Sònia Vivas.- A Pujol le quita el sueño que los inmigrantes no utilicen el
catalán y en cambio duerme a pierna suelta cada vez que un Ayuntamiento
controlado por su partido aprueba la concesión de licencias de obra y de
apertura de más y más mezquitas en todo el territorio catalán.
La cuestión de debate no sería por qué los inmigrantes utilizan el
castellano como lengua vehicular sino por qué existe más de un millón de
inmigrantes en Cataluña que ponen en peligro la continuidad cultural e
histórica de esa comunidad. Pero una vez más, los nacionalistas soterran lo
fundamental del problema (tal vez por que ellos lo han creado) y resaltan
sin embargo lo accesorio y pintoresco. Como si la utilización del catalán
por parte de los inmigrantes atenuara el drama de una comunidad que está
siendo islamizada a marchas forzadas, con la complicidad y el apoyo de los
propios dirigentes del partido de Pujol. Al caso último de Jaume Torramadé,
alcalde de Salt, nos remitimos.
El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol insta a los ciudadanos a
hablar y responder en catalán, y no en castellano, a aquellos inmigrantes
integrados en Cataluña y que preguntan y optan por esta lengua en su día a
día.
En una editorial del Centro de Estudios Jordi Pujol, lamenta que, pese a que
los inmigrantes instalados en Cataluña se dirijan en catalán correcto a la
gente, se les responde en castellano “porque son negros, un poco amarillos,
un poco oscuros o alguna vez porque, además, tienen un poco de acento”.
Sin embargo, Pujol ha enfatizado que son personas que hace años que viven y
trabajan en Cataluña, que probablemente no volverán a sus países de origen y
que “quieren ser y son de aquí”.
Por ello, ha criticado que haya ciudadanos de Cataluña de toda la vida que
insistan en hablarles en castellano, y se nieguen a admitir que puedan ser
catalanes, cuando lo que tendrían que hacer es “agradecer su esfuerzo y
voluntad, su opción de ser catalanes”.
No hacerlo, según el expresidente catalán, es una falta de consideración
personal, humana y de conciencia de país: “Estas personas hacen un mal
servicio a nuestra sociedad y a nuestra identidad catalana. Y a nuestro
futuro colectivo”.
Así, ha llamado a los ciudadanos a ayudar a los colectivos que hayan
decidido venir a Cataluña para hacerlos sentir “como en casa
lingüísticamente, socialmente y cívicamente”.
Para Pujol, esta actitud es necesaria si Cataluña quiere mantener su
identidad como país y espíritu abierto e integrador, aunque sea en
condiciones políticas y sociales difíciles.
Y es que, a su juicio, la acogida y la integración es fundamental ante la
llegada de una “muy masiva y muy diversa” nueva inmigración, destacando así
la importancia de defender y ahondar en la inmersión lingüística ante el
intento de algunos sectores políticos de suprimirla o dejarla como residual.
Fuente:
http://www.alertadigital.com