|
Me basto llamarte un dia de octubre,
apenas,
en voz baja,
para que alzaras tus brazos invisibles
y tu oido retomara la esfera
perdida del tiempo.
(Un tiempo
que desde entonces volvio a llenar
un canto de mujer
y una caricia blanda)
Me basto llamarte un dia de octubre
cuando en el aire
aun sangraban los caprichos
del hombre,
y el llanto de los arboles
mezclaba,
inconsientemente,
las franjas coloridas de los toldos empapados.
Yo no se si hice bien.
Si cuando unimos nuestras manos
pensamos en el color del amor
o en el perfume de la playa desierta.
(El mar, siempre el mar
repitiendo su obsecion de vida)
Yo no se si teniamos los ojos llenos de luces
o si en cambio
-a modo de inconstante celo-
llevabamos el peso
de una tarde cargada de hastio.
Hubiese sido mejor recordarlo todo
y contarte la leyenda,
un dia, entre suenos,
de tu hora inaugural
y tu inseguro paso.
Ya no importa.
Una mano de mujer
me ha devuelto en tu cuerpo humedecido
la imagen de una faz recuperada,
y aqui estas, otra vez,
pequeno Demian
con tu rostro de nino conocido,
recorriendo los magicos lugares,
en medio de tus ojos,todavia grises;
aqui estas, en la tierra de siempre,
con el mismo viento
sobre las mismas calles
y la misma mirada trepando
los angulos vivos de antiguas paredes,
de tibias cortinas,
de cuadros sonoros.
Hoy,
un dia cualquiera.
Dia repetido.
Dia de nostalgia.
Dia de tu primera sonrisa.
*No recuerdo autor o musica
|