B.D.- Los “nuevos ingleses” al natural, Romeo y Julieta a la hora del “tea
time” a orillas del Támesis. O tal vez: “Bienvenidos al zoológico”… Podría
ser un reportaje de Aminal Discovery, pero es algo más cercano. Es el ritual
de apareamiento africano en los suburbios de Londres, el cortejo preliminar,
el coqueteo previo a la cópula… ¡Bendita inmigración, exhaltante
multicultura! ¡Eramos tan pobres, tan tristes, tan rancios, antes de esta
venturosa diversidad!
http://www.fdesouche.com/302233-tranche-de-vie-dans-le-quartier-de-haringey-au-nord-de-londres-interdit-aux-moins-de-18-ans
Las chocantes y grotescas imágenes de este vídeo nos muestran en toda su
crudeza la verdadera cara de la africanización de Europa, la implantación
sin freno de la barbarie y el salvajismo africanos, que han echado raices en
nuestro continente. Unas poblaciones con sus instintos primitivos intactos,
con su brutalidad innata indómita, con su bestial desenfreno desatado, se ha
hecho un nido en Europa ante la pasividad e indiferencia de la mayoría de
los europeos e incluso la complicidad de no pocos de ellos. Llama a
reflexión esa aceptación, por parte de la franja más decaída y degenerada de
la población europea, de este derrumbe civilizacional, de esta enfermiza
alabanza de la cloaca multicultural que exhala sus pestilencias como un
contenedor de basura en pleno agosto, pero lo más increible es sin duda el
rechazo masivo de los europeos a ver la realidad de frente. No queremos ver
para no tener que actuar.
¿Qué sociedad, que país se puede construir con semejantes materiales? No es
necesario esforzarse mucho para imaginárselo: echemos una mirada a África,
el modelo original. El presente de África prefigura nuestro inmediato
futuro. ¿Qué podemos esperar de quienes nunca han salido de la ferocidad
propia de la barbarie y el salvajismo, de la bestialidad esencial de las
formas más primitivas de vida humana? ¿Es razonable esperar que estos cafres
indomesticables hagan en apenas unos meses o uno años de aclimatación a
nuestra civilización el camino que nuestros antepasados han tardado
centenares de miles de años en recorrer? ¡Locura, insensatez, delirio,
químera, desvarío!
La irresponsabilidad de nuestros gobernantes y la apatía de los europeos han
llevado la Civilización Occidental al borde del abismo.
Somos tanto más culpables cuanto que las inteligencias más preclaras de
nuestra raza ya habían, hace tiempo, descubierto las claves de la
interpretación y la comprensión de toda cosa humana y de la misma naturaleza
y el universo: hombres, ideas, mentalidades, comportamientos. En todo caso,
de estas repugnantes imágenes surge un epitafio inevitable: “Aquí hubo una
vez una civilización”.
“He entregado mi vida para ofrecer a los africanos las ventajas de nuestra
civilización, pero finalmente he entendido que los estatus no cambiarán
nunca: los blancos superiores, los negros inferiores. Cada vez que un blanco
quiere vivir con ellos como un igual, los negros lo destruyen, o se
introducen en su ser y destruyen todo su trabajo. (…) No hay nunca que
olvidar que tú eres el amo y que ellos son niños. No fraternicéis nunca con
ellos como si fueran vuestros semejantes, nunca los aceptéis como vuestros
iguales sociales: de lo contrario os devorarán u os destruirán. (…) En
cuanto al esfuerzo intelectual que representan las conquistas técnicas, el
negro no es capaz de producirlo ni de entenderlo”. Albert Schweitzer
(1875-1965), médico, filósofo y teólogo. Premio Nobel de la Paz 1952
http://es.wikipedia.org/wiki/Albert_Schweitzer
“La ausencia de la luz de Cristo, y hasta de todo reflejo de esa luz, ha
permitido al espíritu malo establecerse como amo sobre esta tierra deshereda
de África… Los negros están desde tiempo inmemorial entregados sin control a
una sensualidad abyecta, a la crueldad y a la mentira”. Teilhard de Chardin
(1881-1955), religioso, paleontologo y filósofo
http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Teilhard_de_Chardin
“Desde hace 300 000 años hay negros en África, y durante esos 300 000 años
estos no han llegado a nada que los eleve por encima de los monos. Por lo
menos, nosotros los blancos tenemos algunos monumentos, algunos esbozos de
ciencia y arte, tratados de geometría analítica y de moral, diccionarios,
dramas, catedrales, sinfonías, exposiciones universales, laboratorios de
física, observatorios astronómicos y algunas chucherías más. No mucho,
después de 30 siglos, pero algo al fin, lo suficiente para dar a la
humanidad blanca una apariencia de vida, si no muy razonable, cuanto menos
intelectual y sofisticada. Los negros no tienen nada parecido. Siguen,
incluso entre los blancos, viviendo una existencia vegetativa, sin producir
otra cosa que ácido carbónico y urea”. Charles Richet (1850-1935), médico,
Premio Nobel de Medicina 1913.
http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Robert_Richet
Fuente:
http://www.alertadigital.com