Retraso mental, pesticidas y otros
Arcos de la Frontera 12 de enero
Según
un estudio publicado por una de las más prestigiosas publicaciones
médicas actuales, la revista británica The Lancet, la exposición fetal
a productos químicos determina daños en el cerebro en desarrollo y
puede producir diversas enfermedades neurológicas, entre ellas, RETRASO
MENTAL.... Leer más
Los
trastornos del desarrollo neurológico (retraso mental, autismo,
hiperactividad…) constituyen una prioridad de estudio para la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y para la Unión Europea;
trastornos, que por su magnitud actual, vienen siendo tildados por
algunos científicos como “PANDEMIA SILENCIOSA”.
El número de
niños afectados por deficiencias del neurodesarrollo (deficiencia
mental entre ellas) es importante y parece incrementarse. Solo los
problemas de aprendizaje pueden estar afectando aproximadamente entre
un 5% y un 10% de los niños escolarizados (dato escalofriante¡); el
número de niños en programas de educación especial clasificados con
problemas del aprendizaje se incrementó en un 191% entre 1977 y 1994 en
los países occidentales; el déficit de atención con hiperactividad,
sobre estimaciones conservadoras, afecta entre el 3% a 6% de los niños
en edad escolar, aunque evidencias recientes sugieren que la
prevalencia podría ser tan alta como del 17%; la incidencia de autismo
puede alcanzar el 2 por cada 1000 niños, y la tendencia es a
incrementarse; aproximadamente el 1% de todos los niños sufren retraso
mental.
Estas cifras sugieren un problema de proporciones
epidémicas (“pandemia silenciosa”). La carga que estos trastornos
suponen en los niños afectados, familias y comunidades es enorme.
Se
conoce la toxicidad sobre el neurodesarrollo de algunos sustancias
químicas de uso común, pesticidas, nicotina, metales y compuestos
organoclorados y bromados persistentes. También existe controversia
sobre la toxicidad potencial sobre el neurodesarrollo de los compuestos
que se agregan intencionalmente al agua potable y a los alimentos
(fluoruros y ciertos aditivos), pero, por ejemplo, el registro de un
pesticida nuevo no requiere pruebas de evaluación de efectos sobre el
cerebro en desarrollo o el SNC adulto antes de su ingreso en el
mercado. La EPA estadounidense, el organismo más exigente con las leyes
medioambientales en los EE UU, solo recomienda este tipo de evaluación
después que se detectan ciertos efectos. (¡increíble, pero cierto!).
Millones
de niños en todo el mundo podrían haber sufrido daños cerebrales por
efecto de la contaminación industrial, según una revisión publicada en
la versión digital de la revista médica ’The Lancet’. Los autores
denuncian la legislación permisiva y la falta de estudios sobre la
toxicidad de los productos industriales. Los expertos consideran que
los controles que ejerce la Unión Europea no son suficientes, mientras
que denuncian que en EEUU sólo se impone a las empresas requisitos
mínimos -que muchas veces no se cumplen- para que hagan pruebas de
seguridad sobre los productos químicos que utilizan. "De los miles de
productos en el mercado, menos de la mitad se han sometido a pruebas
para conocer su toxicidad", subrayan. "Unas 3.000 de estas sustancias
se producen en cantidades de 500.000 kilogramos al día". Los
científicos creen muy probable que la exposición durante la etapa fetal
a tóxicos industriales haya influido sobre el desarrollo del cerebro de
millones de niños. "Uno de cada seis niños sufre problemas del
desarrollo, que en muchos casos afectan al sistema nervioso, causando
autismo, déficit de atención, retraso mental o parálisis cerebral",
explican, El Mundo, 27/11/2006. La noticia habló por si misma.
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article1635
*************************** Productos químicos causan daños en los niños
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Denuncia Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
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Varios
productos químicos utilizados en la Unión Europea perjudican el
desarrollo cerebral infantil y tienen graves consecuencias para la
salud y la inteligencia de los niños, denuncia un informe divulgado por
la organización no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
El
documento destaca que algunos de las consecuencias que tienen muchos
productos químicos en los niños son dificultades para memorizar,
reducido reconocimiento visual, inferior de desarrollo psicomotriz y un
coeficiente intelectual más bajo.
El WWF apunta también que los
desórdenes cerebrales tales como la hiperactividad y el autismo, que
parecen registrar un incremento, podrían estar relacionados con la
toxicidad de esos productos.
"Se conoce muy poco sobre la
repercusión de la toxicidad en el cerebro y en el sistema nervioso de
los aproximadamente 70.000 productos químicos fabricados que se hallan
actualmente en el mercado", subraya un comunicado de ese organismo de
defensa del medio ambiente.
Destaca que un grupo de científicos
estadounidenses calcula que el 10 por ciento de todos los desórdenes de
conducta cerebral están causados total o parcialmente por esos
productos tóxicos.
La experta del WWF Gwynne Lyons comenta que
"pese a que varios estudios ponen en evidencia que algunos químicos
pueden afectar al desarrollo del cerebro, no se han tomados medidas
rápidas" para evitarlo.
"Vivimos en un experimento químico
global del que conocemos cuales son sus resultados", subrayó Lyons y
advirtió que "nuestros hijos, que son nuestro futuro, se encuentran
amenazados".
Entre los productos químicos a los que alude el
informe destacan ciertas sustancias presentes en los revestimientos
contra incendios de televisores, aparatos de vídeo, computadoras,
asientos de vehículos o muebles; las dioxinas emitidas por plantas
productoras de electricidad e industrias, por la combustión de
plásticos, así como por algunos componentes de materiales de
construcción.
El documento destaca además los efectos nocivos de
los bifenilos policlorados (PCB), especialmente los procedentes de los
antiguos grandes transformadores utilizados en la industria, que luego
se diluyen en el medio ambiente.
En ese sentido, el informe del
WWF subraya que las muestras recogidas en los últimos años entre
mujeres lactantes de varios países europeos muestran concentración de
PCB muy elevadas en España, Eslovaquia y la República Checa, con
proporciones de 400 nanogramos por gramo de leche materna, cerca de 450
nanogramos y hasta 500 nanogramos, respectivamente.
Lyons indicó
a EFE que "el principal foco de ingestión de los PCB en la cadena
alimentaria, especialmente mediante el consumo de pescado", ya que esas
sustancias químicas acaban depositadas en el agua marina.
"El
consumo de pescado es beneficioso para la salud, pero hay que
asegurarse de que esté verdaderamente limpio de sustancias tóxicas",
comentó la experta del WWF.
Agregó que resulta difícil
determinar con exactitud de donde proceden los PCB que ingerimos, pero
indicó que son sobre todo lo que más contamina son los viejos
transformadores industriales de electricidad, además de los sistemas de
iluminación de autopistas y calles, cierto tipo de pinturas y
determinados materiales de construcción.
Lyons indicó que los
estudios efectuados en los últimos años revelan que las elevadas
concentraciones de PCB provocan sobre todo alteraciones cerebrales
infantiles, tales como la hiperactividad o la dificultad de
concentración.
Subrayó que las pruebas efectuadas entre niños
expuestos a altos índices de PCB revelan que "cuando se les muestra
imágenes en una computadora, tienen tendencia a una respuesta más
tardía en el reconocimiento de determinados objetos o animales" en
comparación con otros compañeros. |
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| AGENCIA EFE |
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http://www.telepolis.com/comunidades/autismo/
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