El Minedu viene recogiendo silenciosamente información muy valiosa sobre
prácticas escolares particularmente críticas para el logro de los
aprendizajes por los que venimos apostando desde fines de 1990. Es
decir, aprendizajes reflexivos que habiliten a nuestros estudiantes para
modificar y crear realidades frente a retos diversos. Si ahora hay
evidencia objetiva de que en la mayoría de aulas no se involucra a los
alumnos en las clases, ni se estimula su pensamiento crítico, ni se les
ofrece retroalimentación alguna sobre sus avances y dificultades, ni se
promueve el trabajo colaborativo entre docentes ni se hace seguimiento a
las metas acordados en los planes de trabajo, según revela el monitoreo
de la Oficina de Seguimiento y Evaluación Estratégica (OSEE) para el
2018, pese a haber insistido en esto a lo largo de dos décadas, ¿en qué
nos hemos estado equivocando? Comparto algunas reflexiones al respecto...
leer más