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yemas y chochos

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Eulalia de Bobes Soler

unread,
Sep 29, 1998, 3:00:00 AM9/29/98
to
[Vayan por delante mis excusas a Tia Lucy y al rvdo. Padre
Paciano, que espero no se sientan ofendidos por lo que
porcedo a contar...]

Sí, sí, vaya subject, lo mismo pensé yo cuando un amigo que
volvió hace un par de días de tierras salmantinas nos contó
a mi y a unos cuantos más lo que os cito traducido a
continuación. Decía: "Por cierto, en Salamanca hay una cosa
que venden en una caja y que se llama 'Chochos típicos de
Salamanca' (lo juro!). Estuve a punto de comprar sólo por la
caja". Bueno, cachondeo general, como podréis imaginar. Y
sigue: "en Ávila los dulces típicos son las 'yemas de Santa
Teresa'. En los escaparates de Salamencaa puedes encontrar
las 'yemas' (de los dedos de la Santa) al lado de los
'chochos', y eso explica muchas cosas (como p. ej. los
éxtasis de la tal Santa llamada Teresa)". Ahí ya el efecto
de descojone general entre los contertulios fue inmediato.

Bueno, pues risas aparte, por pura curiosidad me gustaría
que alguien me diera algo más de información acerca de la
yemas de Ávila y los chochos de Salamanca (estrictamente
desde el punto de vista gastronómico). Gracias, majetes!

Laia
--

ICQ UIN 4351407

TiaLucy

unread,
Sep 29, 1998, 3:00:00 AM9/29/98
to
On Tue, 29 Sep 1998 15:59:36 +0200, Eulalia de Bobes Soler
<ebo...@seneca.uab.es> wrote:

>[Vayan por delante mis excusas a Tia Lucy y al rvdo. Padre
>Paciano, que espero no se sientan ofendidos por lo que
>porcedo a contar...]

Hola sobrinita Laia y demás queridos sobrinitos y sobrinitas :
No sólo no me siento ofendida por lo que cuentas, sino que ha
sido para mí un motivo de contento invitar a mi director espiritual
(él, el pobre, no tiene conexión a Internet por prohibírselo su voto
de pobreza) a que subiera hasta mi cortijo para merendar, de modo que
viera personalmente tu artículo y rogarle diera contestación -si ello
era posible- a tus dudas. No se ha hecho de rogar el buen preste y las
17,00 p.m. estaba aquí, montado en su mula, con un ramillete de
margaritas en la mano, como obsequio para mí, y una hogaza de pan bajo
el brazo. Me ha dicho :
Acepta, bondadosa Lucía, este floral -aunque sencillo-
homenaje a tu hospitalidad. Las he recogido por el camino, una a una,
para ti. De otra parte, no queriendo ser oneroso a tu despensa y
teniendo la costumbre -no obstante- de merendar, me he permitido traer
este sencillo zoquete de pan que ha de constituir mi sobrio bocado. Si
insistieras -pero sólo si insistieras- aceptaría que en su interior
depositaras alguna fruslería que contribuyera a hacer menos monótono
su gusto : tanto me da que sea una brizna de jamón, como alguna
rodajilla de ese espléndido lomo que produces en tus fincas
salmantinas. Productos son ambos de ese animal denominado cerdo que
tantos ejemplos nos da de desinteresada y amorosa ofrenda al ser
humano. Sea, pues, lo que tú decidas. Sí agradeceré de tu magnanimidad
que ordenes sacar de tu bodega alguna botellita de vino con que saciar
mi sed (la tarde está seca y polvorienta) pues sabes que el agua me
está por completo vedada en función de esa rara variedad de la
enfermedad de hidrofobia con que el Señor ha querido castigar mis
pecados.
Así lo hice, ordenando a mi mayordomo que, además, preparara
sendos platos de jamón y de lomo para complacer al canónigo.
Pasamos al salón, encendí el ordenador, conecté con el "news"
e imprimí tu mensaje para que lo leyera el Padre Paciano. Cuando hubo
terminado, me dijo (transcribo literalmente la grabación
magnetofónica) :
¡Gran muchacha ha de ser esa sobrina tuya -¿Eulalia me has
dicho que se llama?- que tanto se interesa por los peteretes
gastronómicos patrios. Complazcamos -hasta donde nos sea posible- su
femenina curiosidad.
Define "Yema" el Diccionario de la Real Academia (3) como
"Dulce seco compuesto por azúcar y yema de huevo". Definición que
tengo por exacta, mucho más que la que da en el 10º lugar "Dulces de
forma y color análogos a los de las yemas del dedo", puesto que jamás
he visto dulce alguno de tal catadura (y llevo muchos años
interesándome por las especialidades reposteras patrias y foráneas)
amén de que sería una presentación grimosa y cadavérica, más
conducente a pensar en algún tipo de indeseable accidente laboral, que
a provocar la golosería en el apetito del gastrónomo.
Así las cosas, no me cabe la menor duda de que esa alma
cándida de Eulalia (a) "Laia" se quiere referir a las "Yemas de Santa
Teresa" que desde 1860 fabricaba en Avila un industrioso artesano
llamado Isabelo Sánchez en la confitería "La Dulce Avilesa" de la que
es heredero el establecimiento denominado "La Flor de Castilla".
(C/Gredos Nº 4 - Avila - Tno 920 - 25 28 66)
Son estas yemas, redondas, irregulares, de unos 18-20 grs de
peso, de color amarillo natural anaranjado como la propia yema del
huevo, salpicadas de azúcar, de textura suave y delicada, nada
empalagosas, y fundentes en la boca sin necesidad de presión. Han de
conservarse -sabrás- a una temperatura entre 5 y 7 grados, y
degustarse no más tarde de 10 días después de que fueron elaboradas.
La cara externa de las cajas de cartón en que se expenden
lleva impresos dos estúpidos jeroglíficos que hasta un niño sabría
resolver, pero que de puro "kitsch" se han hecho enormemente
populares. (YE+D -Estampa de Santa Teresa de Jesús).
Por cierto que la citada estampa se asemeja mucho a una que
circuló profusamente en los años 50/60 en la que, mirando fijamente a
3 puntitos blancos que estaban en el centro de la cara de la Santa, se
conseguía la milagrosa "aparición" de la misma.
¿Cómo sabe Su Paternidad tanto de este producto? - inquirí.
Muy sencillo : porque la información fué recogida de la
dirección
http://www.dragonet.es/usuarios/ammll

