Alrededor de 1.300 millones de personas padecen pobreza multidimensional, la mitad de ellas, 650 millones, son menores de 18 años; 736millones aún viven con menos de USD$1,90 al día (pobreza extrema) al carecer de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento básico. La posibilidad de que las mujeres caigan en pobreza extrema es alta, debido al acceso desigual al trabajo remunerado, la educación y la propiedad.
Desgraciadamente el hambre y la desnutrición siguen siendo grandes obstáculos para el desarrollo de muchos países. 821 millones de personas sufren de desnutrición crónica, a menudo como consecuencia directa de la degradación ambiental, la sequía y la pérdida de biodiversidad. Más de 151 millones de menores están mal desarrollados, y de estos, 90 millones tienen un peso peligrosamente bajo. La desnutrición y la inseguridad alimentaria parecen estar incrementándose en todo el mundo.
El mundo no está bien encaminado para alcanzar los ODS relacionados con la salud. El progreso ha sido desigual, tanto entre países como dentro de ellos. Al menos 400 millones de personas no tienen acceso a servicios de salud básicos, y el 40% carece de protección social. Más de 1,600 millones de personas viven en ambientes frágiles donde las crisis prolongadas, combinadas con servicios sanitarios precarios, presentan un desafío significativo para la salud global. Más de 15 millones de pacientes con VIH todavía esperan tratamiento. Ahora aparece el COVID 19 que, como de costumbre, se va apoderando de las personas más frágiles en el campo económico.
El progreso en educación también ha sido difícil en las regiones en desarrollo debido a los altos niveles de pobreza, conflictos armados y otras emergencias. Sobre todo, los conflictos armados en curso han aumentado la proporción de niños y niñas que no asisten a la escuela, constituyendo una tendencia preocupante. 57 millones de edad primaria permanecen fuera de la escuela. Aproximadamente la mitad de todos los niños y niñas no escolarizados vive en zonas afectadas por conflictos. 103 millones de jóvenes en el mundo carecen de habilidades básicas de alfabetización, y más del 60% de ellos son mujeres. A nivel mundial, 6 de cada 10 niños y adolescentes no están logrando un nivel de competencia mínima en lectura y matemáticas
Poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además es crucial para el desarrollo sostenible. Se ha demostrado una y otra vez que empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo a nivel mundial. Garantizar a la mujer derechos igualitarios en el acceso a recursos económicos, como tierras y propiedades, son metas fundamentales para conseguir avanzar en el desarrollo sostenible. Todavía hay grandes desigualdades: Sistemáticamente a las mujeres se les niegan los mismos derechos laborales que tienen los hombres. La violencia y la explotación sexual, la división desigual del trabajo no remunerado y la discriminación en la toma de decisiones en el ámbito público son grandes obstáculos que aún persisten.