Este domingo 22 de abril desde las 10 hora local (-5 GMT) Red ICI participa con la transmisión en Streaming Académico de dos temas:
La investigación se desarrolló en seis países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Venezuela. Todos estos estados, mantienen un PlB y una población proporcional que representa al 80% de la región estudiada.
Una hipótesis es que el reacondicionamiento de equipos y componentes de carácter comercial y privado es mucho más eficiente que la recuperación social de ONG's y Gobierno. De modo complementario, el reciclado informal de materiales utilizado por cartoneros y chatarreros el mucho más relevantes de vista cuantitativo que el realizado por empresas de recolección. Durante el periodo 1983 a 2009, casi 30% de los PC vendidos no está en uso en la región. Por tanto, como en el mundo, el contexto latinoamericano guarda una relación entre PC-habitante con el PIB per cápita.
Los equipos armados en cada uno de los países no presenta marcas internacionales y son ensamblados por pymes con cierto grado de informalidad. Argentina mantiene cifras de armado local del orden de 75%, Brasil produce casi 95% de los equipos locales con licencia de marcas reconocidas, Chile, Venezuela y Colombia arman localmente 60% de los equipos comercializados y México ensambla 50% de los equipos vendidos.
Un equipo de computación para escritorio típico posee 25% de partes recuperables en proporciones variables, 72% de materiales reciclables (plásticos, metales ferrosos, aluminio, cobre, oro, niquel y estaño), 3% de residuos contaminantes (cadmio, plomo, mercurio, selenio, berilio, cromo, sustancias halógenadas, cloroflourocarbonatos, bifenilos policlorados, policloruro de vinilo, ignífugos, arsénico y amianto). Todos estos RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) aportan 70% a los residuos totales de metales pesados. Para fabricar un PC se utilizan 240 kilos de combustible, 22 kilos de químicos, 1.500 litros de agua, entre 1.5 a 4 kilos de plomo por cada tubo de rayo catódico (TRC) más metales pesados como mercurio, berilio, cadmio y otros.
La basura informática sólo es una pequeña parte: entre 7% a 12% del volumen de los RAEE y hacen parte de la micro informática: PC, impresoras, TRC, periféricos y accesorios.
Categorías de RAEE, según la Directiva de la UE sobre RAEE (EU 2002).
1. Grandes electrodomésticos
2. Pequeños electrodomésticos
3. Equipos de informática y telecomunicaciones
4. Aparatos eléctricos de consumo
5. Aparatos de alumbrado
6. Herramientas eléctricas y electrónicas (con excepción de las herramientas industriales fijas de gran envergadura)
7. Juguetes o equipos deportivos y de tiempo libre
8. Aparatos médicos (con excepción de todos los productos implantados o infectados)
9. Instrumentos de vigilancia y control
10. Máquinas expendedoras
El estudio se limita a computadores de escritorio y portátiles (por el rápido crecimiento de su base instalada), y a los teléfonos celulares (por su alto nivel de penetración actual). Los aparatos mencionados pertenecen a la categoría 3 (según Directiva WEEE de la Unión Europea), equipos de tecnología de información y telecomunicación.
Teniendo en cuenta que la población urbana de Colombia está en un 73% y el 96% de los computadores en Colombia se encuentran en las cinco ciudades más grandes, el área rural y sus respectivos computadores obsoletos no se tomaron en consideración para el presente diagnóstico. Colombia es un país prolífico en materia de reglamentaciones. La Contraloría General de la República ha identificado más de 3.000 normas vigentes en materia ambiental pero, como en los demás países de América Latina, en el país todavía no existe una legislación específica sobre la gestión de RAEE.
En Colombia se producen cerca de 7.6 millones de toneladas de residuos sólidos al año. La generación de residuos domiciliarios varía entre 0.3 a 0.8 kg por habitante y día (sumando la carga del residuo institucional, comercial e industrial, se aumenta en un rango de 0.5 a 1.2 kg por habitante y día).
De acuerdo con la composición de los residuos, se encuentra entre un
40% y 70% de carga o materia orgánica; entre 20% a 50% de material con
posibilidad de recuperación y reutilización, denominado “inorgánico” o
“de reciclaje” y un 10% de material inorgánico no reciclable, inerte y
especial. Por otra parte, los costos de recolección y transporte de los
residuos varían entre USD 15 a 40 por tonelada y su disposición en
rellenos sanitarios entre USD 3 a 10 por tonelada. Algunos estudios de
caso demuestran que aproximadamente el 12% de los residuos son
recuperados de manera informal (en la ciudad de Medellín).