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RICINA en Londres y Cataluña 2

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Agustina de Aragón

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Mar 3, 2003, 1:50:08 PM3/3/03
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El 7 de enero de 2003, publiqué en este foro:

RICINO de Al Qaeda
O, ¿Mohamed Atta en El Vendrell?

Este es el caso de la misteriosa muerte de la familia compuesta por: Julio
Collado, de 38 años; su esposa, Laura Bargués, de 34, y el hijo de ambos,
Max, de 22 meses, en El Vendrell Tarragona) el 26 de enero de 2001.

Y la de, Lucía Montero Martínez, una joven de 22 años de El Port de la
Selva (Alt Empordà), Girona, que falleció el miércoles, 7 de febrero de
2001, que presentaba gran similitud con el caso de El Vendrell.

En “RICINA en Londres y Cataluña 1”, trato de expresar las correlaciones
encontradas en este enredado asunto. Y algunas aclaraciones sobre ese
veneno desconocido.

Dadas las últimas noticias de la detención en Cataluña de un grupo
terrorista vinculado a Al Qaeda, con extensiones en Londres y en Francia,
que estaban preparando RICINA, un mortal veneno que no deja rastro en las
víctimas.


LA VANGUARDIA POLÍTICA SÁBADO, 25 ENERO 2003 pág. 15

LA POLICÍA VINCULA A LOS DETENIDOS CON GRUPOS DE RADICALES DESMANTELADOS EN
PARÍS Y LONDRES

LOS INVESTIGADORES DESCARTAN CONTACTOS CON MOHAMED ATTA EN JULIO DEL 2001

ROSA M. BOSCH

TARRAGONA.- La mayoría de las dieciseis personas detenidas en la operación
policial de ayer en Catalunya contra el terrorismo islámico están
vinculadas con la corriente salafista, una escisión del Grupo Integrista
Armado (GIA) argelino, y están relacionadas con las organizaciones de
radicales desmanteladas en los últimos meses en Francia y Gran Bretaña,
según confirmaron ayer fuentes de la unidad central de información exterior
de la policía.

Las mismas fuentes descartan que los integrantes de la célula de Hamburgo
Mohamed Atta y Ramzi Binalshibh contactaran durante su visita a España, en
julio del 2001, con ninguno de los detenidos.

“Los miembros de una corriente salafista que combatieron en la guerra de
Afganistán y en Chechenia –explicaron las mismas fuentes- se instalaron en
Francia, Gran Bretaña y Catalunya”, donde se han producido los últimos
golpes policiales. La policía francesa dio un duro revés a este grupo
islamista al detener, el pasado noviembre, a seis personas en la periferia
de París, la mayoría también de orígen argelino.

Entre ellos estaba Slimane Jalfoui, antiguo combatiente en Bosnia y a quien
la justicia francesa vincula con los terroristas que habían planificado
atentar contra la catedral de Estrasburgo, en el año 2000. La policía
considera que la estructura desmantelada en Catalunya estaba estrechamente
relacionada con los salafistas franceses y descarta que estuvieran
planificando ninguna acción en España.

Los vínculos se extienden hasta Gran Bretaña, donde el Gobierno de Blair sí
ha advertido a la ciudadanía de un posible atentado. Agentes
antiterroristas de Scotland Yard detuvieron, el pasado día 5, a seis
norteafricanos en un piso al norte de Londres al sospechar que podían
producir o almacenar ricina, un potente veneno que figura en la lista de
“agentes bioterroristas y de guerra biológica” del Gobierno británico.

Nueve días después, un policía británico moría en otra redada
antiterrorista en Manchester.

Esta última operación en España no ha aportado más datos sobre los
contactos que el piloto suicida Mohamed Atta y su compañero de piso en
Hamburgo, el yemení Ramzi Binalshibh, detenido el pasado septiembre en
Pakistán, realizaron en julio del 2001 en España.

En julio de 2001 quizá no contactasen, pero, si expedientes policiales
aseguran que Mohamed Atta estuvo en Tarragona en enero de 2001, quizá
estuvo en El Vendrell hasta o desde el día 24, y unos días más tarde el 7
de febrero, para que nadie pudiera sospechar del mismo autor, ni encontrar
coincidencias, apareció en el otro extremo, El Port de la Selva (Alt
Empordà), Girona.

Casualmente coincide la fecha de ese viaje, del que no hay más datos, con
la extraña, cruel, dramática y sin motivo, muerte de esa familia, que según
todos los síntomas, muy probablemente fue envenenada con RICINA.

Quizá esto tenga algo que ver con esa primera estancia (conocida) de Atta
en Tarragona, para enseñar la fabricación de esta arma mortal, y sus
resultados.
¿Se vieron en enero de 2001 en Tarragona, el químico de Al Qaeda, Merouane
Benahmed, y Mohamed Atta?.

“En la célula de Mohamed Bensakhria, detenido en Alicante en junio de 2001,
estaba Merouane Benahmed, un experto en química y explosivos que consiguió
escapar entonces. Merouane, junto a otros tres argelinos, fue capturado,
sin embargo, en diciembre del año pasado en Francia, comprobando las
autoridades que había mantenido contactos con la red desarticulada ayer en
Cataluña”. (La Razón 25-1-03 p.9)

RICINO de Al Qaeda 7 de enero de 2003
O, ¿Mohamed Atta en El Vendrell?


Con motivo del aniversario del 11 S, se emitió en TV3, en el programa “ARA
FA UN ANY” presentado por Ramon Rovira, “10 DIES A CATALUNYA” de Carles
Porta director y autor del guión, un documento especial de investigación
periodística, dedicado a Mohamed Atta, y sus estancias en Tarragona y
Salou.

Se tiene la certeza de que Mohamed Atta, estuvo en Enero de 2001 en
Tarragona, preparando los atentados.

Pero quizá no vino solamente a preparar los atentados de América, quizá en
su maleta también traía la fórmula de un veneno rápido y mortal que no deja
rastro, bien conocido por Bin Laden, llamado “Ricino”. Aquí lo podría
probar con facilidad y total impunidad.

Para comprobar y demostrar su eficacia a sus “alumnos” correligionarios,
solamente tuvo que, administrarlo al azar y esperar las noticias del día
siguiente. La forma de ejecución es terrorífica por su sencillez. Todo
resulta espantosamente fácil.

Pasados los atentados de Bin Laden el 11S a las Torres Gemelas, en uno de
los noticiarios de TV, (probablemente TV5), en plena guerra de los
americanos en Afganistán dan esta noticia rápidamente, y no la repiten
nunca más, ni oigo a nadie ni leo nunca más hablar de este asunto:

“El 18 de Noviembre de 2001, en una casa que, había sido habitada por la
familia de Bin Laden, en Afganistán, y se ve que ha sido abandonada
precipitadamente, entre los objetos abandonados encuentran unas libretas
con recetarios para fabricar un veneno mortal llamado “RICINO”, hecho a
base de semillas de ricino, y otros productos orgánicos, que en una pequeña
dosis es capaz de matar a una persona en cuestión de pocas horas y sin
dejar rastros físicos que puedan ser apreciables en una autopsia”.

“Los síntomas que provoca son: náuseas, fuertes e incontrolables vómitos,
gran dolor abdominal, diarrea, una fuerte deshidratación de todas las
vísceras, que lleva a una irremediable muerte muy dolorosa, todo en el
breve espacio de unas diez o doce horas. Síntomas que a primera vista
pueden ser confundidos con una gastroenteritis y que si solamente son
tratados como tal, pueden llevar irremediablemente a la muerte a las
víctimas, por paro cardíaco”.

Se da la coincidencia de que, por aquellas mismas fechas en que Atta estuvo
en Salou, ocurrió un extraño caso de envenenamiento en El Vendrell
(Tarragona), en el que pereció toda una familia, el asunto quedó archivado
como un “Expediente X”, sin que ningún análisis pudiera esclarecer el
motivo de las muertes.

Se dió la noticia en los telediarios de que en El Vendrell, 24 de enero de
2001. Una joven familia pereció víctima de una Intoxicación Química con
Cardiopatía Dilatada, dijeron los médicos.

Nos dijeron que: Acudieron a urgencias un matrimonio con gran agitación por
el dolor abdominal, vómitos y diarrea, algo que aparentaba una
gastroenteritis o “un corte de digestión”.

Atendidos y aparentemente aliviados volvieron a su domicilio, y a las pocas
horas, desesperados, volvieron a solicitar auxilio médico porque se morían
deshidratados en medio de grandes dolores. El relato de la noticia era
estremecedor. El marido gritando corría desnudo por la calle, se desprendió
de las ropas como si ardiesen, según dijo una vecina, la ropa de la mujer
parece ser que desprendía un extraño olor.

En los análisis realizados en los alimentos ingeridos y en la vivienda, no
se encontró ningún rastro de nada capaz de provocar aquellas muertes.

Resultó un caso muy misterioso e inexplicable, del que se habló bastante en
las noticias de TV. Pocos días después, en Girona una chica murió
deshidratada en medio de grandes dolores, que parecían exactamente los
mismos síntomas, y así se comentó en un periódico. Pero en las autopsias,
por más venenos que se buscaron, no se encontraron rastros de ningún veneno
conocido. Fue un auténtico Expediente X.

En el aniversario de la muerte de este joven matrimonio y su hijo, la
abuela no conforme con estos resultados, en un artículo de La Vanguardia,
todavía reclamaba a la policía que se siga investigando este caso tan
misterioso. También es curioso que este mismo caso no haya vuelto a
repetirse.

