Como de costumbre, me identifiqué en la entrada para demostrar que tenía menos de 22 años y poder gozar del descuento en el importe de acceso.
El chaval de la puerta me dió una pequeña toalla y un pedacito de ropa para utilizarlo como brevísimo taparrabos.
Al llegar a las taquillas, tras localizar la que correspondía a mi llave, empecé a desvestirme con cierto nerviosismo... primero me quité la camisa (no llevava nada debajo), luego me desabroché los pantalones y luego me fuí quitando las zapatillas deportivas, pues comprobé que no me podía quitar los pantalones sin haber desnudado previamente mis pies.
Al hacer equilibrios, resbalé y fuí a topar con un señor mayor (60 años) que estaba vistiéndose para marchar. Éste me dijo que a ver si estaba tonto, y que todos los "niños" somos iguales... A lo que yo le respondí que si de veras creía eso, que se atreviera a venir conmigo para dentro...
Se puso muy nervioso, con cierta prisa se quitó todo la ropa y (sin nisiquiera ponerse el taparabos) me cogió del brazo y me metió en un reservado, y allí me dijo sin más rodeos:
-Veamos que es lo que sabes hacer criatura.
Yo, me arrodillé ante él y le empecé a "tontear" la chorra con la cara. Le tocaba las bolas con la nariz... con la barbilla, con la frente... me restregaba la cara por su ahora erecto cipote... pero sin llegar a metérmela en la boca.
Así unos 2 minutos, (sé que esto les pone de los nervios)...
Al final, Mario Cayo -frenético-, me inmobilizó la cabeza con su mano izquierda, y empezó a hacerse una brutal paja con la derecha... manteniendo mi cara a unos 10 o 15 cms de su capullo... y al poco... (un minuto o menos) empezó a correrse a lo béstia encima de mi cara, entre los suspiros entrecortados por el brutal orgasmo que estaba gozando pronunciaba palabras que no entendí, pero que creo que eran en alemán...
El caso es que tras eso, se tiró él también al suelo -junto a mi-, y empezó a comerme la cara (llena de su semen)... a besarme metiéndome su lengua hasta el efófago... y de allí se íba desplazando hasta el cuello, que se entretuvo mordisqueando y lamiendo lárgamente... ¡La espalda!, me la fué lamiendo frenéticamente... bajándo... y luego, me agarró por la cintura con las dos manos (lo suyo es inmobilizarme) y llamó a un amigo suyo que le acompañaba (más tarde supe que se trataba de Adolfo), al grano...
Cuando Mario Cayo me tenía agarrado por la cintura, estando él tras de mí, su amigo Adolfo me metió 25 cms. de carne en la boca, e inmediatamente empezó a dar bestiales embestidas... además de que me era difícil respirar con una polla hasta el cuello, su amigo Mario Cayo me lamía el culo con pasión, metiendo la lengua hasta dentro mismo del recto y moviéndola con fruición...
En eso, que sin tocarmela (lo juro), empecé a correrme como un perro, creo que nunca antes me había corrido tanto.
Marió se dio cuenta de ello, intercambió algunas palabras en alemán con Adolfo y ambos se rieron por como me estaba corriendo... entre espasmos y convulsiones de placer...
Entonces, de pronto, sin previo aviso... empecé a ahogarme más todavía... interminables chorros de semen caliente inundaron mi gargante, que en esos momentos estaba siendo reventada por Adolfo... parte de la leche que no puede tragar empezó a salirme por entre los labios. Tenía un sabor fuerte... mucho más que la de su colega sesentón... que trás haber terminado su lubricación bucal de mi culo, ahora estaba tratando de destruir con los desgarradores bamboleos de su zodape...
Por lo grande que la tenía, la polla de Mario Cayo hacía como presión en mi intestino grueso... parecía como si fuese una ventosa... me volvía loco por completo.
Mientras, Adolfo se había dado la vuelta, y ahora me estaba ofreciendo su culo en pompa... que yo lameteaba hasta lo indecible...
Media hora después de haber entrado con ellos al reservado, se fueron los dos... y me dejaron allí tirado... con el culo roto (para varios días), la cara llena aún de restos de semen de ambos... la polla flácida y completamente corrida encima de mi vello público, todavía con el sabor del semen de Adolfo en el paladar... pero muy, muy feliz.
En fin, amigos de los grupos de news, espero que os haya gustado saber que clase de personas son Mario Cayo y Adolfo.
Saludos a todos/todas.
Si os gusta... abrá más.
Verdaderamente sensacional !¡
:-)
Bart Simpson wrote:
¡Bart de mi alma!
He estado pegado a la pantalla día y noche esperando tu próxima fábula. Tío,
no seas tan cruel. Publícala cuanto antes que necesito este tipo de ligereza dado
el tono serio de los posteos de los últimos días. Siempre sospechaba que nuestro
Adolfito era uno de nosotros-- pero bien escondido en la parte trasera del armario.
Tengo el dedo puesto sobre el ratón...........
William
Desde los EEUU