• Grecia, el cristianismo y el islam condenaron el cuerpo
femenino, que había sido símbolo de divinidad
Shere
Hite*
Cómo ha venido el sexo a
asociarse con la suciedad o la impureza, a ser considerado todo lo contrario de
los pensamientos elevados? ¿Forma parte el sexo de nuestras naturalezas
animales, que siempre y en todo lugar se han expresado de la misma
forma?
Hoy, los extremistas en Oriente Próximo tildan a nuestra sociedad
occidental de "decadente" e "impura", y a menudo quieren decir con esto que está
demasiado sexualizada y que en ella las mujeres son demasiado libres. Pero es
importante comprender a fondo la idea de pureza que emana de nuestra
propia tradición, no vaya a ser que nos convirtamos en víctimas fáciles de estas
acusaciones acerca de la pureza y decidamos que nuestra civilización merece ser
atacada e incluso que merece caer. ¿Por qué se considera el sexo como algo
impuro, y por qué se considera a las mujeres como algo más impuro que los
hombres, con obligaciones, por ejemplo, como la de purificarse tras la
menstruación y antes de mantener una relación sexual? Algunos tienen la teoría
de que la proximidad de los genitales a la defecación y la micción crea una
conexión inevitable entre sexo y suciedad. ¿Pero existirá alguna razón más
profunda?
Existe otra teoría que mantiene que la idea de la impureza sexual
surgió en el siglo VI antes de Cristo, con el dualismo entre el cuerpo y el alma
que tiene sus oscuros orígenes en la Grecia clásica y que posteriormente
recogerían el cristianismo y el islam. Según este punto de vista, el sexo no era
visto como algo sucio antes de aquellos tiempos en la mayor parte del mundo
antiguo, como tampoco sucede en el Antiguo Testamento. Dicho de otra manera, la
división de cada persona en dos partes separadas --el cuerpo, con su sexualidad,
y los temas elevados propios del alma y el espíritu-- probablemente no
constituya una parte inevitable de la naturaleza humana sino más bien un
desarrollo histórico. La filosofía dualista que opone la mente al cuerpo se
injertó en los sistemas religiosos cristianos e islámicos durante la antigüedad.
Y hoy en día, el tema de la pureza y la impureza ha impregnado nuestra
conciencia y aparece como algo natural.