¿No hay una similitud realmente sospechosa, entre los efectos causados por
este veneno llamado “RICINO”, y el envenenamiento y muerte sin dejar
rastros, de la familia de El Vendrell y la chica de Girona?.

¿Más la coincidencia ahora confirmada de la presencia de Mohamed Atta, un
alumno privilegiado de Bin Laden, que venía de pasar una temporada con él
en Afganistán?.

Reus, Salou, Tarragona, Cambrils, Tortosa, Barcelona, Lérida y el resto del
país, tienen una amplia colonia musulmana, entre negros, moros y
pakistaníes, que se mueven con total libertad y son bienvenidos en todos
los ayuntamientos donde son empadronados con los datos que ellos dan de
palabra y sin ningún control, en la comisaría de policía de Tarragona son
amablemente aprovisionados de documentación española.

Por lo que, con diferentes nombres pueden empadronarse en todos los
ayuntamientos que les de la gana. Y así sacar “papeles para todos”. Porque
el descontrol es total. En verano, hay pueblos en que los musulmanes
superan a los autóctonos.

Así que, pensar que la presencia de Al Qaeda, se limita exclusivamente a
Salou o Tarragona, es bastante ingénuo. España es un refugio seguro para Al
Qaeda. Y Cataluña es el escondrijo perfecto para terroristas. (Aunque hay
más control en los hoteles que en los ayuntamientos, gracias a eso se sabe
lo de Atta).

Además en Cataluña cuentan con la protección de todos los partidos
políticos, cada día más islamizados, que se han prometido mutuamente no
pelearse entre ellos por la inmigración ilegal para no perjudicarse en sus
próximas campañas políticas del 2003. Su campaña podría titularse
“Políticos Catalanes Unidos por la Inmigración”. Y todos los defienden con
tanto interés como si en ello les fuera el sueldo.

Sin contar con el gran chanchullo de las ONG, incluido el Colegio de
Abogados de Cataluña, todos defensores de los “derechos” de esta gente que
los hace intocables ante cualquier ley.

Todos nuestros gobernantes dicen: “Han venido para quedarse”. Más
protección, los terroristas de Al Qaeda no la encontrarán en ningún sitio.
Por eso nos preguntamos. ¿Han convertido Cataluña en su campo de pruebas?

Resulta escalofriante pensar que hayas compartido hotel con Mohamed Atta, o
que puedas ser víctima de sus venenos...

Los americanos se preocuparon por el ántrax, ahora por la viruela, si
Cataluña, o la zona de Tarragona ha sido elegida por Al Qaeda como campo de
pruebas es por su comodidad y “discreción” o ¿por casualidad?... ¿quién se
va a preocupar por unos pueblerinos anónimos que mueren de un dolor de
tripas?.

Decían que había un equipo del FBI, investigando, pero a los musulmanes se
les ve como siempre. Aquí los terroristas de Al Qaeda pueden experimentar a
sus anchas, cogernos por sorpresa, y hacer todo lo que les de la gana con
total impunidad y amplia cobertura de sus correligionarios con la total
protección de nuestros políticos.

Si alguien no sabe de que va esta historia y le interesa:


EL PAÍS CATALUÑA Viernes, 26 de enero de 2001

Sanidad desconoce la causa de la intoxicación mortal de una pareja de El
Vendrell

LALI CAMBRA | Tarragona
Las autoridades sanitarias de Tarragona están a la espera de las autopsias
de los cadáveres de José Luis Collado y Laura Bargués, el matrimonio del El
Vendrell (Baix Penedès) que falleció por una intoxicación el miércoles,
para poder determinar las causas de su muerte ya que desconocen el producto
causante de la tragedia. El hijo del matrimonio, un niño de 22 meses, está
internado en el hospital Joan XXIII de Tarragona en estado grave y ayer
sufrió un paro cardiaco del que los médicos pudieron recuperarlo.

Según explicó ayer Joan Carulla, el delegado de Sanidad en Tarragona, se
tomaron muestras de todos los alimentos existentes en la casa del
matrimonio, así como de los insecticidas y objetos de limpieza para
determinar el agente tóxico que podría haber causado la tragedia.

Carulla expresó su extrañeza por la facilidad con la que el producto, al
que definió como 'de cardiotoxicidad elevada', habría actuado. Esta rapidez
supuso que los dos adultos fallecieran el miércoles por la tarde tras un
rápido deterioro de su estado y después de haber sido atendidos por la
mañana en el Centro de Asistencia Primaria (CAP) de El Vendrell, donde se
les diagnosticó lo que parecía una gastroenteritis.

El primero en presentar síntomas fue el pequeño Max, que fue ingresado de
urgencias la madrugada del miércoles en el hospital de Sant Pau y Santa
Tecla con vómitos y diarreas, pero en buen estado general. El matrimonio
Collado-Bargués acudió al CAP de El Vendrell por la mañana. A las nueve y
media regresó a casa después de recibir tratamiento contra una
gastroenteritis.

José Luis Collado tuvo que volver a mediodía y el rápido empeoramiento de
su estado aconsejó su traslado al hospital, mientras una ambulancia se
dirigía al domicilio con una dotación de la guardia urbana ante la sospecha
de que su esposa pudiera econtrarse en la misma situación.

La encontraron en estado choque hemodinámico, bradicardia extrema y parada
cardiorrespiratoria. Trasladada al centro sanitario, murió, igual que su
marido, poco después. El niño fue trasladado al hospital de Joan XXIII.

EL PAÍS Sábado, 27 de enero de 2001

ENTERRADA LA PAREJA QUE MURIÓ ENVENENADA POR UN PRODUCTO DESCONOCIDO EN
TARRAGONA

LALI CAMBRA | Tarragona
José Luis Collado y Laura Bergués, el matrimonio de El Vendrell (Tarragona)
que murió intoxicado el miércoles, fueron enterrados ayer. La pareja
falleció a causa de una intoxicación cuyo origen continúa siendo una
incógnita para las autoridades sanitarias.

Al parecer, el agente tóxico que les afectó actuó con una rapidez inusual y
alcanzó en pocas horas primero el corazón y después el resto de órganos. El
hijo de la pareja, Max Collado, de 21 meses continuaba ayer en estado grave
en la UCI del hospital Joan XXIII de Tarragona, mientras las
investigaciones para averiguar el origen de la intoxicación seguían sin
resultado.

El primero en ingresar en el hospital fue el pequeño Max, la madrugada del
miércoles. Sus padres acudieron por la mañana al ambulatorio de El Vendrell
y se les diagnosticó una gastroenteritis. A las 9.30 regresaban a su casa,
'con buen estado general', según la a Delegación de Sanidad en Tarragona.
Tres horas más tarde, José Luis Collado regresaba al ambulatorio con un
brusco empeoramiento. Una ambulancia fue a buscar a su esposa, pero la
mujer ya fue hallada casi muerta. Poco después fallecía su marido.

EL PAÍS Domingo, 28 de enero de 2001

FALLECE TAMBIÉN EL HIJO DE LA PAREJA MUERTA POR UNA RARA INTOXICACIÓN

LAS AUTOPSIAS NO REVELAN LA CAUSA DEL ENVENENAMIENTO

Barcelona
Max Collado Bargués, un niño de 21 meses hijo del joven matrimonio de El
Vendrell que murió el pasado día 24 víctima de una extraña intoxicación,
falleció también ayer a causa de un paro cardiaco. El pequeño se encontraba
en la unidad de cuidados intensivos del hospital Joan XXIII, de Tarragona,
donde había superado una primera insuficiencia coronaria. Ayer, sin
embargo, la miocardiopatía dilatada que segó la vida de sus padres se llevó
también la suya. Las causas siguen sin conocerse.

Ni las autopsias ni los primeros análisis toxicológicos realizados en
Barcelona han facilitado pista alguna que permita determinar las causas de
la intoxicación. Habrá que esperar al resultado de análisis más específicos
de las vísceras y líquidos corporales enviados al Instituto Nacional de
Toxicología, en Madrid. El paso del tiempo parece confirmar, sin embargo,
que cualquiera que fuera el foco de la intoxicación, se circunscribe al
domicilio del matrimonio, en una zona residencial de Sant Salvador, el
barrio marítimo de El Vendrell.

El curso que siguió la evolución de los intoxicados ha dejado perplejos a
los equipos médicos. José Luís Collado, de 38 años, y Laura Bargués, de 34,
llevaron a su pequeño hijo al servicio de urgencias del hospital de Sant
Pau i Santa Tecla la madrugada del pasado día 24. Cuando fue ingresado,
sufría vómitos y diarreas, pero su estado general era bueno. A primera hora
de la mañana, sin embargo, los padres acudieron al centro de atención
primaria de El Vendrell con los mismos síntomas que el pequeño.


EMPEORAMIENTO
Tras ser tratados de gastroenteritis, abandonaron el centro sobre las nueve
de la mañana. Apenas tres horas después, sin embargo, José Luis Collado
volvía al centro a causa de un brusco empeoramiento de los síntomas. Cuando
llegó tenía ya dificultades para hablar y una merma considerable del estado
de conciencia. Su estado empeoraba por momentos, por lo que el equipo
médico dispuso una ambulancia para trasladarlo urgentemente al hospital de
Sant Pau i Santa Tecla, en Tarragona.

Al sospechar que la esposa pudiera estar en el mismo estado, el personal
sanitario requirió una dotación de la Guardia Urbana y se trasladó al
domicilio del matrimonio. Tras forzar la puerta, encontraron a Laura
Bargués en estado de choque. Murió poco después, mientras era trasladada al
hospital, donde al cabo de poco falleció también su marido. Aunque no
presentaba la gravedad de sus padres, se decidió trasladar al niño al
hospital Joan XXIII.

