, sin ruido y en absoluto desagradable. Se siente
> cierto calor y, por supuesto, aunque sigues ah�, no puedes mover un
> solo m�sculo, pero tampoco te preocupa. Recuerdo muy bien mi inter�s
> por saber si la bala se hab�a quedado dentro o si hab�a orificio de
> salida, y se lo pregunt� a ella. Curiosamente, y aunque carece de toda
> l�gica, me respondi�. Me dijo que la parte de atr�s de la cabeza
> estaba destrozada. Justo en ese momento not� c�mo se sal�a por ah�
> parte de la masa encef�lica�
>
> Y no recuerdo m�s, pero puedo asegurar que eso de morir no es tan
> preocupante. Se lo dice a ustedes uno que naci� en 1884.
>
> El bisabuelo Antol�n.
> http://blogbisabueloantolin.es.kz/
>
Eso de volver convertido en un ser de consciencia pura... ¿no recuerda usted
haberse encontrado en algún momento con una especie de losa negra de
proporciones 9 x 4 x 1? ¿O haber escuchado el zarathustra de strauss?
También es casualidad que muriera precisamente en el 68... XD
Un momento, bisabuelo.... 1.884 . O sea que, tienes.... 115 a�os.
O te quedas con nosotros, o lo que narras es la sensaci�n de la Mar�a al
entrar en tus pulmones.
Un saludo.
>
Yo creo que el bisabuelo antol�n es de los mios, Anorgi y est� contando
lo bi�n que se lo pas� fumandose un peta.
Un saludo.
Joder, Xan, pero bueno. �A t� qu� te pasa?
�Nunca te has fumado un porro o qu�?
Qu� juventud esta, Dios m�o.
Un saludo.
Hola, amigo Persona456, la verdad es que no recuerdo nada de eso ni
tampoco he notado ninguna anomalía magnética, aunque ahora que lo
dices, sí me siento un poco como metido entre los pesados circuitos de
Hal-9000. De todos modos espero no llegar a ser tan egocéntrico como
él... ni tan patéticamente malo.
Un saludo.
No, hombre, no, cómo voy a tener 115 años... Si nací en 1884
forzosamente tendré 125, aunque a decir verdad hasta el próximo 2 de
septiembre no los cumpliré.
> O te quedas con nosotros, o lo que narras es la sensación de la María al
> entrar en tus pulmones.
>
> Un saludo.
>
Nunca fui especialmente adicto -y mucho menos adepto- a la maría ni a
ninguna otra droga, aunque en cierta ocasión escribí algo donde
expliqué mi primer contacto con la maría. Puedes leerlo si entras aquí
http://blogbisabueloantolin.es.kz/ y después pulsas sobre el tema
número 24 titulado Cannabis Sativa, de septiembre de 2008.
De todas formas, cierto es que lo que realmente quiero es quedarme con
vosotros eternamente, porque es mejor ser que no ser, y aquí soy,
aunque sólo sea una simple sucesión de bytes.
Un saludo.
Con los brotes verdes tiene bastante.
Llevan tal cantidad de psoeina que daña el cerebro de forma permanente.
Lamento que una bella metáfora sobre la muerte se desvíe
intelectualmente hasta estos extremos. Me recuerda la sentencia china
de quien señala a la Luna y sólo mira el dedo. Aclararé lo del
bisabuelato.
En un mundo virtual como es internet, cada uno puede crearse la
personalidad que desee, con tal que que la mentenga dentro de las
reglas de la lógica, que es lo que hace el bisabuelo Antolín. Una
persona de unos 40 años, puede decidir adoptar la personalidad de su
bisabuelo, en cuyo caso el nacimiento de éste debería haber sido sobre
1884. Y debe contar sus reflexiones como un hombre de 125 años que es
su imagen virtual, y no de sus 40 que es la del mundo real. ¿Aclarado?
Pues el tema de este hilo, que es una reflexión sobre la muerte, me
parece lo suficientemete interesante cuando en estos foros se ha
hablado de la vida y de la muerte, además de alguna estupidez política
que otra. ¿Alguna otra reflexión sobre la muerte? Pues, políticamente,
después del aborto libre vendrá la eutanasia, y puede ser interesante
conocer opiniones al respecto. Lo del "Señor Mayor" es todo un síntoma
del "respeto" que viene hacia los viejos. Prefiero que las decisiones
sobre mi muerte las tome yo, y no otros por mí, mediante decreto ley.
A ver si restamos bien o te voy a poner un cero.
>
> O te quedas con nosotros, o lo que narras es la sensaci�n de la Mar�a al
> entrar en tus pulmones.
Ah, vale, que era por esto. A ver si restamos sin fumar mar�a.
>
> Un saludo.
>
>>