
Esto es una invitación a los venezolanos que queremos pasar de la denuncia a la acción. Te invitamos a responder este correo con tus historias.
Cada vez que un venezolano muere tras ser ruleteado por varios centros asistenciales, porque no hay insumos o por aparatos dañados, muere víctima de la corrupción, porque para dotar a esos centros se aprobaron miles de millones de dólares, que hoy deben estar en Andorra, España, Suiza u otro país.
Cada vez que un policía venezolano muere a manos del hampa por estar armado de manera más deficiente que el hampón, muere víctima de la corrupción, la que dota al hampón de armamento moderno, fusiles de asalto y granadas fragmentarias...
Cada vez que el negocio de una señora en el barrio o de un ciudadano en el centro comercial quiebra porque los apagones dañan la mercancía o porque se les queman los equipos, esa quiebra es consecuencia directa de una corrupción monstruosa, que promovió la aprobación de leyes para realizar erogaciones multimillonarias, comprando plantas termoeléctricas que nunca se armaron y contratar plantas hidroeléctricas que jamás se construyeron… Millones que se transformaron en costosas propiedades que unos corruptos en el Norte, donde nunca se va la luz.
Pero es que hasta en tu casa eres víctima de la corrupción: cada vez que te bañas y sientes escozor en la piel, o cada vez que tu hijo pierde clases porque tiene malestares estomacales: tú y los tuyos están siendo víctimas de la corrupción, de esa que ha “distraído” los recursos destinados a la construcción de plantas de purificación, de esa que restringe la información sobre los indicadores de calidad del agua.
En cada dimensión de la vida encuentras la sombra de la corrupción: en el difícil acceso a los alimentos, medicinas y repuestos, escasos porque el gobierno destruyó la producción nacional y permitió el robo impune de los dólares necesarios para importarlos; en la dificultad para conseguir productos esenciales para construir o reparar una vivienda, bienes controlados por el gobierno; en la realización del trámite más básico ante un organismo público, en la búsqueda del documento más indispensable, allí te encontrarás cara a cara con esa realidad: la corrupción no es un “discurso”, es un atraco de un Estado Malandro.
Este texto va más allá de la denuncia: este texto es una invitación. Te invitamos a que compartas esa historia personal en la que tú, tu hogar, tu familia y tus vecinos, se han visto afectados por la corrupción del día a día. Envíanos tu historia, corta y sin adornos, porque no hay nada más contundente que la verdad. Si lo consideras necesario, protege tu identidad. Pero no dejes de comunicar tu realidad, porque en la denuncia está el principio del fin de la impunidad.
Envíanos tu texto esta semana a eventos@lafuerzaeslaunion.com, o escribe en el Facebook de La Fuerza es la Unión, o sube directamente tu historia condensada en 140 caracteres en la red social twitter con la etiqueta #CartasVEHonesta.
Nosotros verificaremos la información y leeremos estas historias cada madrugada en el programa radial La Fuerza es la Unión, además de publicarlas en el sitio web e incluso remitir algunas a periodistas de investigación para que profundicen en las denuncias realizadas, de ser el caso.
Porque nadie puede saquear un país al que le entraron un millón de millones de dólares en 12 años, y no ser descubierto; porque vencer a la corrupción no es sólo lograr el retorno de los capitales saqueados, sino que es un asunto de identidad nacional, de recuperar nuestro perfil de pueblo trabajador y estudioso. Porque es necesario pasar de la protesta a la propuesta, envía tu historia, para que sean muchísimas las Cartas de la Venezuela Honesta.
Para mostrar al mundo el verdadero rostro de Venezuela, de esta Venezuela que se parece a ti y a tus hijos, a tu esfuerzo, a tu dignidad como ciudadano y como pueblo. De esta Venezuela democrática y honesta. De esta Venezuela que avanza unida, porque sabe que #LaFuerzaEsLaUnión.