'Han sufrido un proceso cataclísmico. Todo apunta a un tóxico,
probablemente químico', declaró Josep Maria Azarà, director médico del
hospital. Las autopsias revelaron que el matrimonio había fallecido de una
miocardiopatía dilatada muy severa.

Por tanto, el agente tóxico causante tuvo que ser también potente. Sin
embargo, en el registro que técnicos sanitarios hicieron en la casa no
encontraron nada sospechoso. Ni alimentos, ni restos de algún gas o
producto tóxico. Al menos en una primera observación. Las muestras que se
recogieron están siendo analizadas. La abuela del niño, que comió con el
matrimonio el día antes de su muerte, no presenta ningún síntoma.

EL PAÍS CATALUÑA Sábado, 3 de febrero de 2001

LOS ANÁLISIS NO HALLAN TÓXICOS QUÍMICOS EN LOS RESTOS DE LA FAMILIA DE EL
VENDRELL


L. CAMBRA | Tarragona
El primer informe que el Instituto Nacional de Toxicología ha remitido al
Juzgado número 2 de El Vendrell, que investiga la extraña muerte, ocurrida
el miércoles de la pasada semana, de los tres miembros de una familia de la
población, intoxicados por un agente extraño, ha descartado la existencia
de productos tóxicos químicos en los análisis realizados en las muestras de
orina, sangre y jugos gástricos. Los investigadores han mostrado su
extrañeza ante un caso que todavía no tiene explicación.

Descartados los tóxicos químicos, los analistas del Instituto de
Toxicología barajan ahora otras hipótesis, desde la acción de una toxina
botulínica hasta el envenenamiento accidental o voluntario de la familia
por algún producto líquido o gaseoso. Quedan, pues, todavía muchas
incógnitas en la extraña muerte, ocurrida el miércoles de la semana pasada,
del matrimonio formado por José Luis Collado y Laura Bargués, de 38 y 34
años respectivamente, y de su hijo Max, de 21 meses, que falleció tres días
después.

Lo único que aseguran tanto las propias autoridades sanitarias como el
director del Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona, José Luis
Valverde, es que se trata de un episodio 'restringido a lo sucedido', es
decir, a la propia familia, mensaje con el que se pretende tranquilizar a
la población del barrio de Sant Salvador de El Vendrell, donde residía.

Según explicó ayer el responsable de la delegación territorial de Sanidad
en Tarragona, Joan Carulla, 'es poco probable' la intervención de una
toxina botulínica, que suele presentarse en alimentos conservados en malas
condiciones, aunque no se podrá descartar hasta que se completen los
análisis de las muestras de comida hallada en la casa.

Por el momento se ha descartado la intervención en la intoxicación de
venenos como el arsénico, así como de productos organofosforados (los
pesticidas e insecticidas encontrados en la casa, todos de uso normal) cuya
acción no hubiera supuesto el fracaso multisistémico que los tres miembros
de la familia padecieron de forma inusualmente rápida. Murieron de una
cardiopatía dilatada severa.

El primero en ingresar en el hospital fue el niño Max Collado, de 21 meses,
alrededor de las dos de la madrugada del miércoles 24. La abuela materna y
un amigo de la familia llevaron al pequeño al hospital de Sant Pau y Santa
Tecla, en Tarragona. Tenía vómitos y diarreas, pero se encontraba en buen
estado general. A las ocho de la mañana los padres acudieron con los mismos
síntomas al centro de asistencia primaria de El Vendrell, donde fueron
tratados durante una hora de una gastroenteritis.

Ambos presentaban buen estado general y regresaron a casa. Pero apenas tres
horas más tarde José Luis Collado regresó al centro ya casi en estado de
choque. Trasladado al hospital de Tarragona, falleció al cabo de una hora.
Al sospechar que la esposa se podía encontrar en el mismo estado, una
ambulancia y una dotación de la Guardia Urbana se dirigieron a la casa del
matrimonio y hallaron a Laura Bargués inconsciente. Trasladada con urgencia
al centro sanitario, murió a los pocos minutos. El sábado siguiente murió
también el niño.

EL PAÍS Domingo, 4 de febrero de 2001

Expediente X en El Vendrell

LA CAUSA DE LA EXTRAÑA MUERTE DE UN MATRIMONIO Y SU HIJO CONTINÚA SIENDO
UNA INCÓGNITA TRAS LAS AUTOPSIAS

LALI CAMBRA | Tarragona
¿Accidente?, ¿intoxicación alimentaria?, ¿asesinato? La incertidumbre rodea
la muerte, hace diez días, de toda una familia del barrio de Sant Salvador,
en El Vendrell (Tarragona), integrada por José Luis Collado, un informático
de 38 años; Laura Bargués, trabajadora de un supermercado, de 34, y su
pequeño hijo, Max, de tan sólo 21 meses. Los tres acudieron el miércoles 24
de enero a centros hospitalarios con unos síntomas poco preocupantes y
atribuibles a una simple gastroenteritis.

El matrimonio falleció horas después. El niño, ingresado en la UCI del
hospital Joan XXIII, logró superar una parada cardiorrespiratoria, pero
murió el sábado 27. Una intoxicación de origen desconocido, según las
autoridades sanitarias de la provincia. Un caso de los más extraños, según
el director del Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona, José Luis
Valverde. Un caso que, además, entraña mayores incógnitas sobre las últimas
horas que vivió la familia.

El primero en ingresar fue el pequeño Max. A las dos de la madrugada, un
vecino y amigo de la familia, Joan Martos, recibió una llamada de Laura
Bargués. Según explica, 'estaban en la cama y ya había llegado la abuela.
Ya estaban mal. Habían llamado al Centro de Atención Primaria (CAP), y les
habían recomendado tomar agua con azúcar y zumo de limón'. No obstante,
prefirieron que la abuela y Martos llevaran a Max al hospital de Sant Pau y
Santa Tecla. Según el parte médico, el niño ingresó con vómitos y diarreas
pero en buen estado general.

A las 8.00 horas acudieron sus padres, acompañados también por Martos, al
CAP de El Vendrell. Permanecieron una hora y fueron tratados de los mismos
síntomas que su hijo y los médicos diagnosticaron una gastroenteritis. El
matrimonio Collado regresó a casa. Pero tres horas después Laura llamó de
nuevo a su vecino; su marido estaba mal. Martos acompaña a José Luis
Collado al CAP: 'Ya estaba en una situación muy peligrosa. Me esperaba en
el jardín, desnudo, cubierto sólo con un abrigo'. Llegó al centro sanitario
en estado de shock y fue trasladado al mismo hospital que su hijo. El
vecino temió entonces que Laura estuviera igual y regresó a la casa.

La policía local tuvo que forzar la puerta y encontró a la mujer desmayada.
No dio tiempo a trasladarla al hospital. Falleció en el CAP por 'shock
hemodinámico, bradicardia extrema y parada cardiorrespiratoria', según
explicó la delegación de Sanidad en Tarragona. Pocas horas después su
marido presentaba el mismo cuadro y moría en el hospital. El pequeño Max
fue trasladado a la UCI por razones preventivas.

Las autoridades sanitarias, ante la alarma creada por una 'intoxicación de
origen desconocido', acudieron al domicilio de los Collado. Tomaron
muestras de los alimentos, productos de limpieza e insecticidas existentes
en el hogar, esperando una pronta solución del caso. Pero de momento
continúa la incógnita.

Los análisis no dan pistas. Sólo se puede descartar que intervinieran
productos organofosforados, como pesticidas, y venenos como el arsénico,
que no hubieran actuado tan rápido ni hubieran provocado un 'fallo
multisistémico fatal', según lo definió Joan Carulla, delegado de Sanidad
en Tarragona, para reconocer que todas las posibilidades están abiertas.

A falta de los resultados de las muestras obtenidas de los alimentos
existentes en la casa, no se puede desestimar la intervención de algún tipo
de toxina como la botulínica. Ante el secreto del sumario decretado por el
juzgado que instruye el caso, el director del Instituto Nacional de
Toxicología de Barcelona, José Luís Valverde, lanzó un mensaje
tranquilizador a los vecinos de El Vendrell: 'Es un episodio restringido a
lo sucedido'.

El instituto remitió el pasado viernes al juzgado un primer informe de los
análisis realizados: ni la orina ni los jugos gástricos ni la sangre
contenían tóxicos químicos, lo que, si bien contribuye a descartar
determinados productos, todavía introduce mayores incógnitas al caso.

Fuentes cercanas a la investigación añaden mayor incertidumbre: ¿por qué
sólo ingresó Max en el hospital de Tarragona el miércoles de madrugada y
por qué no lo acompañaron sus padres si no estaban tan graves?, ¿por qué
estaba desnudo José Luis Collado cuando regresó al CAP a las doce del
mediodía?, ¿por qué se registró una llamada telefónica justo después de la
partida del marido entre Laura y una amiga con la que conversó durante un
buen rato, justo antes de que, según las mismas fuentes, ella misma
requiriera la presencia de una ambulancia? 'El instituto con el que
colaboramos y los juzgados con los que estamos en contacto continuarán
trabajando', asegura Carulla.

Los vecinos de los Collado admiten cierta inquietud, de la que no se
repondrán hasta que las autoridades sanitarias tengan una explicación sobre
la muerte de la familia. Pero además, si algo existe, es indignación por
las sugerencias y rumores vertidos acerca de la pareja.

