Es viernes, de hoy no pasa, he de meterme en un agujero negro, no, no,
en un cuarto oscuro!. Estoy tan nervioso que no sé lo que digo. Lo mejor
será tomarme otra valeriana. Ánimo Martin que no es para tanto!, toda la
semana mentalizándote y, ¿ahora te vas a echar atrás?.
No lo pienses tanto, que un cuarto oscuro no es como un agujero negro.
Nadie te va a tragar, todo lo más algún lametón que otro. Venga Martin,
dúchate, maquéate y a la calle, es viernes, no lo olvides y te lo has jurado
a ti mismo.
El momento crucial se acercaba, sin pensarlo más, salí de casa disparado
dando un portazo hacia un sitio que me habían dicho que tenía cuarto negro,
no!, no!, cuarto oscuro burro!. Es que no me lo aprenderé por mucho que lo
intente, que nervios tengo!
Mientras bajaba en el ascensor rezaba para que no se parase en ningún
piso. Seguro que si sube la vecina del 4º notará que tengo cara de vicio!,
Por favor!, quiero estar ya en la calle!
En cuanto llegué abajo me di cuenta de que no había cogido los
preservativos. Estás loco Martín!, cómo vas a entrar en la sala oscura sin
preservativos! Necesito una valeriana, es que tampoco he cogido las
valerianas?, y te has olvidado de ponerte el único par de calzoncillos
Calvin Klein que reservas para ciertas ocasiones!. Que horror!, me miré para
ver si al menos me había puesto los pantalones, menos mal que los llevaba.
Son los nervios, que mal empiezo la noche, otra vez para arriba.
Tardé poco en cambiarme de slip y en llenar mis bolsillos de valerianas
y preservativos. Eran ya las 2 de la mañana. Me tragué otra valeriana sin
agua que momentáneamente se me quedó atravesada en la garganta, la escupí y
me la volví a tragar esta vez sin dificultad. Si es que mis bolitas las
tengo en la garganta y me cuesta tragar! Respira hondo Martín, respira
hondo.
Por fin!, ahí estaba el garito famoso y ya desde fuera me imaginaba ver
el cuarto oscuro repleto de gente, inmediatamente recordé cuando de pequeño
subía en el tren de la bruja y entraba en un túnel oscuro donde me pegaban
con una escoba. Que miedo!. Tranqui Martín que aquí nadie te va a
pegar!
Conté hasta 10 y entré al bar sin querer ver nada de lo que me rodeaba.
Dos tipos en la puerta me miraron sonriendo de arriba a bajo. Esta vez
estaba seguro de que llevaba puestos mis pantalones, aún así me toqué
disimuladamente la bragueta por si la llevaba desabrochada. Nada, todo
correcto y en su sitio.
Una copa, lo que necesito es una copa, aunque alguien dijo en las news
que mejor no beber, imposible relajarme si no me tomo un gin. Pedí uno de
Beefeater, ya sabía bien que me pondrían garrafón pero uno por lo menos lo
intenta. Da igual, mañana será otro día, 2 actrones antes de dormir y listo.
Me senté en una banqueta de la barra y con mi cabeza-periscopio intenté
disimuladamente encontrar la puerta del salón oscuro, había mucha gente a mi
alrededor. Vista lentamente a la derecha, nada. Vista hacia la izquierda,
nada. Dónde estaba mi meta?, dónde estaba el salón oscuro?. No hay prisa
Martín, tómate tranquilamente tu copa y relájate. Sonaba una música de
Elthon relajada y el gin tonic me sabía bien.
Al rato de estar así, se me acercó un tipo. -Hola!-, Hola! le dije. -Te
vienes?- Me voy adónde? -Si te vienes al cuarto-
Mi corazón empezó a hacerme daño dentro de mi pecho, bummm!, buuumm!,
bummm!, bombeaba sangre como un loco a mil por hora.
Esto. yoooo??!!!, al cuarto?!!., ahora iré cuando me acabe el gin tonic.
-Bueno como quieras- dijo, -Me voy para allá-
La verdad es que el tipo estaba muy bien y parecía agradable. Mientras
se iba pude comprobar que tenía un culito muy enrollado. Hacía esfuerzos por
levantarme y seguirle, pero mi culo parecía que estaba pegado con optite a
la banqueta. Eres jilipollas Martín!, si estás mal y quieres irte, la puerta
está ahí capullo!, lárgate valiente !!!!, todo eso le decía Pepito Grillo a
mi cabeza.
No perdí de vista el culo del tipo que se iba, a unos 20 metros de mí
desapareció y así fue como supe dónde se encontraba el famoso y genuino
cuarto oscuro.
Otro gin tonic de Beefeater por favor! Le dije al guapo camata con tono
autoritario y seguro de mi mismo. Martin, Martin, se harán las 4 y tú aún
estarás aquí en la barra tomando gin tonics. capullo!, no habrás cumplido tu
juramento y mañana no te lo perdonarás y te odiarás a muerte.
Que música más bonita, hay mucha gente guapa, voy a dar una vuelta. Me
fui andando hacia el cuarto oscuro. Había tanta gente que era inevitable
rozarse unos con otros mientras andabas. Noté una mano encima de mi paquete,
alguna gente al pasar junto a mí, miraba muy fijamente a los ojos. -Hola!-
les decía yo con mis ojos a todos los que me miraban, y seguí andando.
