The following is a transcript of the opening remarks of President of the House of Deputies Julia Ayala Harris to the Executive Council of The Episcopal Church, meeting April 18-20 in Raleigh, North Carolina.
These words resonate with particular poignancy in our current context, as we witness a world that is marked by deep divisions, systemic injustices, and unprecedented challenges. As The Episcopal Church, we are called to be a witness, to embody a different way of being that is grounded in love, in humility, and in steadfast commitment to our shared mission in Christ.
In this moment, we hold in our hearts the people of the Holy Land, who continue to suffer amidst ongoing conflict and violence. As followers of the Prince of Peace, we are unwavering in our pursuit of justice and reconciliation and lasting peace for all the inhabitants of this sacred region. Please join me in praying for an end to the cycle of hatred and bloodshed and for our commitment to build bridges of understanding and forge pathways to just and enduring peace.
This means that we must be guided by the Spirit and the principles of love, justice, and compassion in our decision-making, in our governance, and in our daily lives. We must be willing to ask difficult questions, to challenge the status quo, to take bold actions that prioritize the well-being of all people and the planet we share.
While society breeds division, mistrust, and a quest for power, we embody a different way of being, one grounded in love, in humility, and in the steadfast commitment of our shared mission in Christ.
As we look ahead to the upcoming General Convention, as we seek to navigate these complex challenges, let us remember that we are not alone. The Holy Spirit is our constant companion and guide, helping us discern the will of God in each moment. She is our midwife to transformation.
May your example and legacy continue to inspire our church and empower us to be bold in our witness, steadfast in our commitment to the Gospel, and tireless in the pursuit of becoming Beloved Community and following that Way of Love.
As we prepare to go forth from this place and this biennium, let us do so as agents of transformation, embodying the love of Christ in all that we do, as so wonderfully modeled for us by the outgoing class of Executive Council, Secretary Barlowe, and Presiding Bishop Michael Curry.
Friends, I call on each and every one of you, whether you are part of this Executive Council, a member of the esteemed staff, or a leader in our beloved church, to join in this countercultural way of being. To be a transforming people, not a conforming people. Together we will build a world where love triumphs over hate, where justice prevails over oppression, where cooperation is understood as healthier than competition, and where every person is a valued and cherished child of God. Will you commit to being open to transformation? Good, because this hurting world needs a transforming people.
May God bless each and every one of you, and may the Holy Spirit guide and empower this Executive Council and our General Convention as we continue our holy work: discerning the will of God for our community; seeking to serve God in all persons; seeing God in all persons; and loving our neighbor as ourselves.
Together in love, let us go forth to serve, to lead, and to be the change we wish to see in the world. May God bless you, may God bless our church, and may God bless the communities we serve. Thank you.
Lo que sigue es una transcripcin de las palabras de apertura de la presidente de la Cmara de Diputados, Julia Ayala Harris, ante el Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, reunido del 18 al 20 de abril en Raleigh, Carolina del Norte.
Al reflexionar sobre nuestro tiempo juntos y el trabajo que tenemos por delante, recuerdo las impactantes palabras del apstol Pablo en su carta a los Romanos. l nos insta: No se conformen a este mundo; ms bien, transfrmense por la renovacin de su entendimiento de modo que comprueben cul sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
Estas palabras resuenan con particular intensidad en nuestro contexto actual, mientras somos testigos de un mundo marcado por profundas divisiones, injusticias sistmicas y desafos sin precedentes. Como Iglesia Episcopal, estamos llamados a ser testigos, a encarnar una forma diferente de ser basada en el amor, la humildad y el compromiso firme con nuestra misin compartida en Cristo.
En este momento, tenemos en nuestros corazones al pueblo de Tierra Santa, que contina sufriendo en medio del conflicto y la violencia continuos. Como seguidores del Prncipe de la Paz, somos inquebrantables en nuestra bsqueda de la justicia, la reconciliacin y la paz duradera para todos los habitantes de esa regin sagrada. nase a m para orar por el fin del ciclo de odio y derramamiento de sangre y por nuestro compromiso de tender puentes de comprensin y forjar caminos hacia una paz justa y duradera.
Ante estos enormes desafos, y adems de unas elecciones presidenciales en Estados Unidos, es fcil sentirse abrumado o desanimado. Pero como cristianos, sabemos que siempre tenemos al Espritu Santo con nosotros y que estamos llamados a ser diferentes, a ser un testigo contracultural en un mundo turbulento. Llamados a ser personas transformadoras, no conformistas.
Esto significa que debemos dejarnos guiar por el Espritu y los principios del amor, la justicia y la compasin en nuestra toma de decisiones, en nuestro gobierno y en nuestra vida diaria. Debemos estar dispuestos a plantear preguntas difciles, a desafiar el status quo y a tomar medidas audaces que den prioridad al bienestar de todas las personas y del planeta que compartimos.