Según Martos, que es el presidente de la asociación de vecinos, los
Collado llegaron al barrio hace dos años, aunque llevaban mucho tiempo
veraneando en El Vendrell. 'Hace una semana Laura me comentaba lo bien que
estaban, habían pagado la casa y podían estar tranquilos', explica. Y niega
que el matrimonio pudiera estar involucrado en actividades sectarias, uno
de los rumores que han surgido tras el misterio de estas muertes, ni que
fueran especialmente amantes de productos naturistas, como también se ha
comentado.

EL PAÍS CATALUÑA Miércoles, 7 de febrero de 2001

DESCARTADO EL HOMICIDIO EN LA EXTRAÑA MUERTE DE UNA FAMILIA DE EL VENDRELL

LALI CAMBRA | Tarragona
La investigación que lleva el Juzgado número 2 de El Vendrell (Baix
Penedès) sobre la extraña muerte un matrimonio y de su hijo de 21 meses el
pasado 24 de enero ha llevado a desechar por ahora la hipótesis de que el
suceso se debiera a un homicidio.

Asimismo se ha descartado que la pareja y su hijo fallecieran a causa de la
ingestión de agua o la inhalación de algún gas. En este sentido, toma
fuerza para los investigadores la posibilidad de que la causa de las
muertes fuera una intoxicación alimentaria, y por ello centran su trabajo
en los comestibles recogidos en el domicilio de la familia Collado.

José María Parra, fiscal jefe de la Audiencia de Tarragona, explicó ayer
que por el momento se descarta la intervención de una tercera persona en la
extraña muerte por intoxicación de José Luis Collado, de 38 años; su
esposa, Laura Bargués, de 34, y el hijo de ambos, Max, de 21 meses, tras la
investigación realizada en el propio entorno de la familia y de sus
vecinos. Según el fiscal, se están rastreando las hipótesis más remotas,
aunque -reiteró- cobra fuerza como causa de la muerte la intoxicación
alimentaria.

El fiscal recordó que se está pendiente del resultado de los análisis
microbiológicos de los productos hallados en la casa que realiza el
Instituto Nacional de Toxicología con la colaboración del laboratorio de la
Universidad Carlos III de Madrid. Asimismo, Parra alertó del cuidado con el
que los ciudadanos deberían tratar los 'productos artesanales que circulan
fuera de los circuitos comerciales'.

Fuentes cercanas a la investigación explican que uno de los productos en
los que se centran los análisis es un paté que la familia pudo haber
ingerido poco antes de su muerte. Faltaría por determinar qué tóxico
concreto del alimento fue el causante de las tres muertes.


FUERTES VÓMITOS
Los dos integrantes del matrimonio Collado Bargués fallecieron el miércoles
24 de enero pocas horas después de acudir al centro de asistencia primaria
(CAP) de El Vendrell con un cuadro de fuertes vómitos y diarreas.

La visita del matrimonio al CAP se produjo a primera hora de la mañana, y
tras ser atendidos, fueron enviados a casa. A mediodía José Luis Collado
regresó al centro médico y, ante la gravedad de su caso, el responsables
sanitarios enviaron un equipo a la vivienda del matrimonio, donde
encontraron a la mujer en grave estado. Poco después la pareja fallecía. El
hijo del matrimonio fue ingresado durante la madrugada del día 24 en el
hospital de Sant Pau i Santa Tecla aquejado de los mismos síntomas. Fue
derivado a la unidad de cuidados intensivos del hospital Joan XXIII de
Tarragona y falleció durante la madrugada del sábado, aun después de haber
superado una parada cardiorrespiratoria.

Según informaron las autoridades sanitarias, los tres fueron afectados de
forma rápida y fulminante por algún tóxico que les provocó un fallo
multisistémico y que atacó directamente al corazón. El caso ha sido
calificado de 'muy extraño' por los investigadores, pero aseguran que se
trata de un episodio 'restringido', con lo que pretenden paliar la alarma
que el suceso produjo entre la población del barrio marítimo de Sant
Salvador, donde residía la familia. Algunos vecinos llegaron a sospechar de
las emanaciones de las alcantarillas como causantes de la tragedia.

EL PAÍS CATALUÑA Domingo, 11 de febrero de 2001

LA AUTOPSIA NO ACLARA LA MUERTE REPENTINA DE UNA JOVEN

G. B. | Girona
Una joven de 22 años de El Port de la Selva (Alt Empordà), Lucía Montero
Martínez, falleció el miércoles por la noche de forma repentina y por
causas aparentemente inexplicables, ya que no sufría ninguna enfermedad y
la autopsia no ha permitido aclarar el motivo de la muerte.

La joven cenó en casa de sus padres y de pronto empezó a notar un fuerte
dolor de barriga. Horas más tarde, su malestar se agudizó y, con síntomas
de asfixia, corrió hacia el lavabo, donde cayó al suelo fulminada. Sus
padres avisaron a una ambulancia, que la trasladó al centro de asistencia
primaria de Llançà, donde ya ingresó cadáver.

La autopsia certificó una muerte por parada cardiorrespiratoria, aunque no
pudo determinar las causas del fallecimiento. Por ello se enviaron muestras
de tejido, de sangre y de jugos gástricos de la joven al Instituto de
Toxicología, por si unos análisis más detallados pueden detectar algún tipo
de intoxicación.

La joven había comido lo mismo que sus padres. Esta muerte presenta cierta
similitud con el fallecimiento aún no aclarado de una pareja y su hijo en
El Vendrell. El pasado 24 de enero el matrimonio acudió al centro de
asistencia primaria de El Vendrell con diarreas y vómitos. La mujer murió
en este centro y el marido falleció posteriormente en el hospital. El hijo,
de 21 meses, murió al cabo de cuatro días.

LA VANGUARDIA JUEVES, 24 ENERO 2002

MUERTE SIN CAUSA

LAS INVESTIGACIONES NO LOGRAN DETERMINAR QUÉ PRODUCTO MATÓ A LA FAMILIA DE
EL VENDRELL, UN AÑO DESPUÉS DE LOS HECHOS

ROSA M. BOSCH
El Vendrell

Ni pesticidas, ni raticidas, ni cianuro, ni setas, ni arsénico... Nada de
nada. Ni el Instituto Nacional de Toxicología (INT) ni las investigaciones
emprendidas por el juzgado número 2 de El Vendrell han logrado determinar
qué tóxico causó la muerte, el 24 de enero del 2001, de Julio Collado, de
38 años; de su esposa, Laura Bargués, de 34, y tres días después del hijo
de ambos, Max, de 22 meses. Los hechos sucedieron en el barrio marítimo de
Sant Salvador, en El Vendrell.

"No pararé, haré lo que haga falta hasta saber de qué murieron", comentaba
ayer Montserrat Palau, la madre de Laura Bargués. "Estoy convencida de que
nos ocultan información; es increíble que en el siglo XXI no se sepa qué
los mató", añadía desolada. Sus abogados han presentado este mes un escrito
en el juzgado en el que piden que "se requiera al Ayuntamiento de El
Vendrell que entregue, de una vez, el informe sobre el funcionamiento de un
colector de aguas residuales que el día de los hechos estaba en obras en el
barrio", manifiesta la letrada Ana Isabel Montiel.

La madre ha reiterado que la madrugada del día 24, cuando su hija la avisó
de que se sentían mal, al llegar a su casa notó un "olor muy, muy fuerte".
También una vecina que fue a recoger al CAP de El Vendrell la ropa de Laura
explicó ayer que "me mareé del penetrante hedor de la ropa". La hipótesis
que barajan los abogados de la familia muerta es que dicho olor procediera
"de la emanación de gases procedentes de la red de cloacas, como gas metano
o cloro, que se utiliza para la desinfección", añade la abogada, quien ayer
insistió en que, un año después de los hechos, a la mesa del juez no ha
llegado documentación alguna del Ayuntamiento de El Vendrell sobre el
funcionamiento del colector y sobre las obras de gasificación de la zona.

El fiscal jefe de la Audiencia de Tarragona, José María Parra, afirmó que
"el caso está pendiente de archivo" debido a la falta de pruebas que puedan
encaminar la investigación en una dirección u en otra. "El desinterés del
juzgado por este caso es pasmoso -añadió ayer la abogada-. Si el juez
procede al archivo, recurriremos y presentaremos una queja ante el Consejo
General del Poder Judicial."

El Instituto Nacional de Toxicología remitió a finales del año pasado el
informe que considera definitivo sobre los análisis toxicológicos. "No
aclara nada, lo único que hace es apuntar una hipótesis: la ingestión de
cardiotónicos, algo que nosotros rechazamos de plano porque nadie de la
familia sufría del corazón y por tanto no tomaba este medicamento y,
además, no se halló ningún rastro del mismo en los cuerpos de los padres",
explica Montiel.

El fracaso de las pesquisas ha desolado a la familia, que está convencida
de que "o nos ocultan información o ha habido negligencia".

LA VANGUARDIA SOCIEDAD MIÉRCOLES, 6 FEBRERO 2002

EL AYUNTAMIENTO DE EL VENDRELL RETRASA EL CASO DE LOS INTOXICADOS

LOS ABOGADOS DE LA FAMILIA DENUNCIAN QUE, UN AÑO DESPUÉS DE LOS HECHOS, EL
CONSISTORIO TODAVÍA NO HA ENVIADO EL INFORME REQUERIDO POR EL JUEZ

JORDI PEY
LOS HECHOS QUE CAUSARON LA MUERTE DE LA FAMILIA SE PRODUJERON EN SU
VIVIENDA, EN LA CALLE ABAT ESCARRÉ

ROSA M. BOSCH
Tarragona. - El Ayuntamiento de El Vendrell ha tardado medio año en enviar
al juzgado número 2 de El Vendrell el informe, requerido en dos ocasiones,
que puede aportar nuevos datos sobre las causas de la muerte de Julio
Collado, de 38 años; su esposa, Laura Bargués, de 34, y el hijo de ambos,
Max, de 22 meses, hace poco más de un año.

