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unread,Mar 5, 2009, 8:23:29 PM3/5/09Sign in to reply to author
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to Movimiento el Cibao Sigue con Leonel
Mi encuentro con Leonel Fernández
Lo conocí en República Dominicana cuando lo eligieron por primera vez
como Presidente. Fue particularmente deferente conmigo. Habló de sus
primeros esfuerzos por incrementar la capacidad de generar
electricidad con mucho menos consumo de fuel oil, cuyos precios
crecían rápidamente.
Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de
selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida
que los acontecimientos históricos se desarrollaban.
Hijo de una mujer dominicana que, como otros muchos compatriotas
suyos, había emigrado a Estados Unidos, fue llevado en compañía de su
hermano a la ciudad de Nueva York, donde aprendió a leer y escribir.
Tuvo la suerte de que la madre seguía de cerca los problemas de su
patria, y le trasmitía opiniones y criterios revolucionarios que lo
condicionaron para los nuevos tiempos que vivía el pueblo dominicano.
Por vías diferentes a las mías llegó a criterios propios, que
determinaron su actitud ante situaciones que eran parecidas, y a la
vez muy diferentes, a las que yo viví 23 años antes en Cuba, donde sin
haber cumplido 6 años de edad, una joven maestra cubana, junto a dos
hermanas, sin duda de extracción pequeño burguesa santiaguera, vivían
en condiciones de bastante pobreza, después de estudiar, una medicina,
otra magisterio y la tercera piano en una universidad de Haití, el
país vecino más próximo a Cuba y a la patria de Leonel Fernández.
Me correspondió la dura experiencia del hambre, sin saber en qué
consistía, confundiéndola con un feroz e inusitado apetito, en la
Ciudad de Santiago, donde vi asombrado por primera vez una ciudad, y
la maestra que atendía la escuela de Birán, en pleno machadato, no
recibía salario seguro y sí una buena pensión de mi casa, persuadiendo
a la familia de que me enviaran a Santiago.
Aprendí a sumar, restar y multiplicar, gracias al forro rojo de una
libreta escolar, antes de leer y escribir. Comencé así a ejercitar la
imaginación, pero me retrasaron dos años, que con esfuerzo, recuperé
más tarde.
Tal vez de este modo se comprende mejor mi interés en conversar con
Leonel a la luz de los tiempos actuales.
Conocí a Juan Bosch, historiador e ilustre personalidad dominicana en
1946, cuando no había cumplido aún 20 años, era estudiante del segundo
año de la carrera de Derecho y líder de los estudiantes de esa
Facultad, presidente por añadidura de la organización de solidaridad
con la democracia dominicana, en la lucha de ese valiente pueblo
contra la tiranía trujillista, erigida por las fuerzas norteamericanas
que habían intervenido la isla en 1928.
Bosch y yo estábamos en el batallón Sandino, héroe nicaragüense que
luchó contra los interventores yankis y fue asesinado por esto, a raíz
de otra intervención imperialista en aquel país centroamericano.
El prestigioso intelectual dominicano no era el jefe de aquella
expedición. La dirigían otros políticos dominicanos. Casi todos
actuando de buena fe, pero movidos por ideas e intereses de clase,
incluso oligarcas y burgueses.
Lo peor es que en lo que se refiere a Cuba lo dirigía lo más
corrompido del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), nombre
hurtado al Partido Revolucionario Cubano creado por Martí para luchar
por la independencia de Cuba y Puerto Rico, los dos últimos enclaves
coloniales de España en América Latina a fines del siglo XIX.
Nadie entendía el confuso galimatías del Profesor de Fisiología Grau
San Martín, heredero de la Revolución desatada por Antonio Guiteras
Holmes, Ministro de Gobernación del Gobierno Revolucionario, que
surgió tras el machadato, después de la caída del tirano en 1933.
El hambre inocente a la que ya me referí completaba el cuadro.
Cuando la Revolución triunfa el 1 de enero de 1959, Leonel por su
parte había cumplido apenas 6 años.