mientras estabas dando las órdenes gastronómicas pertinentes a tus
edecanes. Y por cierto, gustemos estas sabrosas especialidades que has
mandado preparar.
El Padre Paciano, ex campeón regional en las pruebas de
velocidad de ingurgitación de embutidos, dió cuenta en escasos
segundos del contenido de ambos platos. Ingirió un par de vasos del
Rioja que para él había ordenado abrir (Un Reserva del 94 de Solar
Viejo, de Laguardia, Alava, Spain), chasqueó la lengua y prosiguió :
Pero, amada hija Lucía, -dijo- alguna confidencia más habré de
hacerte para que se la transmitas a esa alma cándida de Eulalia. Sólo
pongo como condición que ordenes reponer estas ricas golosinas
porcinas, pues he cometido la ingenua simpleza de no acompañarlas del
pan que, a tal efecto, me había procurado, y ello no debe ser así si
es que la digestión posterior ha de ser placentera.
Consentí, y di instrucciones a mi mayordomo para que la
petición de mi confesor fuera cumplida.
Pues bien : aunque no creo que los éxtasis espirituales de la
Santa Seráfica provinieran de la ingesta de yemas (una simple
comparación de fechas denota la imposibilidad de que así fuera) la
piadosa alusión que tu sobrinita de ellos hace me da pie para hacer
algunos comentarios.
Sabrás, dilecta Lucía, que la representación más vívida de
tales éxtasis fué llevada a cabo por el Maestro Bernini, en 1646,
conservándose la marmórea escultura en la Capilla Cornaro de la
iglesia de Santa María della Vittoria, en Roma. Cuenta la Santa, en el
Capítulo XXIX de su Autobiografía, cómo vió a un ángel, en forma
corpórea. con una cara bellísima y toda iluminada. El ángel sacó un
dardo, que la pareció tener la punta inflamada, con el que le traspasó
las entrañas, pareciendo, al retirarse, que la daba vida, y dejándola
"toda agitada en grande amor de Dios". Dice la Santa que el dolor y el
placer que este dardo la produjo no era corporal, sino espiritual,
"por bien que el cuerpo no le fuese del todo extraño".
Y no es la de Ahumada la única mística favorecida con tales
éxtasis. El propio Bernini, en 1675, por encargo del Cardenal Paluzzo
Alteri, primo de Clemente X, realizó el retrato en mármol de la Beata
Ludovica Alberoni, que se conserva en Roma en la iglesia de San
Francesco de Ripa. A mi entender, esta obra es superior a la de Santa
Teresa, y el "éxtasis" queda reflejado con sobrecogedora fidelidad.
Empero, hija queridísima, no es bueno para tu alma que te
detengas en la consideración de estas menudencias. Un herejote
(¡protestante tenía que ser!) llamado Aldous Huxley llegó -impio- a
decir que "...entrando en aquellas ricas capillas, tiene uno la
impresión de haber abierto una puerta de un dormitorio en el momento
más inoportuno, casi de haber abierto "Trópico de Cáncer" en una de
sus más sobrecogedoras páginas... " . Y dice luego, el muy
irreverente, que "... aunque los Santos puedan ser figuras
históricas, su fisiología es inquietantemente privada como la de
cualquier otra persona..." ¡Que Dios le perdone! - añadió.
Volvió con pasmosa velocidad a dar cuenta el Reverendo de la
chacina que nuevamente nos había sido servida, dando grandes bocados a
los trozos de hogaza que obtenía a base de tajos de su cachicuerna.
Apuró el resto de la botella y sentenció : "Vinum lac senum, iuvenis
venenum" o, lo que es lo mismo, Lucía dilectísima, "El vino es la
leche de los viejos y el veneno de los jóvenes". Comunica las
referencias de que te he hecho partícipe a esa ínclita familiar tuya
-¿dijiste que tenía por nombre Eulalia?- y dala mi más cordial y
paternal bendición. Y tú, hija espiritual, no vaciles en llamarme
siempre que precises de algún tipo de apoyo, consejo o información que
yo, en mi rusticidad, sea capaz de darte. Quédate, ahora, con Dios, a
quien te encomendaré en mis oraciones por tu generosidad de espíritu.
Por cierto : el jamón y el lomo, buenísimos, como siempre ...
Montó en su mula y se alejó canturreando ...