El informe, remitido esta semana según aseguró ayer el concejal Jaume
Domingo, debe determinar la situación del alcantarillado de Sant Salvador y
las obras realizadas en el colector de aguas residuales del barrio durante
las fechas en que murió por intoxicación la familia.

Fueron los abogados de la familia fallecida los que denunciaron que al
cumplirse un año de los hechos el Ayuntamiento todavía no había enviado el
citado informe, requerido por el juez el pasado mes de agosto y, de nuevo,
en enero. De hecho, el propio alcalde, Benet Jané, manifestó no tener
constancia de que el juez hubiera pedido tales documentos.

Posteriormente, la semana pasada, el Ayuntamiento reconoció que,
efectivamente, en agosto pasado se recibió el requerimiento, aunque al
parecer se había "traspapelado".

Los familiares de los fallecidos, representados por la letrada Ana Isabel
Montiel, han decidido encargar un informe a un perito independiente para
constrastar el realizado por el Instituto Nacional de Toxicología (INT).

Toxicología apunta en su último trabajo que debido al rápido desenlace y al
diagnóstico clínico de miocardiopatía dilatada del niño Max Collado se
induce a la conclusión de que la muerte de los tres "es compatible con la
intoxicación por sustancias cardiotónicas por vía oral". Los cardiotónicos
se utilizan para el tratamiento de las cardiopatías, aunque ninguno de los
tres sufría enfermedades coronarias. "Nuestro perito rechaza de plano esta
hipótesis y considera que la causa podría ser la ingestión de algún tipo de
bacteria a través del agua del grifo", explica Montiel.

El INT descarta que la muerte se produjera por la inhalación de alguna
sustancia tóxica, hipótesis que inicialmente barajó la familia,
decantándose por la ingestión. También rechaza una intoxicación por toxina
botulímica, después de analizarse un paté, garbanzos y salsichas. El INT
confirma que los tres murieron por la misma causa, aunque no puede precisar
un tóxico específico.

La extraña muerte de la familia conmocionó a los vecinos de Sant Salvador,
que muestran su preocupación por el hecho de que, un año después de la
tragedia, todavía no se hayan esclarecido las causas.


Asunto: RICINA en Londres y Cataluña 2


Asunto: RICINO de Al Qaeda

Fecha de salida: 7/01/03

O, ¿Mohamed Atta en El Vendrell?

Con motivo del aniversario del 11 S, se emitió en TV3, en el programa “ARA
FA UN ANY” presentado por Ramon Rovira, “10 DIES A CATALUNYA” de Carles
Porta director y autor del guión, un documento especial de investigación
periodística, dedicado a Mohamed Atta, y sus estancias en Tarragona y
Salou.

Se tiene la certeza de que Mohamed Atta, estuvo en Enero de 2001 en
Tarragona, preparando los atentados.

Pero quizá no vino solamente a preparar los atentados de América, quizá en
su maleta también traía la fórmula de un veneno rápido y mortal que no deja
rastro, bien conocido por Bin Laden, llamado “Ricino”. Aquí lo podría
probar con facilidad y total impunidad.

Para comprobar y demostrar su eficacia a sus “alumnos” correligionarios,
solamente tuvo que, administrarlo al azar y esperar las noticias del día
siguiente. La forma de ejecución es terrorífica por su sencillez. Todo
resulta espantosamente fácil.

Pasados los atentados de Bin Laden el 11S a las Torres Gemelas, en uno de
los noticiarios de TV, (probablemente TV5), en plena guerra de los
americanos en Afganistán dan esta noticia rápidamente, y no la repiten
nunca más, ni oigo a nadie ni leo nunca más hablar de este asunto:

“El 18 de Noviembre de 2001, en una casa que, había sido habitada por la
familia de Bin Laden, en Afganistán, y se ve que ha sido abandonada
precipitadamente, entre los objetos abandonados encuentran unas libretas
con recetarios para fabricar un veneno mortal llamado “RICINO”, hecho a
base de semillas de ricino, y otros productos orgánicos, que en una pequeña
dosis es capaz de matar a una persona en cuestión de pocas horas y sin
dejar rastros físicos que puedan ser apreciables en una autopsia”.

“Los síntomas que provoca son: náuseas, fuertes e incontrolables vómitos,
gran dolor abdominal, diarrea, una fuerte deshidratación de todas las
vísceras, que lleva a una irremediable muerte muy dolorosa, todo en el
breve espacio de unas diez o doce horas. Síntomas que a primera vista
pueden ser confundidos con una gastroenteritis y que si solamente son
tratados como tal, pueden llevar irremediablemente a la muerte a las
víctimas, por paro cardíaco”.

Se da la coincidencia de que, por aquellas mismas fechas en que Atta estuvo
en Salou, ocurrió un extraño caso de envenenamiento en El Vendrell
(Tarragona), en el que pereció toda una familia, el asunto quedó archivado
como un “Expediente X”, sin que ningún análisis pudiera esclarecer el
motivo de las muertes.

Se dió la noticia en los telediarios de que en El Vendrell, 24 de enero de
2001. Una joven familia pereció víctima de una Intoxicación Química con
Cardiopatía Dilatada, dijeron los médicos.

Nos dijeron que: Acudieron a urgencias un matrimonio con gran agitación por
el dolor abdominal, vómitos y diarrea, algo que aparentaba una
gastroenteritis o “un corte de digestión”.

Atendidos y aparentemente aliviados volvieron a su domicilio, y a las pocas
horas, desesperados, volvieron a solicitar auxilio médico porque se morían
deshidratados en medio de grandes dolores. El relato de la noticia era
estremecedor. El marido gritando corría desnudo por la calle, se desprendió
de las ropas como si ardiesen, según dijo una vecina, la ropa de la mujer
parece ser que desprendía un extraño olor.

En los análisis realizados en los alimentos ingeridos y en la vivienda, no
se encontró ningún rastro de nada capaz de provocar aquellas muertes.

Resultó un caso muy misterioso e inexplicable, del que se habló bastante en
las noticias de TV. Pocos días después, en Girona una chica murió
deshidratada en medio de grandes dolores, que parecían exactamente los
mismos síntomas, y así se comentó en un periódico. Pero en las autopsias,
por más venenos que se buscaron, no se encontraron rastros de ningún veneno
conocido. Fue un auténtico Expediente X.

En el aniversario de la muerte de este joven matrimonio y su hijo, la
abuela no conforme con estos resultados, en un artículo de La Vanguardia,
todavía reclamaba a la policía que se siga investigando este caso tan
misterioso. También es curioso que este mismo caso no haya vuelto a
repetirse.

¿No hay una similitud realmente sospechosa, entre los efectos causados por
este veneno llamado “RICINO”, y el envenenamiento y muerte sin dejar
rastros, de la familia de El Vendrell y la chica de Girona?.

¿Más la coincidencia ahora confirmada de la presencia de Mohamed Atta, un
alumno privilegiado de Bin Laden, que venía de pasar una temporada con él
en Afganistán?.

Reus, Salou, Tarragona, Cambrils, Tortosa, Barcelona, Lérida y el resto del
país, tienen una amplia colonia musulmana, entre negros, moros y
pakistaníes, que se mueven con total libertad y son bienvenidos en todos
los ayuntamientos donde son empadronados con los datos que ellos dan de
palabra y sin ningún control, en la comisaría de policía de Tarragona son
amablemente aprovisionados de documentación española.

Por lo que, con diferentes nombres pueden empadronarse en todos los
ayuntamientos que les de la gana. Y así sacar “papeles para todos”. Porque
el descontrol es total. En verano, hay pueblos en que los musulmanes
superan a los autóctonos.

Así que, pensar que la presencia de Al Qaeda, se limita exclusivamente a
Salou o Tarragona, es bastante ingénuo. España es un refugio seguro para Al
Qaeda. Y Cataluña es el escondrijo perfecto para terroristas. (Aunque hay
más control en los hoteles que en los ayuntamientos, gracias a eso se sabe
lo de Atta).

Además en Cataluña cuentan con la protección de todos los partidos
políticos, cada día más islamizados, que se han prometido mutuamente no
pelearse entre ellos por la inmigración ilegal para no perjudicarse en sus
próximas campañas políticas del 2003. Su campaña podría titularse
“Políticos Catalanes Unidos por la Inmigración”. Y todos los defienden con
tanto interés como si en ello les fuera el sueldo.

Sin contar con el gran chanchullo de las ONG, incluido el Colegio de
Abogados de Cataluña, todos defensores de los “derechos” de esta gente que
los hace intocables ante cualquier ley.

Todos nuestros gobernantes dicen: “Han venido para quedarse”. Más
protección, los terroristas de Al Qaeda no la encontrarán en ningún sitio.
Por eso nos preguntamos. ¿Han convertido Cataluña en su campo de pruebas?

Resulta escalofriante pensar que hayas compartido hotel con Mohamed Atta, o
que puedas ser víctima de sus venenos...

Los americanos se preocuparon por el ántrax, ahora por la viruela, si
Cataluña, o la zona de Tarragona ha sido elegida por Al Qaeda como campo de
pruebas es por su comodidad y “discreción” o ¿por casualidad?... ¿quién se
va a preocupar por unos pueblerinos anónimos que mueren de un dolor de
tripas?.