Jiménez Moya, que junto a otros revolucionarios dominicanos aterrizó
en las inmediaciones de la Sierra Maestra en un avión civil
venezolano, conduciendo 150 fusiles semiautomáticos Garand que
disparaban 9 cartuchos 30.06 por peine, y un fusil FAL que
personalmente me envió el almirante Larrazábal, quien presidía el
Gobierno Provisional venezolano, a la caída del dictador pro yanki
Pérez Jiménez, se incorporó a nuestras fuerzas en unión de otros
compatriotas suyos, cuando librábamos los últimos combates en la
región oriental de Cuba.
En el cerco de un batallón enemigo de tropas especiales bien
entrenadas, fue herido de gravedad. Atendido por nuestros médicos de
campaña se recuperó y estuvo listo para la operación el 14 de junio en
Santo Domingo, en el año 1959.
Ese día, a las 6 y 20 de la tarde, 56 combatientes dominicanos
aterrizaron en el aeropuerto militar trujillista de Constanza, sin que
les quedara otra alternativa a esa hora que hacerlo en ese punto y no
en el sitio escogido. Casi en su totalidad murieron después de heroica
lucha.
Otros 169 llegaron por mar días después y corrieron la misma suerte.
La idea coordinada y elaborada por los propios combatientes no pudo
instrumentarse. El adversario, como siempre, acudió a la tortura y el
terror. Es una historia que estaría por escribir.
La sangre común derramada en nuestras luchas por la independencia y en
las décadas del 50 y el 60 unió para siempre a nuestros pueblos.
Ya triunfante la Revolución en Cuba, bajo el gobierno de Eisenhower,
el país fue sometido a férreo bloqueo económico, una feroz campaña
terrorista y atacado posteriormente por Girón, con tropas mercenarias
cubanas.
El coronel Francisco Caamaño Deñó se subleva contra la jefatura
militar trujillista en el año 1965 y exige el regreso de Juan Bosch,
que había sido electo Presidente por el pueblo en diciembre de 1961. A
él y sus oficiales y soldados se une un grupo de revolucionarios que
se habían entrenado en Cuba.
El Congreso dominicano lo elige Presidente de ese país.
El gobierno imperialista de Estados Unidos, asustado por los
acontecimientos, envía la 82 división aerotransportada y más de 40 mil
hombres de la infantería de marina a ocupar la isla.
Caamaño mantuvo a raya aquellas poderosas fuerzas invasoras y los
hostigó sin descanso, obligándolos a negociar. Había jurado que no se
rendiría jamás. Cuando aquéllos habían suscrito un acuerdo, con
garantías que nunca cumplieron, el coronel Caamaño abandonó el
territorio nacional y fue designado por el gobierno como agregado
militar en Londres.
Pero no era hombre que se resignara a esa tarea. Quería regresar a
Santo Domingo para luchar contra los que oprimían a su pueblo. Se
dirigió a nosotros solicitando nuestra cooperación.
Tampoco deseábamos que entregara su vida en cualquier momento,
habríamos deseado circunstancias más favorables, pero nuestra palabra
era sagrada.
Vivió entre nosotros un tiempo, apoyado en la promesa de facilitarle
el regreso con las armas en la mano tan pronto lo decidiera.
Guardaremos siempre como un gran honor la confianza que depositó en
nuestro pueblo.
Es otra historia que está por escribir con todo el rigor necesario.
Sabía que Leonel, entre otras cosas, admiraba la cultura de nuestro
pueblo. Me permití por ello presentarle una página con 26 líneas que
contiene una brevísima historia del poeta negro Gabriel de la
Concepción Valdés, conocido como Plácido que, el 1 de Marzo de 2009
cumplió un aniversario más de su arresto, junto a otros de su raza. Se
le acusó de conspirar en contra de los blancos y después de 4 meses de
prisión fue fusilado el 29 de junio de 1844.
Tal era el concepto de justicia que el imperio español durante siglos
aplicó en Quisqueya y en Cuba.
Yo había conocido, cuando cursaba el 6to. grado de primaria en el
Colegio Dolores de los Jesuitas, la famosa Plegaria a Dios del genial
poeta que siempre recordé.
Leonel lo leyó, con él estaba el compañero Esteban Lazo, Miembro del
Buró Político, designado recientemente por el Partido para organizar
el 200 aniversario del nacimiento del poeta, que se inicia dentro de
15 días.
Me alienta saber que nuestro pueblo podrá conocer la vida, el
pensamiento y los versos insuperables de Plácido.