Te quiere tiernamente (como a los demás sobrinitos y
sobrinitas) tu
Tía Lucy

Eulalia de Bobes Soler

unread,
Sep 30, 1998, 3:00:00 AM9/30/98
to TiaLucy
Bienamada Tia Lucy, anonadada me ha dejado con las
explicaciones del rvdo. Padre Paciano sobre estos curiosos
dulces que son las yemas de Santa Teresa. Gracias mil a
usted, bondadosa transmisora de sus saberes, y a él (déselas
de mi parte), pues sus informaciones compensan el alto
precio que le toca pagar por cada una de sus visitas.
Aprovecho esta generosidad suya y de usted para retomar
estas palabras del padre espiritual:

> Comunica las
> referencias de que te he hecho partícipe a esa ínclita familiar tuya
> -¿dijiste que tenía por nombre Eulalia?- y dala mi más cordial y
> paternal bendición. Y tú, hija espiritual, no vaciles en llamarme
> siempre que precises de algún tipo de apoyo, consejo o información que
> yo, en mi rusticidad, sea capaz de darte.

, ofrecimiento que tomo al pie de la letra para rogarle que
invite de nuevo al preste de la mula a una merendola para
ver, satisfecha ya mi curiosidad acerca de las yemas de
Santa Teresa, qué le sonsaca acerca de los chochos de
Salamanca... en compensación le mando unos fuets y
llonganisses (virutales) de mis primos los de Manlleu, junto
con un bull blanco y otro negro de la Plana de Vic que sin
duda sabrá apreciar.

Agradecida, abrazos,

TiaLucy

unread,
Oct 2, 1998, 3:00:00 AM10/2/98
to
On Wed, 30 Sep 1998 15:37:48 +0200, Eulalia de Bobes Soler
<ebo...@seneca.uab.es> wrote:

>Bienamada Tia Lucy, anonadada me ha dejado con las
>explicaciones del rvdo. Padre Paciano sobre estos curiosos

>dulces que son las yemas de Santa Teresa....


>, ofrecimiento que tomo al pie de la letra para rogarle que
>invite de nuevo al preste de la mula a una merendola para

>ver qué le sonsaca acerca de los chochos de


>Salamanca... en compensación le mando unos fuets y
>llonganisses (virutales) de mis primos los de Manlleu, junto
>con un bull blanco y otro negro de la Plana de Vic que sin
>duda sabrá apreciar.

