CUENTO DE NAVIDAD 2009
Este año se habían diseminado los males como bombas de racimo. Mucha
gente perdió su empleo, no pudo afrontar la hipoteca y el banco se la
cobró arrebatándole su vivienda. Lo mismo les ocurrió a muchos
trabajadores autónomos y pequeños empresarios.
El gobierno no quiso garantizar ante los bancos el pago de algunas
mensualidades con alguna fórmula que le permitiera cobrar más tarde lo
prestado. Decidió apoyar a los bancos que habían sido los responsables
del desaguisado. Los banqueros aprendieron una lección: Aunque actúes
de forma imprudente, el poder político vendrá en tu ayuda.
Los bancos dejaron de prestar dinero. A aquellos que quisieron
reconvertir o reunificar su deuda, dadas las circunstancias, se
atrevieron a cobrarles más intereses por esas deudas. Apretaron el
dogal. La ruina de muchas pequeñas empresas afectó a sus dueños y a
los trabajadores que dependían de ellas.
Muchos jóvenes empresarios arrastraron en la ruina a sus padres que
perdieron sus pequeños ahorros haciendo frente a las deudas de sus
hijos. A eso le llamaron crisis. Pero la crisis, en boca de algunos
dirigentes, no duraría mucho. Ya se ven algunos brotes verdes,
dijeron. Lo peor ya ha pasado, dijeron en abril, en junio, en agosto.
Cada vez que alguno de los endeudados oía algo así sabiendo que su
crisis duraría veinte años aquellas declaraciones les parecían una
burla. Veinte años tardarían en pagar la deuda contraída a causa de la
crisis. Ellos sabían que la crisis no la pagarían quienes la habían
ocasionado ni los que hacían declaraciones sobre la crisis pensando en
los votos, los del gobierno o los de la oposición. No la pagarían
quienes se compraban un coche nuevo aprovechando las ayudas del
gobierno al sector del automóvil. Los que sufrían la crisis no podían
comprarse un coche ni aunque les pagaran el ochenta por ciento. La
crisis la estaban pagando quienes se habían quedado sin empresa y con
deudas, los que estaban en el paro, los que estando en paro ni
siquiera tenían derecho a ayuda, los que iban a comedores sociales
para poder sobrevivir, los que no habían tenido ninguna
responsabilidad en causarla. La crisis la pagarían los de siempre, los
que han pagado todas las crisis, los perdedores de todas las
canalladas de eso que llaman economía, una ciencia con mucha maldad,
mucha astucia, mucha mano larga y sin corazón. Algún día habrá una
economía sin bancos, soñaban, cuando los poderes políticos del mundo
sepan que los ciudadanos tienen el derecho a crear una empresa, una
familia, a tener una vivienda sin que un banquero meta las narices y
se lleve un buen bocado y por todo lo que se mueve en el mundo tengan
derecho a cobrar.
En esas llegó la navidad. Se encendieron las luces de todos los años,
se cantaron villancicos, se hicieron menos gastos en comida y regalos
que otros años porque no se podía pero la muchacha dijo que estaba
embarazada y el muchacho dijo que pronto le entraría algún dinerillo
después de más de un año sin ningún ingreso y el ginecólogo dijo que
ya latía el corazón y pronto sabría si iba a ser niño o niña.
Se iluminaron algunos ojos y las sonrisas aparecieron en rostros que
llevaban meses sin sonreír. Era navidad otra vez, otro año, y sólo
saldríamos de la crisis por nosotros mismos. Algo habíamos aprendido y
procuraríamos no olvidarlo.
Pepe::
Incluso dentro de la crisis más profunda y oscura es posible
encontrar destellos de luz en unamujer joven que transmite vida y en
una mujer de 92 años que transmite la sabiduría de la paz.
. Gracias, MAESTRO.
Feliz Navidad y Año Nuevo a todo el grupo es.charla.enfermedad.cancer.
Atentamente.
dmgs
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Un abrazo.
--
Feliz Año a todos.
Paz y amor