Donde la conversación con Leonel adquiere su mayor dimensión es cuando
entra en el tema del costo de la actual crisis. A partir de ese
instante, su mente no cesa un minuto de elaborar razonamientos, para
expresar con cifras exactas cada uno de los capítulos principales del
costo de la actual crisis.
Comienza por esclarecer la duda, casi universal, y la confusión entre
el significado del billón inglés y el billón español.
Un billón inglés significa solamente 1000 millones.
Un billón en español significa para nosotros un millón de millones.
En las notas y en las cifras de cables y artículos se crea una enorme
confusión.
Por ello Leonel utiliza la palabra trillón, califica así al billón
norteamericano. Su significado exacto equivale al millón de millones.
Si desea señalar el PIB de Estados Unidos, que alcanza la cifra de
casi 15 millones de millones, él lo expresa afirmando que el PIB de
esa poderosa nación se aproxima a 15 trillones de dólares.
Formulada la aclaración, no se detiene un minuto en explicar a cuánto
asciende lo gastado por Bush en la guerra de Iraq, añadido al déficit
anual en el presupuesto de ese país, lo que calcula uno por uno, hasta
el próximo 19 de marzo; le agrega de inmediato el plan de rescate de
Bush; acto seguido suma el plan de rescate de Obama y así
sucesivamente.
En este caso se limita a lo que la crisis cuesta en Estados Unidos.
Comienza el cálculo de lo que a su vez cuesta a los países de Europa,
primero a los de la eurozona, que son apoyados por el Banco Central
europeo, después los de todos los países del Este Europeo y por último
Gran Bretaña y Suecia.
Sin detenerse, Leonel pasa a revisar los costos en los países del
resto del mundo.
Hace comparaciones entre el PIB de Estados Unidos y las demás
naciones. Los suma todos. Calcula los déficit planteados en cada una
de ellas. Pasa a calcular los préstamos que llevan a cabo los bancos
para sostener la producción de cada una de las empresas productivas,
las veces que prestan el dinero depositado en los bancos, las sumas
del total de préstamos, generadores de derivados tóxicos, y el ascenso
a cifras que equivalen a cientos de trillones de dólares.
La especulación financiera impera por doquier, afirma Leonel.
"En la especulación actúan personas que no producen."
"Alguien vende un petróleo que no produce y alguien compra un petróleo
que no piensa consumir."
"Ocurre lo mismo con los alimentos."
"Así ocurre con todo."
La hipoteca se convierte en un título que se comercializa en el
mercado, prosigue, sin que el dueño de la casa lo sepa. Puede perder
su vivienda en virtud de una operación que se realiza en un país
distante.
"El neoliberalismo se desmorona por sí mismo."
"Volver a los principios del keynesianismo no resuelve la crisis
actual."
"Eso implica la búsqueda de nuevas ideas."
Leonel sabe que las cifras son abrumadoras, le preocupa la necesidad
de que tales sumas sean comprendidas aunque parezcan absurdas y
promete seguir suministrando datos.
Yo definiría la tesis de Leonel tal como él ve las cosas: el
capitalismo es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los
poros.
Con la pasión con que su voz se escucha, deduzco que los yankis
maldecirán la aritmética que le enseñaron a Leonel en Nueva York,
cuando aprendió a leer y escribir.
Por su parte, el poderoso órgano de las finanzas internacionales, The
Wall Street Journal, publica el 2 de marzo un artículo de Tunku
Varadarajan, afirmando que Nouriel Roubini, el gurú económico,
sostiene firmemente que una intervención temporal es la mejor solución
a la crisis financiera.
"Nouriel Roubini, siempre se viste de blanco y negro, lo conozco desde
hace casi 2 años y lo he visto en distintas situaciones, camino a
clase en la Escuela de Negocios Stern, de la Universidad de Nueva
York, donde es profesor; tomando una copa de vino en su lobby, en el
barrio de Tribeca, en Manhattan; en una conferencia académica, sentado
sabiamente en la tarima; en una fiesta bohemia en el barrio de
Greenwich Village a las 3 de la mañana."
"Siempre luce un traje negro con una camisa de lino blanca."
Roubini es dueño de la firma de consultoría Roubini Global Economics,
ubicada en el centro de Nueva York. Es en la actualidad la persona
cuya opinión sobre la crisis es la más solicitada por los principales
órganos de prensa de Estados Unidos.