Hola, sobrina Eulalia queridísima :
He recibido tanto los bulls (artesanales y buenísimos) como
las llonganisses de Manlleu, sabrosas a pesar de su naturaleza
virtual, y muy parecidas, en mi recuerdo, a las auténticas. En lo
tocante a los fuets nada puedo decirte. Y ello porque, habiendo
avisado a mi docto confesor tan pronto como recibí tu amable envío
para que satisfaciera tu curiosidad, llegó en un periquete a mi
cortijo diciéndome : "No, no he de contestar a esa pícara de Laia por
temor a abrir sus castos ojos a la impureza si -como es obligado- he
de utilizar en mi respuesta sabidurías contenidas en el "Manual
Práctico de Confesores y Confesiones" que es de uso canónico en esta
Diócesis. Sin embargo, me llevaré estos "fuets" que reciben su nombre
-por si no lo sabes- de ser tan semejantes a los "látigos" (por su
forma cilíndrica, estrecha y alargada) con que hacemos penitencia los
pecadores . De este modo mortificaré mis espaldas con rudos golpes
penitenciales dados con esta ingeniosa chacina y mataré dos pájaros de
un tiro : purgar mis muchos pecados, por una parte, con esta
mortificación física, y aliviar, por otra, el compromiso que has
contraído con esta bondadosa sobrina catalana que tienes, dando cuenta
personalmente de este embutido, producto típico de aquella región
española donde mora o habita."
Hube, por tanto, para intentar complacerte, de ponerme en
contacto con mi primo segundo Policarpo Bohórquez de Henestrosa y
Matutano-Matamoros, Conde de La Viciosilla (con Grandeza de España),
suponiendo -acertadamente, como luego verás- que por la vida disoluta
que en su juventud llevó (fué algo más que amigo de artistas
internacionales tales como Esther Williams, Naima Cherky, Queta Claver
y otras que tal bailaban) podría darme alguna precisión sobre la cosa
de los "chochos" por los que te interesas.
"Prima querida -me dijo mi pariente el aristócrata cuando vino
a verme, ajustándose el monóculo, mientras paladeaba la copa de Oporto
que le había servido- nada sé de chochos salmantinos (fuera de
algunas groseras peculiaridades personales que no creo sea del caso
mencionar ahora). Siempre he denominado "chocho" al altramuz, ese
sonso fruto dicotiledóneo amarillento que, inmerso en agua, desprende
su basto pellejo, y cuya ingesta servía de distracción -como las pipas
de girasol o las chufas- en mis adolescentes aburrimientos. También he
conocido como "chochín" a esa ave paseriforme de pequeño tamaño,
rechoncha,de color pardo profusamente listado y cola corta que levanta
cuando se posa, insectívora y muy común en toda Europa. No te negaré
que, durante mi estancia juvenil en Méjico, aprendí a llamar
"chochocol" a una especie de tinaja grande para conservar líquidos,
que allí utilizan. Ni tampoco que siempre denominé "chochero" o
"chochera" al vendedor (o vendedora) de chochos o altramuces. Para
terminar de ser sincero, te diré que con el nombre de "chocha" he
motejado siempre a la becada (o chochaperdiz) bonita ave de grande
aprovechamiento gastronómico, y también "chochas", en plural, a una
especie de chirlas con que de siempre he enriquecido mis arroces. Diré
más : he llamado -y aún hoy llamo- también "chocha" al "centrisco" o
"trompetero", pez acantopterigio cuyo nombre deriva del largo hocico
en forma de tubo que posee. Hasta aquí coincido en todo con las
acepciones que admite la Docta Casa (que es el nombre con que, a veces
-y no todas con razón- se conoce a la Real Academia de la Lengua
Española) como propias de nuestro idioma.
Pero añadiré que también conozco -y esta acepción no la he
visto reseñada sino en el "Diccionario Secreto" que elaboró, años ha,
uno de los conspicuos miembros de aquella- que con el apelativo de
"chocho" se dirigen -en sentido coloquial y familiarmente licencioso-
los varones a las hembras de su entorno más íntimo en el rincón
geográfico que constituye la provincia de Cádiz, muy señaladamente en
el entorno de Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Chipiona, Jerez de la
Frontera y el Puerto de Santa María. Bien es cierto que, en esa misma
línea de intimidad desenvuelta, los varones se motejan coloquialmente
de "picha", supongo que por las mismas razones semánticas.
Empero, prima querida, aunque la Real Academia admite también
como segunda acepción del vocablo "chocho" la de "confite, peladilla o
cualquier dulce pequeño, en algunas partes", te confesaré que jamás he
visto en escaparate alguno de dulcería o pastelería producto que
recibiera específicamente esa denominación, ni en Salamanca (donde
cursé la carrera de Leyes) ni en ninguna otra parte. La dulzura de los
chochos que yo conozco proviene de muy otra y muy distinta fuente, que
no revelaré por no herir tu recato, que es palabra que no han de
incluir en su vocabulario dueñas de tu honestidad y noble cuna.
Por cierto que el Tawney con que me has obsequiado era
excelente, y digno de la altura a que siempre ha rayado la bodega de
tu casa. Adiós, Lucía : vuelve a llamarme cuando quieras. Sabes cuánto
gusto de departir -pese a mi ancianidad, y quizá por ella misma-
contigo."
Y envuelto en su aristocrático porte y elegante andar salió
del salón de mi casa.

Esto es todo cuanto he podido averiguar para ti, querida
sobrinita Eulalia. Si amplío mi conocimiento ten por cierto que te lo
comunicaré de inmediato.
Mil gracias por tus embutidos, no por virtuales menos
exquisitos. Sabes que ocupas un sitio preferente en el corazón de tu
Tía Lucy

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