De pronto me encontré delante de una puerta, parecía la entrada de un
túnel, igual, igual que el tren de la bruja. En ese momento Pepito Grillo
habló y me dijo: -Martin, a que has venido aquí?- Ya lo sé grillo de mierda,
pero no me empujes vale? La valeriana y la gente guapa había hecho su
efecto, mucha gente que entraba y salía del túnel. De pronto noté como mis
pies iban solos hacia la entrada. El cabrón de Grillo que se había puesto
caliente y quería entrar antes que yo! Imposible parar o retroceder porque
ya estaba dentro!. Hice un gesto para ponerme las manos encima de la cabeza
esperando algún escobazo. Martin. pero si aquí no hay brujas!. Era otra vez
Grillo, que iba más salido que una moto.
No se veía nada pero se notaba que había mucha gente porque costaba
andar sin tropezar con alguien. No puedo parar, he de seguir andando, si me
paro me comerán!, así que lentamente y tropezando con la gente me iba
moviendo por el cuarto sin querer apalancarme en ningún sitio. Vi un rincón
e intenté dirigirme hacia ahí, al llegar de repente un tipo chocó conmigo y
me abrazó sin querer. -Hola!- me dijo al oído. Noté como su paquete se
pegaba al mío. Hola! -Se está bien pegado a ti- Yo,,, sólo he venido a ver
que es esto. -Yo,,, también- me contestó. Era un tipo agradable. De repente
alguien pegó su mano en la parte de atrás de mis vaqueros. -Oye-, le dije,
alguien tiene su mano en mi culo. -Alguien tiene también su mano en mi culo-
me contestó. Y que hacemos?. -Si quieres nos pegamos a la pared-. Vale.
Nos separamos un poco del mogollón de gente. Martin, Martin, esto es un
cuarto oscuro, no una parada de autobús. Era Grillo que se estaba poniendo
borde otra vez, cuando quiere es más borde que un ladrillo, como lo odio y
cómo lo quiero.
No lo pensé mucho, mis 2 gin tonics ya estaban haciendo su efecto, la
música era mágica, el tío que tenía a mi lado hacía que me sintiese bien y
me excitaba, lo abracé fuertemente mientras le daba un beso en la boca.
Martin, martin, aquí se viene a algo más, es que vas a hacer el
ridículo?. Otra vez Grillo más caliente que una mona. Bajé mi mano hasta su
pantalón, le desabroché el cinturón y cogí su sexo a través de sus
calzoncillos, enseguida noté que estaba excitado, eso me tranquilizó y
empecé a acariciarlo. Su mano hizo lo mismo con mi pantalón y con mi sexo y
supongo que él también estaba tranquilo viendo que yo le respondía.
Hola!, -Hola!- nos dijimos mirándonos unos instantes a la cara.
De pronto alguien apareció por detrás de nosotros, daba igual todo, la
magia del cuarto oscuro se había apoderado de nosotros. Cogiéndonos a los
dos, se unió al abrazo. -Hola!-, dijo y todas nuestras manos se movían
recorriendo nuestros cuerpos. La realidad dejó de existir, pensaba que sería
fantástico vivir en un cuarto oscuro para siempre!
Se acercó más gente y se unieron en el abrazo de los dioses, no los veía
pero lo noté por la cantidad de manos que recorrían mi cuerpo y el de los
demás. Al final éramos un montón, los pantalones de todos estaban por el
suelo encima de los zapatos, la música era en parte culpable, estaba siempre
un poco más alta que la voz de los demás, igual que la voz del Grillo.
A pesar de tantas manos, aún tenía pegado al primer chico con el que
tropecé, me acerqué a su oreja y le dije: Cómo te llamas?. -Protos- Que
casualidad pensé, Protos!, enseguida me dí la vuelta y le dije al que tenía
al lado: y tú, como te llamas?. -Me llamo Ganymedes- Que casualidad!, oye
Ganymedes, podrías decirme que es un gen?. Otra vez mi corazón iba a mil por
hora. -Ahora no, luego te lo cuento- me respondió. Puta casualidad! volví a
pensar aunque ya más intranquilo. Me fui moviendo por entre la gente y sus
manos y pregunté a otro: Y tú?, como te llamas? -Yo Sleep-, Y tú?. -Yo
Fetiche-, Y tú? -Yo Max- y así me fueron contestando todos: Yo Peluche, yo
Monchan, yo Bong, yo Ocaña, yo Frank, yo Antonio, yo Chema, yo Alfard, yo
Kepa, yo Laufer, yo.., yo.. y así un montón de gente que me respondía. De
repente el último dijo: Yo Manzana. ¡MANZANA! Y tú que haces aquí!!!???
Eramos un amasijo de cuerpos todos juntos con los pantalones bajados
(Manzana no), y de repente todos nos dimos cuenta que nos conocíamos. Anda
Grillo!, a que cuarto oscuro más enrrollado me has traído!. Ya notaba yo que
estaba a gusto y bien!.
A partir de ese momento, las caricias entre todos fueron diferentes, con
más cariño y con más fuerza, como si nos quisiéramos y nos conociésemos
desde hace tiempo, y así juntos seguimos durante mucho rato disfrutando de
nuestro encuentro.
Eih! Chicos, os invito a un cava a todos en mi casa!, os venís?
Todos salímos juntos y abrazados del agujero negro. Que increíble
experiencia, con todo el miedo que tenía..
El despertador sonó como siempre con furia malvada. Beep!, beep!, beep!.
Que pasa?, dónde estoy?, que hora es?. Ostias Martín, ya has vuelto a mojar
tus calzoncillos!. La culpa es de Grillo, como él no duerme nunca!
Martin