10 de junio del 2004
A Ronald Reagan
A la muerte de un canalla
Mario Benedetti
Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren
A Ronald Reagan
OBITUARIO CON HURRAS
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificadoslos que gritan de noche
los que sueñan de dia
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ládron
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponermos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festerjarlo
a no volvermos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda
Ciertamente, una auténtica perla, Erika. Hasta en las civilizaciones mas
repugnantes se suele guardar cuando menos un silencio delante de los
muertos. Creo que alguien que aplauda este artículo merece verse reflejado
en él.
*En recuerdo de todas las víctimas de la contrarevolución sandinista.
Ale.
"Erika Nosferatu" <cond...@netscape.net> escribió en el mensaje
news:ca9ntu$i0$1...@news4.tilbu1.nb.home.nl...
El Sr. Reagan fue uno de los presidentes mas funestos de los Estados Unidos.
Para su propio pais y para el resto del mundo.
Puso en peligro la paz y la estabilidad en el mundo de manera ostensible.
No creo que el Sr. Benedetti sea un izquierdista peligroso. Mas bien creo
que como buen conocedor de america latina, esta al corriente de como
era la politica exterior del Sr. Reagan para america latina y por eso le
dedica
tan merecidos versos...
"ZZimar" <zami...@yahoo.com> a écrit dans le message de news:
2irdc4F...@uni-berlin.de...
Claro Zzimar... tu calidd humana está por encima de Mario Benedeti.
Vez a la barra del bar y las cirsas que eso es lo tuyo!
Ale.
"ZZimar" <zami...@yahoo.com> escribió en el mensaje
news:2irdc4F...@uni-berlin.de...
"Erika Nosferatu" <cond...@netscape.net> escribió en el mensaje
news:ca9ntu$i0$1...@news4.tilbu1.nb.home.nl...
Visto el escrito este, pero muy muy muy por encima. Te lo aseguro.
> Vez a la barra del bar y las cirsas que eso es lo tuyo!
>
Que sabrás tu lo que es lo mío, angelito.
> Ale.
>
¿Y a que secta te refieres con lo de "nosotros"?
"Erika Nosferatu" <cond...@netscape.net> escribió en el mensaje
news:ca9ntu$i0$1...@news4.tilbu1.nb.home.nl...
A ver, yo no digo que un tirano, por el hecho de morir, deje de ser un
tirano. Tan solo pido un respeto a los muertos y que la frase final -una
mierda de muerto- y algunas otras del texto se las podía haber ahorrado. De
la lectura atenta del poema -por llamarlo de alguna manera- parece claro que
si Benedetti hubiera matado a Reagan hubiera librado a la humanidad de una
de sus pestilencias y entonces, dada esa oportunidad, hubiera sido de
canallas no hacerlo. Sin embargo puedo imaginármelo encabezando una
manifestación en contra de la pena de muerte, con lo cual sería un cínico de
cojones. Seguramente escribirá de puta madre -no es el caso del texto que
comento, que además seguramente lo podría componer mi perro-, pero es un
hipócrita descarado, como todos los que no creen en la pena de muerte pero
estan deseando la muerte de algunas personas.
Cuando me enteré de la muerte de los hijos de Sadam ni me alegré ni me
entristecí. Simplemente, no lo celebré. Benedetti seguramente tampoco porque
me imagino que tratándose de una guerra ilegal seguramente no le parecerían
bien esas muertes. Y a la gente que está muerta quiero que se cuente y se
sepa su historia, si fueron tiranos, que se sepa, si ordenaron la muerte de
60.000 personas, que se sepa, pero no que se escupa encima de su tumba ni se
arrastre su cuerpo por la basura. Por algo creemos que somos civilizados.
Y tienes razón, últimamente, casi en cualquier civilización, va siendo más
costumbre cagarse en los muertos que respetarlos.
Saludos
ZZimar
> Después de tanta repugnante hipocresía de políticos y media tras la
> muerte de un no por imbécil menos canalla, resulta refrescante
> encontrarse con perlas de verdad como la que aquí pego.
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12 de junio del 2004
"Reagan fue el carnicero de mi pueblo"
Miguel D'Escoto
La Jornada
Antes que nada déjenme decir que, por supuesto, Ronald Reagan está muerto
ahora. Y por lo menos a mí me gustaría decir algo bueno de él. No soy
insensible a los sentimientos de muchos estadunidenses que están de duelo
por Reagan, pero al mismo tiempo que ruego a Dios que en su infinita
misericordia y bondad lo perdone por haber sido el carnicero de mi pueblo,
por haber sido responsable de la muerte de 50 mil nicaragüenses, no
podemos, no debemos olvidar jamás los crímenes que cometió en nombre de lo
que falsamente llamó "la libertad y la democracia".
Tal vez más que ningún otro presidente estadunidense, Reagan convenció a
muchos en el mundo de que Estados Unidos es un fraude, una gran mentira.
