En mis tiempos los kilos eran kilos, y todos y cada uno de ellos
pesaban mil gramos, y aunque unas veces iban más corridos que otras
después de pasar por la romana, lo cierto es que se aproximaban más
que mucho al peso real, y además así lo exigían tanto los alguaciles
como la más elemental honradez.
Pero, claro, parece que el mundo ha cambiado mucho desde entonces,
porque me he enterado de que el actual Gobierno de España va a obligar
a las operadoras del Internet éste a que proporcionen a sus clientes
al menos el ochenta por ciento de lo que cada cliente haya contratado,
y cuyo cien por cien ese cliente paga religiosamente todos los meses.
En otras palabras, y que sirva como símil, el Gobierno de España va a
obligar a que los kilos de garbanzos que vendamos los comerciantes
pesen como mínimo ochocientos gramos aunque, eso sí, siempre deberán
pagarse como si fuesen kilos enteritos.
No sé si será por mi edad pero lo cierto es que no acabo de comprender
algunas de las cosillas que pasan ahora. Que no me amuelen... ¡Kilos
de ochocientos gramos!, quién lo hubiera imaginado...
El bisabuelo Antolín
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
¿O es que cuando un chiquillo, obedeciendo a su madre, se acercaba a la
tienda del ahora bisabuelo a por un cuarto de fideos y un avecrem, no pesaba
casi tanto el papel con el que se envolvían - que se parecía más al papel de
lija que al que se utiliza actualmente para envolver regalos- que los
propios fideos?
Claro, que entonces, la industria del envase plastificado no estaba tan
desarrollada como lo está actualmente, casi todo se vendía a granel,
garbanzos, macarrones, lentejas, azúcar, etc. y lo del papel era necesidad y
no latrocinio.
Bueno, bisabuelo, que llegue Vd. a tatarabuelo con esa prosa y que todos
nosotros lo veamos.
--
Mosqui
"El bisabuelo Antolin" <bisabuel...@gmail.com> escribió en el mensaje
news:7c276ae0-edd1-44a0...@x35g2000hsb.googlegroups.com...
No, hombre no. ¿Dices que el papel con el que yo envolvía los arenques
(el avecrem no existía) era como el que se usa ahora para envolver los
regalos? Qué va... Aquél era un papel muy distinto a ése de ahora,
porque ése de ahora es medio brillante y suena con demasiada
estridencia cuando se arruga. Aquél era el papel de estraza,
ciertamente bastante grueso pero muy bueno para envolver porque se
manejaba muy bien y era tan poroso que dejaba respirar a los
alimentos. Y por lo que pudiera pesar de más, yo creo que no había que
preocuparse porque aquellas romanas de entonces no eran balanzas de
precisión, que digamos.
Por cierto, ya he llegado a tatarabuelo. Me he enterado en el
ciberespacio. Pero como siempre fui el bisabuelo Antolín, ¿para qué
cambiar las cosas?
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/