Decían que había un equipo del FBI, investigando, pero a los musulmanes se
les ve como siempre. Aquí los terroristas de Al Qaeda pueden experimentar a
sus anchas, cogernos por sorpresa, y hacer todo lo que les de la gana con
total impunidad y amplia cobertura de sus correligionarios con la total
protección de nuestros políticos.

Si alguien no sabe de que va esta historia y le interesa:


EL PAÍS CATALUÑA Viernes, 26 de enero de 2001

Sanidad desconoce la causa de la intoxicación mortal de una pareja de El
Vendrell

LALI CAMBRA | Tarragona
Las autoridades sanitarias de Tarragona están a la espera de las autopsias
de los cadáveres de José Luis Collado y Laura Bargués, el matrimonio del El
Vendrell (Baix Penedès) que falleció por una intoxicación el miércoles,
para poder determinar las causas de su muerte ya que desconocen el producto
causante de la tragedia. El hijo del matrimonio, un niño de 22 meses, está
internado en el hospital Joan XXIII de Tarragona en estado grave y ayer
sufrió un paro cardiaco del que los médicos pudieron recuperarlo.

Según explicó ayer Joan Carulla, el delegado de Sanidad en Tarragona, se
tomaron muestras de todos los alimentos existentes en la casa del
matrimonio, así como de los insecticidas y objetos de limpieza para
determinar el agente tóxico que podría haber causado la tragedia.

Carulla expresó su extrañeza por la facilidad con la que el producto, al
que definió como 'de cardiotoxicidad elevada', habría actuado. Esta rapidez
supuso que los dos adultos fallecieran el miércoles por la tarde tras un
rápido deterioro de su estado y después de haber sido atendidos por la
mañana en el Centro de Asistencia Primaria (CAP) de El Vendrell, donde se
les diagnosticó lo que parecía una gastroenteritis.

El primero en presentar síntomas fue el pequeño Max, que fue ingresado de
urgencias la madrugada del miércoles en el hospital de Sant Pau y Santa
Tecla con vómitos y diarreas, pero en buen estado general. El matrimonio
Collado-Bargués acudió al CAP de El Vendrell por la mañana. A las nueve y
media regresó a casa después de recibir tratamiento contra una
gastroenteritis.

José Luis Collado tuvo que volver a mediodía y el rápido empeoramiento de
su estado aconsejó su traslado al hospital, mientras una ambulancia se
dirigía al domicilio con una dotación de la guardia urbana ante la sospecha
de que su esposa pudiera econtrarse en la misma situación.

La encontraron en estado choque hemodinámico, bradicardia extrema y parada
cardiorrespiratoria. Trasladada al centro sanitario, murió, igual que su
marido, poco después. El niño fue trasladado al hospital de Joan XXIII.

EL PAÍS Sábado, 27 de enero de 2001

ENTERRADA LA PAREJA QUE MURIÓ ENVENENADA POR UN PRODUCTO DESCONOCIDO EN
TARRAGONA

LALI CAMBRA | Tarragona
José Luis Collado y Laura Bergués, el matrimonio de El Vendrell (Tarragona)
que murió intoxicado el miércoles, fueron enterrados ayer. La pareja
falleció a causa de una intoxicación cuyo origen continúa siendo una
incógnita para las autoridades sanitarias.

Al parecer, el agente tóxico que les afectó actuó con una rapidez inusual y
alcanzó en pocas horas primero el corazón y después el resto de órganos. El
hijo de la pareja, Max Collado, de 21 meses continuaba ayer en estado grave
en la UCI del hospital Joan XXIII de Tarragona, mientras las
investigaciones para averiguar el origen de la intoxicación seguían sin
resultado.

El primero en ingresar en el hospital fue el pequeño Max, la madrugada del
miércoles. Sus padres acudieron por la mañana al ambulatorio de El Vendrell
y se les diagnosticó una gastroenteritis. A las 9.30 regresaban a su casa,
'con buen estado general', según la a Delegación de Sanidad en Tarragona.
Tres horas más tarde, José Luis Collado regresaba al ambulatorio con un
brusco empeoramiento. Una ambulancia fue a buscar a su esposa, pero la
mujer ya fue hallada casi muerta. Poco después fallecía su marido.

EL PAÍS Domingo, 28 de enero de 2001

FALLECE TAMBIÉN EL HIJO DE LA PAREJA MUERTA POR UNA RARA INTOXICACIÓN

LAS AUTOPSIAS NO REVELAN LA CAUSA DEL ENVENENAMIENTO

Barcelona
Max Collado Bargués, un niño de 21 meses hijo del joven matrimonio de El
Vendrell que murió el pasado día 24 víctima de una extraña intoxicación,
falleció también ayer a causa de un paro cardiaco. El pequeño se encontraba
en la unidad de cuidados intensivos del hospital Joan XXIII, de Tarragona,
donde había superado una primera insuficiencia coronaria. Ayer, sin
embargo, la miocardiopatía dilatada que segó la vida de sus padres se llevó
también la suya. Las causas siguen sin conocerse.

Ni las autopsias ni los primeros análisis toxicológicos realizados en
Barcelona han facilitado pista alguna que permita determinar las causas de
la intoxicación. Habrá que esperar al resultado de análisis más específicos
de las vísceras y líquidos corporales enviados al Instituto Nacional de
Toxicología, en Madrid. El paso del tiempo parece confirmar, sin embargo,
que cualquiera que fuera el foco de la intoxicación, se circunscribe al
domicilio del matrimonio, en una zona residencial de Sant Salvador, el
barrio marítimo de El Vendrell.

El curso que siguió la evolución de los intoxicados ha dejado perplejos a
los equipos médicos. José Luís Collado, de 38 años, y Laura Bargués, de 34,
llevaron a su pequeño hijo al servicio de urgencias del hospital de Sant
Pau i Santa Tecla la madrugada del pasado día 24. Cuando fue ingresado,
sufría vómitos y diarreas, pero su estado general era bueno. A primera hora
de la mañana, sin embargo, los padres acudieron al centro de atención
primaria de El Vendrell con los mismos síntomas que el pequeño.


EMPEORAMIENTO
Tras ser tratados de gastroenteritis, abandonaron el centro sobre las nueve
de la mañana. Apenas tres horas después, sin embargo, José Luis Collado
volvía al centro a causa de un brusco empeoramiento de los síntomas. Cuando
llegó tenía ya dificultades para hablar y una merma considerable del estado
de conciencia. Su estado empeoraba por momentos, por lo que el equipo
médico dispuso una ambulancia para trasladarlo urgentemente al hospital de
Sant Pau i Santa Tecla, en Tarragona.

Al sospechar que la esposa pudiera estar en el mismo estado, el personal
sanitario requirió una dotación de la Guardia Urbana y se trasladó al
domicilio del matrimonio. Tras forzar la puerta, encontraron a Laura
Bargués en estado de choque. Murió poco después, mientras era trasladada al
hospital, donde al cabo de poco falleció también su marido. Aunque no
presentaba la gravedad de sus padres, se decidió trasladar al niño al
hospital Joan XXIII.

'Han sufrido un proceso cataclísmico. Todo apunta a un tóxico,
probablemente químico', declaró Josep Maria Azarà, director médico del
hospital. Las autopsias revelaron que el matrimonio había fallecido de una
miocardiopatía dilatada muy severa.

Por tanto, el agente tóxico causante tuvo que ser también potente. Sin
embargo, en el registro que técnicos sanitarios hicieron en la casa no
encontraron nada sospechoso. Ni alimentos, ni restos de algún gas o
producto tóxico. Al menos en una primera observación. Las muestras que se
recogieron están siendo analizadas. La abuela del niño, que comió con el
matrimonio el día antes de su muerte, no presenta ningún síntoma.

EL PAÍS CATALUÑA Sábado, 3 de febrero de 2001

LOS ANÁLISIS NO HALLAN TÓXICOS QUÍMICOS EN LOS RESTOS DE LA FAMILIA DE EL
VENDRELL


L. CAMBRA | Tarragona
El primer informe que el Instituto Nacional de Toxicología ha remitido al
Juzgado número 2 de El Vendrell, que investiga la extraña muerte, ocurrida
el miércoles de la pasada semana, de los tres miembros de una familia de la
población, intoxicados por un agente extraño, ha descartado la existencia
de productos tóxicos químicos en los análisis realizados en las muestras de
orina, sangre y jugos gástricos. Los investigadores han mostrado su
extrañeza ante un caso que todavía no tiene explicación.

Descartados los tóxicos químicos, los analistas del Instituto de
Toxicología barajan ahora otras hipótesis, desde la acción de una toxina
botulínica hasta el envenenamiento accidental o voluntario de la familia
por algún producto líquido o gaseoso. Quedan, pues, todavía muchas
incógnitas en la extraña muerte, ocurrida el miércoles de la semana pasada,
del matrimonio formado por José Luis Collado y Laura Bargués, de 38 y 34
años respectivamente, y de su hijo Max, de 21 meses, que falleció tres días
después.

Lo único que aseguran tanto las propias autoridades sanitarias como el
director del Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona, José Luis
Valverde, es que se trata de un episodio 'restringido a lo sucedido', es
decir, a la propia familia, mensaje con el que se pretende tranquilizar a
la población del barrio de Sant Salvador de El Vendrell, donde residía.

Según explicó ayer el responsable de la delegación territorial de Sanidad
en Tarragona, Joan Carulla, 'es poco probable' la intervención de una
toxina botulínica, que suele presentarse en alimentos conservados en malas
condiciones, aunque no se podrá descartar hasta que se completen los
análisis de las muestras de comida hallada en la casa.