No sólo no era un país democrático, sino que era de hecho el mayor enemigo
del derecho de los pueblos a la autodeterminación.
A Reagan se le conocía como "el gran comunicador", y creo que eso es
cierto sólo si uno cree que ser un gran comunicador significa ser un buen
mentiroso. Eso sí que era. Podía proclamar las mayores mentiras sin
siquiera pestañear. Al escucharlo hablar de que nosotros perseguíamos a
los judíos e incendiábamos sinagogas inexistentes, llegué a creer que en
realidad Reagan estaba poseído por demonios. Francamente creo que Reagan
en ese tiempo, como Bush ahora, estaba poseído por los demonios del
destino manifiesto.
Por supuesto, al decir esto estoy consciente de que para las personas del
Proyecto de Un Nuevo Siglo Estadunidense eso cuenta como una gran pérdida.
A causa de Reagan y de su heredero espiritual George W. Bush, el mundo
está mucho menos a salvo y es mucho menos seguro que nunca.
De hecho Reagan era un delincuente internacional. Llegó a la presidencia
de Estados Unidos poco después de que Somoza, dictador que Washington
impuso a Nicaragua durante medio siglo, había sido depuesto por
nacionalistas nicaragüenses bajo la dirección del Frente Sandinista de
Liberación Nacional. Para Reagan, Nicaragua tenía que ser reconquistada.
Culpó a Carter de haber perdido Nicaragua, como si Nicaragua hubiera
pertenecido alguna vez a alguien más que al pueblo nicaragüense.
Ese fue el principio de esta guerra que Reagan inventó, orquestó, financió
y dirigió: la guerra de los contras. Una guerra sobre la cual mintió
constantemente al pueblo estadunidense, contribuyendo a que sea el pueblo
más ignorante del mundo. Dije ignorante, no carente de inteligencia. Pero
sí el pueblo más ignorante en el mundo de lo que Estados Unidos hace fuera
de sus fronteras.
Ese pueblo ni siquiera ha empezado a ver: si lo hiciera, se rebelaría. Y
así, Reagan mintió al pueblo, como Bush le miente hoy a medida que
continúa su escalada, pensando que Estados Unidos está por encima de toda
ley, humana o divina.
Y nosotros llevamos a Estados Unidos, al Estados Unidos de Reagan, ante la
justicia, ante la Corte Mundial. Yo era entonces ministro del Exterior
aquí en Nicaragua, fui responsable de eso. Y el gobierno de Estados Unidos
recibió la sentencia más severa, la condena más dura en la historia de la
justicia mundial.
Pese a que Estados Unidos había venido proclamando al mundo desde
principios del decenio de 1920 que una de las pruebas de su superioridad
moral sobre otros países era que se sujetaba al derecho internacional y
obedecía a la corte mundial, cuando fue llevado a la corte por Nicaragua y
condenado no cumplió la sentencia: hasta la fecha adeuda a Nicaragua lo
que deben de ser entre 20 y 30 mil millones de dólares.
En la época en que salimos del gobierno los daños causados por la guerra
de Reagan ascendían a más de 17 mil millones de dólares, y esto de acuerdo
con cálculos muy conservadores, elaborados por gente del Comité Económico
para América Latina de la ONU, de la Universidad Howard y de Oxford, que
fue básicamente el equipo conjuntado para evaluar el daño.
Washington recibió la orden de reparar el daño; Bush (padre) ni siquiera
quiso hablar del asunto conmigo. Le dije: "Bueno, entonces reunámonos para
que puedan ustedes cumplir con la sentencia de la corte". Me dijo en dos
cartas diferentes que no había nada de que hablar.
Así pues, Reagan hizo a Nicaragua un daño que está más allá de lo que
pueda imaginar la gente que hoy me escucha. Las repercusiones de esa
intervención criminal y asesina en mi país perdurarán otros 50 años o más.
Miguel D'Escoto, sacerdote católico, fue ministro del Exterior de
Nicaragua en el gobierno sandinista del decenio de 1980, cuando el régimen
estadunidense armaba y financiaba los escuadrones de la muerte de la
contra. Ronald Reagan dijo de los contras: "Son nuestros hermanos, estos
combatientes por la libertad, y les debemos nuestra ayuda. Son el
equivalente moral a nuestros padres fundadores".
Palabras dichas a Democracy Now!, programa sindicado de radio y televisión
que se difunde en más de 220 estaciones de Estados Unidos.
Traducción: Jorge Anaya
chao,
PD
Erika Nosferatu <cond...@netscape.net> wrote in message news:<ca9ntu$i0$1...@news4.tilbu1.nb.home.nl>...
Saludos
ZZimar
"Pijume Diwesi" <holaq...@hotmail.com> escribió en el mensaje
news:d249e1d1.0406...@posting.google.com...