Es en este tiempo, que cada individuo aprende a utilizar algunas
estrategias para obtener el resultado que desea. Allí adquieren para
él o ella, mucha importancia todas las vivencias que le parecen
desagradables, las cuales asociará en adelante con aquello que no
quiere que le vuelva a suceder. A éstos sentimientos, los reconocemos
como miedos, temores, ansiedades, strees. A las experiencias que le
produjeron placer o felicidad, las querrá repetir constantemente, para
disfrutar a su manera cada experiencia que la vida le presente. A
éstos los podemos reconocer como felicidad, gozo, placer o alegría.
Tanto el miedo, como el gozo, son actitudes, que entonces se aprenden a
temprana edad, formando ellos lo que conocemos como sistema de
creencias y que nos condicionan para sufrir, cuando nos asalta el uno,
o nos falta el otro.
Cuando pasan los años, intentamos aplicar permanentemente lo aprendido
en esos primeros años para lograr precisamente lo mismo que logramos
en esa etapa de nuestra vida.
Tomemos como ejemplo alguien dos en el Eneagrama:
En sus primeros años, encontró que sirviendo o dándole gusto a los
demás, obtenía la seguridad que necesitaba; cuando avanza en edad,
sigue utilizando las mismas estrategias para lograrlo, más sin
embargo, como ha crecido su círculo de relaciones, encuentra que
dichas fórmulas, no se aplican a todas las personas, por lo que en la
etapa de la adolescencia, se vé obligado a especializarlas, pulirlas,
o rediseñarlas para lograr sentirse seguro y cómodo.
El individuo adulto lo que hace es buscar aplicar esas mismas
estrategias infantiles en todos los aspectos de su vida, especialmente
en el campo de las relaciones, sin que necesariamente sea consciente de
lo que busca, más sí intentando recrear a cada momento, las vivencias
que le enseñaron el placer o la felicidad, y pretendiendo evitar todas
aquellas que relacione con los sufrimientos que quedaron grabados tanto
en su inconsciente como en su memoria conciente.
Entonces, podríamos decir que un dos (siguiendo con el ejemplo), a la
edad adulta, no busca endeudar a los demás con su servicio, sino que,
busca sentirse seguro, intentando re/crear con sus acciones,
pensamientos y palabras, aquellas experiencias, que en sus primeros
años aprendió que le permiten sentirse feliz o seguro, dependiendo si
su recuerdo esta instalado en el consciente o en el inconsciente.