Por el momento se ha descartado la intervención en la intoxicación de
venenos como el arsénico, así como de productos organofosforados (los
pesticidas e insecticidas encontrados en la casa, todos de uso normal) cuya
acción no hubiera supuesto el fracaso multisistémico que los tres miembros
de la familia padecieron de forma inusualmente rápida. Murieron de una
cardiopatía dilatada severa.

El primero en ingresar en el hospital fue el niño Max Collado, de 21 meses,
alrededor de las dos de la madrugada del miércoles 24. La abuela materna y
un amigo de la familia llevaron al pequeño al hospital de Sant Pau y Santa
Tecla, en Tarragona. Tenía vómitos y diarreas, pero se encontraba en buen
estado general. A las ocho de la mañana los padres acudieron con los mismos
síntomas al centro de asistencia primaria de El Vendrell, donde fueron
tratados durante una hora de una gastroenteritis.

Ambos presentaban buen estado general y regresaron a casa. Pero apenas tres
horas más tarde José Luis Collado regresó al centro ya casi en estado de
choque. Trasladado al hospital de Tarragona, falleció al cabo de una hora.
Al sospechar que la esposa se podía encontrar en el mismo estado, una
ambulancia y una dotación de la Guardia Urbana se dirigieron a la casa del
matrimonio y hallaron a Laura Bargués inconsciente. Trasladada con urgencia
al centro sanitario, murió a los pocos minutos. El sábado siguiente murió
también el niño.

EL PAÍS Domingo, 4 de febrero de 2001

Expediente X en El Vendrell

LA CAUSA DE LA EXTRAÑA MUERTE DE UN MATRIMONIO Y SU HIJO CONTINÚA SIENDO
UNA INCÓGNITA TRAS LAS AUTOPSIAS

LALI CAMBRA | Tarragona
¿Accidente?, ¿intoxicación alimentaria?, ¿asesinato? La incertidumbre rodea
la muerte, hace diez días, de toda una familia del barrio de Sant Salvador,
en El Vendrell (Tarragona), integrada por José Luis Collado, un informático
de 38 años; Laura Bargués, trabajadora de un supermercado, de 34, y su
pequeño hijo, Max, de tan sólo 21 meses. Los tres acudieron el miércoles 24
de enero a centros hospitalarios con unos síntomas poco preocupantes y
atribuibles a una simple gastroenteritis.

El matrimonio falleció horas después. El niño, ingresado en la UCI del
hospital Joan XXIII, logró superar una parada cardiorrespiratoria, pero
murió el sábado 27. Una intoxicación de origen desconocido, según las
autoridades sanitarias de la provincia. Un caso de los más extraños, según
el director del Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona, José Luis
Valverde. Un caso que, además, entraña mayores incógnitas sobre las últimas
horas que vivió la familia.

El primero en ingresar fue el pequeño Max. A las dos de la madrugada, un
vecino y amigo de la familia, Joan Martos, recibió una llamada de Laura
Bargués. Según explica, 'estaban en la cama y ya había llegado la abuela.
Ya estaban mal. Habían llamado al Centro de Atención Primaria (CAP), y les
habían recomendado tomar agua con azúcar y zumo de limón'. No obstante,
prefirieron que la abuela y Martos llevaran a Max al hospital de Sant Pau y
Santa Tecla. Según el parte médico, el niño ingresó con vómitos y diarreas
pero en buen estado general.

A las 8.00 horas acudieron sus padres, acompañados también por Martos, al
CAP de El Vendrell. Permanecieron una hora y fueron tratados de los mismos
síntomas que su hijo y los médicos diagnosticaron una gastroenteritis. El
matrimonio Collado regresó a casa. Pero tres horas después Laura llamó de
nuevo a su vecino; su marido estaba mal. Martos acompaña a José Luis
Collado al CAP: 'Ya estaba en una situación muy peligrosa. Me esperaba en
el jardín, desnudo, cubierto sólo con un abrigo'. Llegó al centro sanitario
en estado de shock y fue trasladado al mismo hospital que su hijo. El
vecino temió entonces que Laura estuviera igual y regresó a la casa.

La policía local tuvo que forzar la puerta y encontró a la mujer desmayada.
No dio tiempo a trasladarla al hospital. Falleció en el CAP por 'shock
hemodinámico, bradicardia extrema y parada cardiorrespiratoria', según
explicó la delegación de Sanidad en Tarragona. Pocas horas después su
marido presentaba el mismo cuadro y moría en el hospital. El pequeño Max
fue trasladado a la UCI por razones preventivas.

Las autoridades sanitarias, ante la alarma creada por una 'intoxicación de
origen desconocido', acudieron al domicilio de los Collado. Tomaron
muestras de los alimentos, productos de limpieza e insecticidas existentes
en el hogar, esperando una pronta solución del caso. Pero de momento
continúa la incógnita.

Los análisis no dan pistas. Sólo se puede descartar que intervinieran
productos organofosforados, como pesticidas, y venenos como el arsénico,
que no hubieran actuado tan rápido ni hubieran provocado un 'fallo
multisistémico fatal', según lo definió Joan Carulla, delegado de Sanidad
en Tarragona, para reconocer que todas las posibilidades están abiertas.

A falta de los resultados de las muestras obtenidas de los alimentos
existentes en la casa, no se puede desestimar la intervención de algún tipo
de toxina como la botulínica. Ante el secreto del sumario decretado por el
juzgado que instruye el caso, el director del Instituto Nacional de
Toxicología de Barcelona, José Luís Valverde, lanzó un mensaje
tranquilizador a los vecinos de El Vendrell: 'Es un episodio restringido a
lo sucedido'.

El instituto remitió el pasado viernes al juzgado un primer informe de los
análisis realizados: ni la orina ni los jugos gástricos ni la sangre
contenían tóxicos químicos, lo que, si bien contribuye a descartar
determinados productos, todavía introduce mayores incógnitas al caso.

Fuentes cercanas a la investigación añaden mayor incertidumbre: ¿por qué
sólo ingresó Max en el hospital de Tarragona el miércoles de madrugada y
por qué no lo acompañaron sus padres si no estaban tan graves?, ¿por qué
estaba desnudo José Luis Collado cuando regresó al CAP a las doce del
mediodía?, ¿por qué se registró una llamada telefónica justo después de la
partida del marido entre Laura y una amiga con la que conversó durante un
buen rato, justo antes de que, según las mismas fuentes, ella misma
requiriera la presencia de una ambulancia? 'El instituto con el que
colaboramos y los juzgados con los que estamos en contacto continuarán
trabajando', asegura Carulla.

Los vecinos de los Collado admiten cierta inquietud, de la que no se
repondrán hasta que las autoridades sanitarias tengan una explicación sobre
la muerte de la familia. Pero además, si algo existe, es indignación por
las sugerencias y rumores vertidos acerca de la pareja.

Según Martos, que es el presidente de la asociación de vecinos, los
Collado llegaron al barrio hace dos años, aunque llevaban mucho tiempo
veraneando en El Vendrell. 'Hace una semana Laura me comentaba lo bien que
estaban, habían pagado la casa y podían estar tranquilos', explica. Y niega
que el matrimonio pudiera estar involucrado en actividades sectarias, uno
de los rumores que han surgido tras el misterio de estas muertes, ni que
fueran especialmente amantes de productos naturistas, como también se ha
comentado.

EL PAÍS CATALUÑA Miércoles, 7 de febrero de 2001

DESCARTADO EL HOMICIDIO EN LA EXTRAÑA MUERTE DE UNA FAMILIA DE EL VENDRELL

LALI CAMBRA | Tarragona
La investigación que lleva el Juzgado número 2 de El Vendrell (Baix
Penedès) sobre la extraña muerte un matrimonio y de su hijo de 21 meses el
pasado 24 de enero ha llevado a desechar por ahora la hipótesis de que el
suceso se debiera a un homicidio.

Asimismo se ha descartado que la pareja y su hijo fallecieran a causa de la
ingestión de agua o la inhalación de algún gas. En este sentido, toma
fuerza para los investigadores la posibilidad de que la causa de las
muertes fuera una intoxicación alimentaria, y por ello centran su trabajo
en los comestibles recogidos en el domicilio de la familia Collado.

José María Parra, fiscal jefe de la Audiencia de Tarragona, explicó ayer
que por el momento se descarta la intervención de una tercera persona en la
extraña muerte por intoxicación de José Luis Collado, de 38 años; su
esposa, Laura Bargués, de 34, y el hijo de ambos, Max, de 21 meses, tras la
investigación realizada en el propio entorno de la familia y de sus
vecinos. Según el fiscal, se están rastreando las hipótesis más remotas,
aunque -reiteró- cobra fuerza como causa de la muerte la intoxicación
alimentaria.

El fiscal recordó que se está pendiente del resultado de los análisis
microbiológicos de los productos hallados en la casa que realiza el
Instituto Nacional de Toxicología con la colaboración del laboratorio de la
Universidad Carlos III de Madrid. Asimismo, Parra alertó del cuidado con el
que los ciudadanos deberían tratar los 'productos artesanales que circulan
fuera de los circuitos comerciales'.

Fuentes cercanas a la investigación explican que uno de los productos en
los que se centran los análisis es un paté que la familia pudo haber
ingerido poco antes de su muerte. Faltaría por determinar qué tóxico
concreto del alimento fue el causante de las tres muertes.