"La idea de que el gobierno desembolse millones de millones de dólares
para rescatar instituciones financieras y seguir gastando en activos
incobrables no es atractiva, porque entonces el costo fiscal es mucho
mayor, en lugar de ser visto como algo bolchevique, la nacionalización
es vista como pragmática. Paradójicamente, la propuesta está más
orientada al mercado, que la alternativa de los bancos zombis."
"Entonces, ¿será el nivel más alto del gobierno estadounidense
receptivo a la idea de nacionalizar los bancos? ‘Creo que sí’, afirma
Roubini sin dudar. ‘Personas como Lindsey Graham (el senador
republicano de corte conservador) y Alan Greenspan (ex presidente de
la reserva federal) ya le dieron una bendición explícita. Eso de
alguna forma protege a Obama’."
"Entonces, ¿cuál es exactamente la filosofía económica de Nouriel
Roubini? ‘Creo en la economía de mercado’, afirma, con algo de
énfasis. ‘Creo que la gente reacciona a los incentivos, que los
incentivos son importantes, y que los precios reflejan la forma en que
las cosas deberían ser distribuidas. Pero también creo que las
economías de mercado a veces tienen fallas de mercado, y, cuando se
producen, hay cabida para una regulación prudente (no excesiva) del
sistema financiero’."
Dos cosas en las que Greenspan se equivocó por completo fueron creer
que, en primer lugar, el mercado se autorregula, y en segundo lugar,
no hay fallas de mercado.
En dos palabras, para el periodista de The Wall Street Journal, Tunku
Varadarajan y el eminente experto Nouriel Roubini, el sistema
capitalista no puede funcionar sin el mercado, pero el mercado no
puede dejar de regularse; por tanto, el Estado debe garantizar las dos
cosas.
Comprendo la angustia de Leonel cuando medita seriamente sobre el
costo de la crisis. La propia sociedad que ha impulsado al sistema
capitalista desarrollado no sabe ahora cómo enfrentar el problema, y
sus teorías más reconocidas lanzan ideas como las que acabamos de
informar.
Con la mayor serenidad del mundo regresa a los problemas más concretos
de Santo Domingo y va señalando cada una de las medidas que se propone
tomar en los próximos años. En este punto, su caballo de batalla son
los fondos sociales. Enarbola con fuerza la idea de que en los fondos
sociales de los países de América Latina los descuentos de los
salarios reales de los trabajadores constituyen una fuente de capital
que, manejado por el Estado, acumula recursos que no pierden valor,
por cuanto éste crece cada año.
Invertidos en viviendas y otros servicios decisivos de la población,
descontando una parte real del trabajo vivo que se invierte cada año
en ellos, el valor de tales fondos crecería continuamente.
Observando el desarrollo del Encuentro Internacional de Economistas
sobre Globalización y Desarrollo he apreciado en los primeros dos días
un fuerte acento de los economistas de prestigio internacional
reunidos en Cuba, que se pone en la búsqueda de una fuente de
acumulación de capital al servicio de la sociedad con esperanza de
liberar a ésta de las crisis que está padeciendo.
De repente, ante el cúmulo de teorías y soluciones salvadoras, vienen
a mi mente otras realidades y me pregunto.
¿Podrá la ciencia dar una respuesta urgente al descongelamiento de los
círculos polares Antártico y Ártico, que se está produciendo a ojos
vista, y que la atmósfera alcanza los niveles de calor más altos en
los últimos 700 mil años, algo que Naciones Unidas y otras
prestigiosas instituciones conocen?
Comprendo que tales cifras pueden desalentar a unos pocos, pero ¿no
sería peor ignorarlas?
Ahí sin embargo no concluyó la conversación con Leonel. Me dijo que
viajaría a Santiago de Cuba para poner unas flores al pie de la lápida
que guarda los restos de nuestro Héroe Nacional. Fue éste quien en
Montecristi declaró que se iniciaba la batalla final contra el poder
colonial español, para liberar a Cuba y Puerto Rico. Con él viajaba
Máximo Gómez, quien nos enseñó y perfeccionó en los campos de Cuba las
cargas al machete.
Martí en Dos Ríos lanzó la consigna que presidió las luchas futuras de
nuestro pueblo contra el dominio imperialista en los países de América
Latina.
