Tomi
unread,Sep 24, 2012, 8:00:02 AM9/24/12You do not have permission to delete messages in this group
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En las primeras arrollamos, en las segundas adormecemos. En las primeras, somos puñales jugando y robando balones en el centro del campo y saliendo a toda pastilla hacia la meta contraria como si del Dioni fuese conduciendo su camioneta de Prosegur llena de talegos. Mientras, en la segunda, nos dejamos llevar como si estuviésemos en una barca de esas de la Albufera valenciana esperando a ver un lindo patito después de comer a las 16 h. en pleno mes de Julio, después de haberte clavado una paella de impresión y con un puto calor del carajo (Arias and Zulito dedicated). En las primeras, Koke da un auténtico recital a balón parado, poniendo todos los balones perfectos para que siempre sean rematados por nuestros atacantes. En las segundas, apenas provocamos las mismas. Nos dedicamos a ver la vida venir.
En las primeras vemos el cielo despejado hacia la portería contraria y resolvemos sin mayores complicaciones. En las segundas, sobre el Manzanares se nubla y hasta termina lloviendo y todo. En las primeras, hasta Godín se disfraz de Falcao y pone el 1-0 con la misma clase que si del colombiano estuviésemos hablando. En la segunda, no estuvo Falcao, y nadie más se quiso poner su disfraz. En las primeras, el árbitro pita los penaltis que hay (clarísimo el cometido sobre Diego Costa, que transformó con sapiencia y sabiduría Radamel), pero, en la segundas partes, Muñiz nos recuerda bien lo malo malísimo que es y pasa de señalar no menos de otros dos clarísimos (uno por bando). En las primeras partes, nos divertimos, nos ilusionamos, nos recreamos. En las segundas, recordamos viejos fantasmas, cometemos errores de bulto (qué golazo el tuyo, Courtois), y terminamos con esa cosa en el estómago que se nos pone a los Atléticos mientras pensamos (“mira cómo les empaten a estos gilipollas…”).
En la primera y en la segunda, el Valladolid fue más inofensivo que Paco Martínez Soria en medio de la guerra de Afganistán (lo de tocar y tocar está muy bien, pero hay una cosa que se llama área contraria y conviene pisar la misma aunque sea muy de vez en cuando si quieres ganar un encuentro). En la primera y en la segunda, nuestros centrales, Godín y Miranda, estuvieron imperiales, colosales, inabordables.
En los finales de los partidos, de momento los puntos están cayendo en la buchaca, y eso siempre es bueno. Muy bueno. Pero, si queremos realmente ocupar el puesto que considero debemos de estar, tenemos que dejar de una puta vez la dichosa manía de encender cerillitas al lado de un surtidor de gasofa. Algún día nos estallará.
EL CRACK DEL PARTIDO: Koke. Como ya he dicho en la cróni, dio un puto recital de cómo poner los balones en jugadas de estrategia. Todos prácticamente fueron rematados por nuestros atacantes. Ni los más viejos del lugar, oigan … Este chaval anda creciendo a la misma velocidad que mi puta barriga cuarentona, la leche.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Obviamente, Courtois. No sé qué pollas quiso hacer con el balón, la verdad. Parecía un lindo nene jugando en la playita con su balón hinchable de Nivea. Por una puta gilipollez metemos a un rival en un encuentro en el que lo más peligroso que oíamos era el zumbido de una mosca revoloteando por el estadio.
ÁRBITRO: Muñiz. En su línea. Recital de tarjetas va, tarjetas viene, penalti sobre Diego Costa sorprendentemente bien pitado, se come otro de escándalo de Luis Filipe sobre un tal Lolo, otro que le hicieron a Arda por flagrante entrada dentro del área (¡no pitó ni falta!), una posible mano de Juanfran (aunque para mí fue involuntaria) y otro posible sobre Adrián, pero bueno, al menos ganamos con el tipo este en el campo, lo cual es un logro para los Atléticos. La historia así nos lo demuestra.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 1 GRADO).
Rival recién ascendido, en casa, otro encuentro de obligado cumplimiento. Nada más que decir, señorías …
Dos últimos apuntes: los días de las peñas, al fin, son días de eso, y no de las penas. Congratulémonos … Y second: en esta semana dos partidos consecutivos fuera del Calderón en Liga. Nuestro auténtica piedra en nuestros pinrreles. Confiar, se confía, pero veremos, que dijo un ciego …