FUERTES VÓMITOS
Los dos integrantes del matrimonio Collado Bargués fallecieron el miércoles
24 de enero pocas horas después de acudir al centro de asistencia primaria
(CAP) de El Vendrell con un cuadro de fuertes vómitos y diarreas.

La visita del matrimonio al CAP se produjo a primera hora de la mañana, y
tras ser atendidos, fueron enviados a casa. A mediodía José Luis Collado
regresó al centro médico y, ante la gravedad de su caso, el responsables
sanitarios enviaron un equipo a la vivienda del matrimonio, donde
encontraron a la mujer en grave estado. Poco después la pareja fallecía. El
hijo del matrimonio fue ingresado durante la madrugada del día 24 en el
hospital de Sant Pau i Santa Tecla aquejado de los mismos síntomas. Fue
derivado a la unidad de cuidados intensivos del hospital Joan XXIII de
Tarragona y falleció durante la madrugada del sábado, aun después de haber
superado una parada cardiorrespiratoria.

Según informaron las autoridades sanitarias, los tres fueron afectados de
forma rápida y fulminante por algún tóxico que les provocó un fallo
multisistémico y que atacó directamente al corazón. El caso ha sido
calificado de 'muy extraño' por los investigadores, pero aseguran que se
trata de un episodio 'restringido', con lo que pretenden paliar la alarma
que el suceso produjo entre la población del barrio marítimo de Sant
Salvador, donde residía la familia. Algunos vecinos llegaron a sospechar de
las emanaciones de las alcantarillas como causantes de la tragedia.

EL PAÍS CATALUÑA Domingo, 11 de febrero de 2001

LA AUTOPSIA NO ACLARA LA MUERTE REPENTINA DE UNA JOVEN

G. B. | Girona
Una joven de 22 años de El Port de la Selva (Alt Empordà), Lucía Montero
Martínez, falleció el miércoles por la noche de forma repentina y por
causas aparentemente inexplicables, ya que no sufría ninguna enfermedad y
la autopsia no ha permitido aclarar el motivo de la muerte.

La joven cenó en casa de sus padres y de pronto empezó a notar un fuerte
dolor de barriga. Horas más tarde, su malestar se agudizó y, con síntomas
de asfixia, corrió hacia el lavabo, donde cayó al suelo fulminada. Sus
padres avisaron a una ambulancia, que la trasladó al centro de asistencia
primaria de Llançà, donde ya ingresó cadáver.

La autopsia certificó una muerte por parada cardiorrespiratoria, aunque no
pudo determinar las causas del fallecimiento. Por ello se enviaron muestras
de tejido, de sangre y de jugos gástricos de la joven al Instituto de
Toxicología, por si unos análisis más detallados pueden detectar algún tipo
de intoxicación.

La joven había comido lo mismo que sus padres. Esta muerte presenta cierta
similitud con el fallecimiento aún no aclarado de una pareja y su hijo en
El Vendrell. El pasado 24 de enero el matrimonio acudió al centro de
asistencia primaria de El Vendrell con diarreas y vómitos. La mujer murió
en este centro y el marido falleció posteriormente en el hospital. El hijo,
de 21 meses, murió al cabo de cuatro días.

LA VANGUARDIA JUEVES, 24 ENERO 2002

MUERTE SIN CAUSA

LAS INVESTIGACIONES NO LOGRAN DETERMINAR QUÉ PRODUCTO MATÓ A LA FAMILIA DE
EL VENDRELL, UN AÑO DESPUÉS DE LOS HECHOS

ROSA M. BOSCH
El Vendrell

Ni pesticidas, ni raticidas, ni cianuro, ni setas, ni arsénico... Nada de
nada. Ni el Instituto Nacional de Toxicología (INT) ni las investigaciones
emprendidas por el juzgado número 2 de El Vendrell han logrado determinar
qué tóxico causó la muerte, el 24 de enero del 2001, de Julio Collado, de
38 años; de su esposa, Laura Bargués, de 34, y tres días después del hijo
de ambos, Max, de 22 meses. Los hechos sucedieron en el barrio marítimo de
Sant Salvador, en El Vendrell.

"No pararé, haré lo que haga falta hasta saber de qué murieron", comentaba
ayer Montserrat Palau, la madre de Laura Bargués. "Estoy convencida de que
nos ocultan información; es increíble que en el siglo XXI no se sepa qué
los mató", añadía desolada. Sus abogados han presentado este mes un escrito
en el juzgado en el que piden que "se requiera al Ayuntamiento de El
Vendrell que entregue, de una vez, el informe sobre el funcionamiento de un
colector de aguas residuales que el día de los hechos estaba en obras en el
barrio", manifiesta la letrada Ana Isabel Montiel.

La madre ha reiterado que la madrugada del día 24, cuando su hija la avisó
de que se sentían mal, al llegar a su casa notó un "olor muy, muy fuerte".
También una vecina que fue a recoger al CAP de El Vendrell la ropa de Laura
explicó ayer que "me mareé del penetrante hedor de la ropa". La hipótesis
que barajan los abogados de la familia muerta es que dicho olor procediera
"de la emanación de gases procedentes de la red de cloacas, como gas metano
o cloro, que se utiliza para la desinfección", añade la abogada, quien ayer
insistió en que, un año después de los hechos, a la mesa del juez no ha
llegado documentación alguna del Ayuntamiento de El Vendrell sobre el
funcionamiento del colector y sobre las obras de gasificación de la zona.

El fiscal jefe de la Audiencia de Tarragona, José María Parra, afirmó que
"el caso está pendiente de archivo" debido a la falta de pruebas que puedan
encaminar la investigación en una dirección u en otra. "El desinterés del
juzgado por este caso es pasmoso -añadió ayer la abogada-. Si el juez
procede al archivo, recurriremos y presentaremos una queja ante el Consejo
General del Poder Judicial."

El Instituto Nacional de Toxicología remitió a finales del año pasado el
informe que considera definitivo sobre los análisis toxicológicos. "No
aclara nada, lo único que hace es apuntar una hipótesis: la ingestión de
cardiotónicos, algo que nosotros rechazamos de plano porque nadie de la
familia sufría del corazón y por tanto no tomaba este medicamento y,
además, no se halló ningún rastro del mismo en los cuerpos de los padres",
explica Montiel.

El fracaso de las pesquisas ha desolado a la familia, que está convencida
de que "o nos ocultan información o ha habido negligencia".

LA VANGUARDIA SOCIEDAD MIÉRCOLES, 6 FEBRERO 2002

EL AYUNTAMIENTO DE EL VENDRELL RETRASA EL CASO DE LOS INTOXICADOS

LOS ABOGADOS DE LA FAMILIA DENUNCIAN QUE, UN AÑO DESPUÉS DE LOS HECHOS, EL
CONSISTORIO TODAVÍA NO HA ENVIADO EL INFORME REQUERIDO POR EL JUEZ

JORDI PEY
LOS HECHOS QUE CAUSARON LA MUERTE DE LA FAMILIA SE PRODUJERON EN SU
VIVIENDA, EN LA CALLE ABAT ESCARRÉ

ROSA M. BOSCH
Tarragona. - El Ayuntamiento de El Vendrell ha tardado medio año en enviar
al juzgado número 2 de El Vendrell el informe, requerido en dos ocasiones,
que puede aportar nuevos datos sobre las causas de la muerte de Julio
Collado, de 38 años; su esposa, Laura Bargués, de 34, y el hijo de ambos,
Max, de 22 meses, hace poco más de un año.

El informe, remitido esta semana según aseguró ayer el concejal Jaume
Domingo, debe determinar la situación del alcantarillado de Sant Salvador y
las obras realizadas en el colector de aguas residuales del barrio durante
las fechas en que murió por intoxicación la familia.

Fueron los abogados de la familia fallecida los que denunciaron que al
cumplirse un año de los hechos el Ayuntamiento todavía no había enviado el
citado informe, requerido por el juez el pasado mes de agosto y, de nuevo,
en enero. De hecho, el propio alcalde, Benet Jané, manifestó no tener
constancia de que el juez hubiera pedido tales documentos.

Posteriormente, la semana pasada, el Ayuntamiento reconoció que,
efectivamente, en agosto pasado se recibió el requerimiento, aunque al
parecer se había "traspapelado".

Los familiares de los fallecidos, representados por la letrada Ana Isabel
Montiel, han decidido encargar un informe a un perito independiente para
constrastar el realizado por el Instituto Nacional de Toxicología (INT).

Toxicología apunta en su último trabajo que debido al rápido desenlace y al
diagnóstico clínico de miocardiopatía dilatada del niño Max Collado se
induce a la conclusión de que la muerte de los tres "es compatible con la
intoxicación por sustancias cardiotónicas por vía oral". Los cardiotónicos
se utilizan para el tratamiento de las cardiopatías, aunque ninguno de los
tres sufría enfermedades coronarias. "Nuestro perito rechaza de plano esta
hipótesis y considera que la causa podría ser la ingestión de algún tipo de
bacteria a través del agua del grifo", explica Montiel.

El INT descarta que la muerte se produjera por la inhalación de alguna
sustancia tóxica, hipótesis que inicialmente barajó la familia,
decantándose por la ingestión. También rechaza una intoxicación por toxina
botulímica, después de analizarse un paté, garbanzos y salsichas. El INT
confirma que los tres murieron por la misma causa, aunque no puede precisar
un tóxico específico.

La extraña muerte de la familia conmocionó a los vecinos de Sant Salvador,
que muestran su preocupación por el hecho de que, un año después de la
tragedia, todavía no se hayan esclarecido las causas.

moket...@gmail.com

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Jul 13, 2018, 2:31:59 PM7/13/18
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