Antes de despedirnos me dijo: "¿Sabes una cosa? No quiero marcharme de
Cuba sin visitar el cuartel Moncada." Yo ni siquiera había recordado
aquella fortaleza en medio de tanta historia. No le hice muchos
comentarios y le di las gracias por su deferencia. Quiso una foto de
cámara digital. Se buscó una y se tomó la imagen. Cuando me dijo que
no quería exponerse a que lo desmintieran, le respondí bromeando que
nadie correría ese riesgo, porque sabían que yo podría montar en avión
y aterrizar en un país vecino.
Así transcurrió agradablemente el tiempo. Mientras escribía estas
líneas el miércoles 4, escuché las encendidas palabras de Manuel
Zelaya, Presidente de Honduras, que asistió al Encuentro sobre
Globalización y Desarrollo, y ayer había pronunciado un gran discurso
en ese evento. Más encendidas todavía fueron sus palabras con que
condenó el bloqueo a Cuba; su oratoria es impresionante. Lástima que
se marche hoy sin saludarlo. Es la segunda vez que visita Cuba. ¿Pero
qué hago, de dónde saco tiempo?
Fidel Castro Ruz
Marzo 4 de 2009
3 y 35 p.m.
Sostienen encuentro Raúl y el Presidente de Honduras
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, y el Excelentísimo Señor José Manuel Zelaya
Rosales, Presidente de la República de Honduras, llevaron a cabo una
reunión de trabajo en horas del mediodía de este miércoles.
Los mandatarios examinaron las relaciones bilaterales y coincidieron
en el propósito de continuar reforzando los positivos vínculos entre
los dos países.
También intercambiaron sobre los retos que enfrentan Cuba y Honduras
en medio de la compleja situación económica internacional actual, así
como acerca de otros temas de interés regional y global.
Participaron en el encuentro José R. Machado Ventura, Primer
Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros; Bruno Rodríguez
Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores, y Jorge Martí Martínez,
Jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central
del Partido.
Por la parte hondureña asistieron la Canciller, Excelentísima Señora
Patricia Rodas Baca, y la hija del Presidente Zelaya, señorita Xiomara
Hortensia Zelaya Castro.
Despidió Raúl a Zelaya
El Presidente hondureño dijo estar muy honrado del encuentro que
acababa de sostener con Fidel. Raúl y Zelaya coincidieron en calificar
de excelente la visita
Jorge Martín Blandino
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, despidió en las primeras horas de la noche de
este miércoles al Presidente de Honduras José Manuel Zelaya Rosales,
que concluyó una visita de trabajo a Cuba.
En declaraciones a la prensa minutos antes de abordar el avión, el
mandatario hondureño dijo sentirse muy honrado de haber estrechado la
mano de Fidel, junto a su hija y el Presidente Raúl Castro, y de haber
podido platicar durante hora y media.
"Doy fe —afirmó— de la capacidad, de la lucidez cada vez más
extraordinaria de Fidel, y además de sus conocimientos de los
problemas que están pasando a nivel internacional, y agradezco también
los comentarios que hizo sobre la política internacional y su gran
vocación revolucionaria por buscar un mundo de mayor justicia."
Interrogado sobre los resultados de la visita, los calificó de
excelentes. Recordó que es la segunda vez que viaja a Cuba
prácticamente en un año. Manifestó "que estamos estrechando relaciones
para la unión de Latinoamérica y además para hacer que se reconozca
todo el esfuerzo que hace Cuba por preceptos fundamentales, de valores
como la libertad, como la lucha por los derechos de los pueblos, y
además por lograr mejores niveles de desarrollo en el mundo".
Raúl, quien poco antes se puso el sombrero de Zelaya como símbolo de
la hermandad entre ambos pueblos, al igual que lo hizo durante las
Cumbres celebradas en Brasil en diciembre pasado, imagen que recorrió
el mundo, concluyó expresando su plena coincidencia con todo lo dicho
por el Presidente Zelaya.
Con el abrazo de ambos mandatarios en la losa del aeropuerto
internacional José Martí, culminó esta nueva estancia en nuestro país
del Presidente de la fraterna nación centroamericana, iniciada el
pasado lunes.
Acudió también a la terminal aérea capitalina el compañero Rodrigo
Malmierca Díaz, Ministro del Comercio Exterior y la Inversión
Extranjera.