Si bien la sociedad genera divisin, desconfianza y bsqueda de poder, nosotros encarnamos una forma diferente de ser, basada en el amor, la humildad y el compromiso firme de nuestra misin compartida en Cristo.
Mientras miramos hacia la prxima Convencin General, mientras buscamos afrontar estos complejos desafos, recordemos que no estamos solos. El Espritu Santo es nuestro compaero y gua constante, ayudndonos a discernir la voluntad de Dios en cada momento. Ella es nuestra partera para la transformacin.
Los invito a unirse a m en un compromiso renovado de ser un testigo contracultural. Al orar por la gua del Espritu Santo en nuestras deliberaciones y decisiones. Estando abiertos a los nuevos vientos de cambio que pueden llevarnos en direcciones inesperadas. A modelar una forma diferente de hacer negocios, que sea transparente, inclusiva, centrada en el bien comn ms que en el beneficio individual, audaz en nuestro testimonio e incansable en la bsqueda del amor, la justicia y la paz de Dios.
Mientras nos preparamos para elegir y confirmar a nuestro prximo [obispo] primado y presidente, espero que obtengamos esperanza e inspiracin del liderazgo del 27. Obispo Primado de la Iglesia Episcopal, Michael Bruce Curry. Su voz proftica, su presencia unificadora y su compromiso inquebrantable con el amor han sido un faro de esperanza no slo para nuestra Iglesia sino para el mundo en general. Quiero decir, cuntos obispos primados o incluso obispos episcopales son parodiados en Saturday Night Live?
Obispo Primado, usted ha guiado a esta Iglesia a travs de una dcada difcil y transformadora en su vida y ministerio. Ha cambiado la forma en que pensamos, hablamos y hacemos evangelismo. Ha ayudado a levantar y buscar nuevas voces en la vida de esta Iglesia. Nos ha desafiado a pensar ms profundamente sobre cmo cuidamos y atendemos la creacin de Dios. Nos ha dado un nuevo lenguaje para describir la rama episcopal del Movimiento de Jess.
Estar eternamente agradecida por quin usted es, por quin Dios le hizo ser. Usted ha dirigido nuestra Iglesia de esta manera increble y me ha brindado amistad, tutora y asociacin en la ltima dcada y en los ltimos dos aos en particular, y por eso estoy agradecida.
Que su ejemplo y legado continen inspirando a nuestra Iglesia y capacitndonos para ser audaces en nuestro testimonio, firmes en nuestro compromiso con el Evangelio e incansables en la bsqueda de convertirnos en una Amada Comunidad y en seguir ese Camino del Amor.
Mientras nos preparamos para salir de este lugar y de este bienio, hagmoslo como agentes de transformacin, encarnando el amor de Cristo en todo lo que hacemos, como tan maravillosamente nos model la clase saliente del Consejo Ejecutivo, el Secretario Barlowe y el obispo primado Michael Curry.
Amigos, recuerden que debemos ser las manos y los pies de Jess en un mundo que clama por recuperacin, esperanza y plenitud. Nunca debemos olvidar que no estamos solos en esta obra: el Espritu Santo es nuestro compaero y gua constante. Que nuestra vida en comn sea un testimonio poderoso del amor transformador del Evangelio. Que nuestras acciones reflejen el amor y la gracia de Dios con todos los que encontramos.
Amigos, hago un llamado a todos y cada uno de ustedes, ya sea que sean parte de este Consejo Ejecutivo, un miembro del estimado personal o un lder de nuestra querida Iglesia, a unirse a esta forma de ser contracultural. Ser un pueblo transformador, no un pueblo conformista. Juntos construiremos un mundo donde el amor triunfe sobre el odio, donde la justicia prevalezca sobre la opresin, donde la cooperacin se entienda como ms saludable que la competencia y donde cada persona sea un hijo de Dios valorado y querido. Te comprometers a estar abierto a la transformacin? Bien, porque este mundo sufrido necesita un pueblo transformador.
Que Dios los bendiga a todos y a cada uno de ustedes, y que el Espritu Santo gue y capacite a este Consejo Ejecutivo y a nuestra Convencin General mientras continuamos nuestra santa labor: discernir la voluntad de Dios para nuestra comunidad; buscando servir a Dios en todas las personas, ver a Dios en todas las personas y amar a nuestro prjimo como a nosotros mismos.
Juntos en amor, avancemos para servir, liderar y ser el cambio que deseamos ver en el mundo. Que Dios los bendiga, que Dios bendiga a nuestra iglesia y que Dios bendiga a las comunidades a las que servimos. Gracias.
d3342ee215